Una historia de amor y una casa que no fue

Sería muy gacho decirle que sigue pagando por un aeropuerto fantasma en el que nunca aterrizará ni un dron, perdón, por una casa que nunca tendrá…


La casa que no fue


Esta ñora habló hace poco con una amiga que hacía rato no contactaba. Pensó que estaría feliz de la vida porque se casó hace menos de dos años, forma parte de una de esas parejas de época. De esas que no dudan en mostrar su amor cantando en los peseros y pegando calcomanías en las defensas de sus autos. La pedida de matrimonio el 1 de julio de 2018 fue una fiesta de alegría donde no conformes con un sí, se dieron 30 millones de promesas de felicidad. Una de esas cosas espectaculares.

Aunque formalmente se casaron hasta el 1 de diciembre, él, hombre carismático como pocos decidió decirle de una vez a su amada que había hecho una consulta con varios habitantes de su colonia y que había decidió cancelar la construcción de una casa que los papás de ella le habían hecho allá por Texcoco. Le dijo que no se preocupara por nada que él se ocuparía de lidiar con contratos, de liquidar la hipoteca, de negociar con los constructores y que el amor triunfaría, que pronto ella contaría con una casa más modesta; pero con mejores vistas incluyendo un cerro y un cementerio de ¡mamuts! O sea, un escenario como la película del Rey León y todo.

En estos dos años no se crea que no ha habido dificultades. Ella no entiende por qué a pesar de que ya nada más compra productos “marca libre” en el súper y carne para dos días a la semana, puras frutas y verduras de temporada, porque en teoría son más económicas y no se ha comprado ni un vestido nuevo en meses y meses, bueno ni siquiera ha sustituido el suéter que ya tiene todo deshilachado él le sigue insistiendo en quitarle dinero que ella había puesto en sobrecitos para apartarlo en caso de que les diera COVID y para invertir más adelante en un negocito nomás pasara la pandemia.

Pero no se crea que este adorable hombre, que la ñora a decir verdad nunca tragó del todo, no ha hecho cosas por tratar de reorganizar las finanzas familiares según le contó muy compungida su amiga. De hecho, lo primero que dijo que iba a hacer era vender el auto, sí el que están pagando a crédito y el cual no usan porque el color como que no le gusta a él porque no combina con el color de sus ojos. Cuando vio esa dificultad, se le ocurrió que sería magnífica idea hacer una rifa de ¡uuuuun auuuuto! ¿Que no iba a poder entregar el auuuuto como premio?, que más daba. Le iba a decir al ganador que le daba una lana que más o menos era el valor de auto, así todos felices. Y la rifa fue un exitazo, él mismo compró la mayor parte de los boletos y ni siquiera tuvo que molestarse en buscar a otros ganadores. (Por cierto, esta ñora sigue con el pendiente: ¿no ha salido ni un reportaje del feliz hijo del pueblo que compró uno de los 100 cachitos ganadores? Esta ñora no puede creer tan mala suerte del pueblo mexicano, de verdad).

La pobre alma enamorada ahora sí está más preocupada porque su escuincle, perdón, su bendición como que no goza de buena salud, es un bebé que todavía no gatea, no le han puesto vacunas y de pronto tiene unas diarreas terribles, pero no hay dinero ni para las vacunas ni para las medicinas. Y se le hace raro que su tan enamorado hombre ahora parezca cada vez más interesado en jugar beisbol y en dar ganadores de la Serie Mundial que en revisar el presupuesto del próximo año.

Esta ñora dudó mucho en decirle que sería deseable que ella misma revisara ese presupuesto porque esta ñora tiene la corazonada de que no le está diciendo toda la verdad y que los ahorros que le presume son sólo por encima. Que hay gastos que no le va a decir como por ejemplo que dos años después, y que probablemente los diez que sigan seguirán pagando la hipoteca del terreno donde está la casa y las penalizaciones de los constructores. Sería muy gacho decirle que sigue pagando por un aeropuerto fantasma en el que nunca aterrizará ni un dron, perdón, por una casa que nunca tendrá…

Cualquier semejanza de esta historia con la realidad que el pueblo mexicano está viviendo con el primero-me-muestro-jugando-beisbol-que-gobernando-ni-que-fuera-yo-neoliberal es mera coincidencia y ningún lago real fue desaparecido, ni fósil de mamut fue maltratado durante la escritura de esta columna.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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