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Una mirada a los castigos del más allá

En otro círculo, la ñora vio una especie de laberinto formado de espejos, los típicos de las ferias donde te ves deforme.


Mirada a los castigos


Esta ñora se despertó de pronto, bañada en sudor y dando gracias al cielo porque habían desaparecido de su vista las terribles imágenes, por lo menos momentáneamente. Es lo que pasa si se cena un par de gorditas de chicharrón. Es que llevaba toda la pandemia sin comerlas y por fin el ñor le consiguió unas. En la pesadilla, la ñora iba con Dante recorriendo el infierno y viendo los círculos de los castigos en versión mexicana.

Por supuesto, el primer círculo era el más light, aunque estaba muy habitado, lleno de los que se emborracharon de un vino moreno, un vino muy barato y bastante adulterado, justo antes de ir a las urnas el 1 de julio de 2018. Y el castigo era tener constantemente la madre de todas las crudas. Los demonios les acercaban un platito de birria y justo cuando lo iban a comer, se los quitaban al grito de ¡es un honor estar con Obrador!

En el segundo, estaban ahí todos los que votaron por el mis-enemigos-me-insultan-llamándome-López-sabiendo-que-soy-obrador-de-desgracias y que además habían hecho promoción del voto “liberador”, “esperanzador”, “ya ganamos”. Había montones de científicos, intelectuales, artistas, directores de cine y varios similares. ¿Su castigo? Pues los demonios, organizaban carreras para ver quién ganaría una beca o el financiamiento para su proyecto soñado, y justo al ganador le acercaban un cheque al que le caía un rayito de esperanza que lo volvía cenizas en un instante.

El tercero era casi una extensión del anterior. Cada que lograban ganar la carrera para obtener el financiamiento, no sólo veían cómo el rayito de esperanza les transformaba en cenizas su chequecito, sino en ese mismo instante aparecerían en las miles de pantallas que había en el infierno los videos grabados y difundidos de cada uno de ellos con letreritos del #CIDEconAMLO #BecariosConAMLO. Uno que otro hasta había protagonizado videos musicales desde un balcón y oía en bucle: “YoTeAMLO” pero ni siquiera cantado por ellos, sino por La Gaviota, en uno de esos trajes súper estilosos que usaba en los actos oficiales.

Había una sección donde, además de la tortura anterior con la canción interminable, a cada minuto a un grupito unos demonios les metían a la fuerza una mezcla de emulsión de Scott, petróleo pesado del sureste y de la cerveza fabricada bajo la marca Rocío. Dante le explicó a la ñora que ese plus se debía a que eran los que claramente habían visto que era un error seguir apoyando a ese gobierno, pero que por dinero, soberbia y otras razones, seguían rebuznado.

En otro círculo, la ñora vio una especie de laberinto formado de espejos, los típicos de las ferias donde te ves deforme. Ahí castigaban a los empresarios que financiaron durante años y con más ganas la última campaña del doy-el-pésame-a-Mario-Molina-pero-ni-muerto-me-pongo-cubrebocas. Cada que se acercaban al espejo no sólo se veían a sí mismos con un cuerpo deformado, una y otra vez a sus empresas quebradas, y luego les caían encima toneladas de citatorios del SAT.

En otro lugar, la ñora distinguió de lejos a un copete marca Acme rodeado de muchos grupitos que la ñora no reconocía. Dante le explicó que eran los priistas que habían hecho pactos locales y federales. En el caso de ellos, era un curioso castigo el que recibían, porque todos estaban enfermos de COVID, muy acostados en camitas de hospital incluso con sus mascarillas de oxígeno, pero un demonio se paraba sobre las mangueritas y no les dejaba pasar el aire, luego les dejaba pasar un poquito y luego nada. Se ahogaban, se recuperaban, se ahogaban, se recuperaban…

Avanzando al siguiente círculo, la ñora vio que era parecidísimo al salón donde todos los días ocurre la mañanera. Estaban muchos; pero destacaban los usuales: Lord Molécula, el Falso Pirata y la Corredora Keniata, todos con sus trajes del doctorado honoris causa y toda la cosa. Todo era ja ja ja ju ju hasta que de pronto se oía: ¡corte! Y todos se convertían en focas, pero en las playas de Canadá… justo cuando se sueltan los locos cazadores, y así continuamente.

La ñora estaba muy asustada, y temblaba ya ante estas imágenes, pero se animó a continuar con el recorrido porque le picó la curiosidad cuando Dante le dijo que en ese círculo castigaban a los miembros del gabinete. ¡Y cómo se arrepintió esta ñora de haber entrado ahí! Todos estaban metidos en agujeros, sólo tenían libres las cabezas y continuamente aparecían frente a ellos imágenes fantasmagóricas: al secretario de Defensa se le mezclaban los fantasmas de los cientos de masacres en el país con la risa diabólica y la frase “¡Miren ahí están las masacres!”. Al subsecretario de Salud lo torturaban con los miles de muertos y mezclas de imágenes de “no pasa nada”, “abrácense…”. La de gobernación era cazada por los damnificados de varios desastres naturales y por las mujeres que dejaron de tener atención por la violencia doméstica en refugios…

Y ahí entre esas imágenes dantescas fue cuando esta ñora se despertó… y por ahora la realidad no está tan lejos de la pesadilla… pero la ñora ya teme volverse a dormir, o por lo menos jura que no lo hará luego de empacarse una gordita de chicharrón.


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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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