La Conasupo de las medicinas

Esta ñora evita pensar que se esté viviendo una militarización más rápida y estructural que en cualquier momento de la historia de México.


Conasupo


Esta ñora sabe, y no revelará si por experiencia propia o por su prodigiosa capacidad informativa, que alguna vez en este país hubo una dependencia llamada Conasupo (su hija pobre es Diconsa y su prima lejana se llama Liconsa), que centralizaba compras por parte del gobierno para llevarlas a las zonas populares tanto del campo como la ciudad. En las ciudades lo hacía a través de supermercados que incluso tenían anuncios en tele y toda la cosa.

El chiste (y motivo de muchos chistes) era que daban precios más baratos, a veces, porque como eran compras de gobierno podían presionar para obtener “descuentos” a la fuerza y otras era porque los productos no brillaban por su calidad. De hecho, sí hubo un sonado caso en que la leche literalmente brillaba: era leche radioactiva que se había comprado a Irlanda luego del accidente de Chernobyl. Evidentemente, fue tapadera de muchas corruptelas que cualquiera que busque encontrará ligadas al hermano incómodo del exinnombrable de Salinas.

Así pasaron todas esas imágenes por la mente de la ñora mientras lavaba los platos del desayuno y escuchó al mi-inseguridad-es-tal-que-nunca-daré-un-puesto-a-alguien-que-no-sea-de-mi-círculo-leal-aunque-no-tenga-idea-alguna-del-cargo que quería hacer una distribuidora nacional de medicinas, cosa que ya había repetido antes.

También ha dicho al respecto que la tarea de llevar las medicinas a todos los lugares también sería del ejército. La ñora a veces se pregunta si el publico-las-vacantes-a-los-puestos-entre-mis-cuates-y-si-falla-las-mando-al-INSEN-para-garantizar-el-buqué-setentero creerá que el ejército es como los Oompa-Loompas de la fábrica de chocolate de Willy Wonka que hacen de todo y se tienen en cantidades a aparentemente inagotables (de hecho, son los culpables de que los antiguos empleados de la fábrica no tengan trabajo, por cierto). Esta ñora teme que si Belice nos quiere invadir será imposible reunir al ejército porque andarán tan dispersos haciendo de todo, que para cuando los junten ya habrán llegado los invasores a Querétaro.

Esta ñora no conoce a ningún militar, pero le encantaría saber qué opinan de llevar ya la responsabilidad de una docena de tareas que legalmente no les compete… y claro, esta ñora evita pensar que se esté viviendo una militarización más rápida y estructural que en cualquier momento de la historia de México porque esta ñora necesita dormir de vez en cuando y no le gustaría recurrir a medicinas para hacerlo.

Así que, volviendo al tema de las medicinas, el miércoles también se dio a conocer por parte de una investigación del IMCO que las compras de las mismas durante este año tan atípico ¡han sido menores! Nomás usamos las exclamaciones para darle emoción al tema porque cualquiera que hubiera seguido las licitaciones de finales del año pasado, que es cuando se hacen las compras grandes para todo el año, sabe que pasaría eso. Y ya ni qué decir de que el INSABI confirma su nombre: ni NI SABE comprar o no puede comprar. Al parecer, en este gobierno el “tenemos otros datos” es también “vivimos en otro planeta” donde la pandemia que tiene preocupados a todos, a nosotros nos hace lo que el viento a Juárez y ni la vemos ni la oímos, pues las compras para atender ese problema específico tampoco han sido suficientes.

Pero resulta que la solución está en comprar en el extranjero. Sí, como esa vez que se ahorraron 17 mil pesotes gracias a los oficios del mulitusos canciller que consiguió en Francia los medicamentos del cáncer. Lo único que no supimos es cuánto más se pagó para sacar el cargamento del aeropuerto y si los envíos específicos para cada hospital los mandaron por Uber o por Didi o en la tradición mexica encontraron tamemes que los llevaran en su espalda…

Dado el éxito de aquella compra, ahora se ha convocado al Congreso para modificar una ley y en lugar de que sea por una emergencia o situación peculiar que se puedan hacer esas compras DIRECTAS Y SIN LICITACIÓN (¿o será directé et san licetationé?) de forma permanente y habitual, y probablemente hundiendo a la industria nacional.

O sea, el no-me-voy-a-parar-en-las-zonas-dañadas-por-el-huracán-en-el-norte-porque-eso-hacían-los-corruptos-yo-mejor-les-enseño-el-avión-que-usaban pretende crear una estructura con rancio olor a tradición corrupta y con el ejército a cargo para vender las medicinas que su gobierno no ha sabido comprar y que ahora buscará en el extranjero (hay que impulsar la economía global, en algo nos beneficiará) y comprará sin vigilancia alguna y sin que pasen el aval de la COFEPRIS (que en teoría se asegura que esas medicinas no sean eau du Chernobyl, por decir algo). Vaya, que no se les escapa nada en su plan CONASUPO.

 

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