¿Cómo regresar a clases?

Abrirán más de 232 mil escuelas en medio de una de las tantas omisiones gubernamentales que no permitieron el mejor regreso posible de la niñez a sus escuelas.



La pandemia “desenmascaró nuestras debilidades”, que ya de por sí sólo tenían un pequeño antifaz, y una de ellas fue en materia de educación. La catástrofe educativa es cada vez más evidente en nuestro país y lo vamos a notar, una vez más, en el regreso a clase. Todos sabemos que los niños y niñas deben ir a la escuela, que no pueden estar más tiempo “encerrados”. Sin embargo, el gobierno no planeó el urgente regreso a clases porque es un gobierno paralizado que sólo se mueve si al jefe mayor le llega la ocurrencia.

Avisaron que se regresaba a clases “así lloviera, tronara o relampagueara”, pero no elaboraron ningún plan y, si acaso, publicaron una exigua guía “al vapor” que ya no han querido circular. Por otro lado, hemos visto en las redes sociales un cartel en el que se lee “En el mundo NO existe evidencia de epidemia por COVID-19 en menores de edad”, acompañado de una carta compromiso por parte de padres de familia. Fuera de eso, no hay un solo compromiso de responsabilidad por parte del gobierno y de las escuelas.

El regreso a clases es muy importante, el Inegi reporta que, durante la pandemia, más del 70% de los alumnos de educación básica recibieron clases a través de un teléfono celular. Abrieron estadios, antros, cines, pero no se hizo nunca el esfuerzo de considerar la educación como una actividad esencial, porque lo es. El gobierno no previó nada; desde el cierre de las escuelas y durante la pandemia pudo haber llevado a cabo una serie de tareas que hoy nos darían a los mexicanos más certidumbre.

Menciono cinco faltas:

1. El presupuesto público cuidó que no faltaran recursos al tren maya, la Refinería de Dos Bocas, el aeropuerto de Santa Lucía, el espectáculo de la pirámide de cartón, pero no cuidó a las escuelas. Nada se pensó para el importante regreso a clases.

2. No existen un diagnóstico de la situación y los riesgos por escuela o al menos por región.

3. La infraestructura tanto física como tecnológica fue abandonada aun cuando es evidente que son esenciales en el regreso a la normalidad en materia de educación.

4. A las escuelas que fueron vandalizadas y robadas no les han sido resarcidos los recursos: ahí están sin computadoras, sin equipo, con pintas, ejemplo e imagen de la impunidad reinante. Son más de 11 mil escuelas las que están en este supuesto.

5. Las escuelas que abrieron hace unos meses no fueron técnicamente monitoreadas, cuando es evidente lo necesario que eso habría sido para el contexto actual.

Abrirán más de 232 mil escuelas (un poco más de 198 mil son públicas) en medio de una de las tantas omisiones gubernamentales que no permitieron el mejor regreso posible de la niñez a sus escuelas; hubiera servido de mucho el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, pero lo desaparecieron.

Por lo menos en el regreso a clases debería trabajarse con urgencia en estas tres áreas:

1. Cada escuela deberá realizar un diagnóstico que permita tomar medidas de emergencia y reconocer las necesidades humanas y materiales de cada una de ellas y hasta de cada salón de clase. La medición debe ser inicialmente de conocimientos para ver cómo vamos a recuperar el aprendizaje perdido, pero también debe comprender también situaciones emocionales, por ejemplo, cuántos de los niños perdieron a un ser querido, cuántos tienen a un papá o mamá que perdió el empleo por su enfermedad o por la pandemia misma. No es cualquier regreso a clase.

2. Debe realizarse un estudio sobre la infraestructura educativa de la escuela física, las lagunas tecnológicas y el ámbito cultural para detectar las necesidades.

3. Dar a conocer un plan que implique una reacción inmediata en caso de detectar posibles casos deCOVID-19. En caso de detección, deberá hacerse una prueba al niño, a la familia y, por supuesto, a todo el salón. Aquí debería estar uno de los principales compromisos del gobierno: suministrar las pruebas de COVID-19 y monitorear cada caso. El gobierno lo puede hacer, si no está dispuesto, entonces es muy posible que llueva, truene y relampaguee.

La niñez mexicana debe ir a la escuela, no hay duda. ¿Cómo regresar a clases? Es una pregunta que debe ser claramente respondida principalmente por el gobierno y no por los papás.

 

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