Su pecho no es bodega; ni su presidencia, gobierno

Los médicos y enfermeras han tenido que invertir toneladas de dinero propio en adquirir esos materiales, hay campañas muy loables de muchísimos particulares que se han esforzado por meses para apoyarlos.


Ciudadania responsable


Esta ñora ya está empezando a sufrir los estragos del encierro debe admitirlo. El otro día mientras se bañaba creyó que estaba bajo una cascada hasta que los gritos del ñor la sacaron de su ensoñación porque el agua estaba llegando hasta el pasillo porque quién sabe qué pasó con la coladera.

Por eso, cuando la ñora empezó a escuchar en el radio mientras hacía el desayuno el lío del BOA creyó que estaba alucinando: era como oír una versión tan cómica como mala que las películas de Austin Powers que esta ñora no soporta (perdón, si a alguno de mis dos lectores sí) parecerían obras de arte. El devaluar-la-investidura-presidencial-es-mi-chamba-no-me-ayuden dejó en claro que le gusta tanto ser oposición que arma hasta la suya. A la ñora le queda el orgullo un tanto ridículo de haber abordado el tema en sus pasadas columnas, para que decir que no.

Al día siguiente dio la explicación de que su pecho no es bodega por eso suelta todo lo que pasa por ahí. Y hasta en eso demuestra su ignorancia porque manejar un almacén de la manera adecuada es todo un arte, no es nada más sacar o meter cosas o mercancías. Eso también requiere un sistema. El ñor podría hablar con exactitud de eso, pero baste decir que para que una empresa funcione, el almacén es una pieza fundamental. (¡Vaya hasta manejar adecuadamente la alacena de una casa requiere pensarle para que nadie enfrente un “no hay papel” en el momento más inesperado, pues!)

En este periodo del si-no-hablo-de-la-pandemia-la-pandemia-no-existe ha quedado claro que no podría ni hacerse cargo de un almacén porque ha sido incapaz de organizar de forma acertada la compra de medicinas y de insumos para el sistema de salud.

Desde el año pasado las quejas por la falta de medicinas para los niños con cáncer no han parado, se resuelven momentáneamente para un par de semanas después de ser tema. Los faltantes de insulina para los pacientes diabéticos en el IMSS ya han sido motivo de reportajes donde se levanta la voz de alarma porque llevan meses y meses sin surtirlos.

En el INER y en básicamente todos los hospitales que dependen del gobierno federal sigue sin haber abasto suficiente de mascarillas, cubrebocas, batas, piyamas quirúrgicas, trajes protectores para el personal que atiende diariamente a los enfermos de COVID-19. Los médicos y enfermeras han tenido que invertir toneladas de dinero propio en adquirir esos materiales, hay campañas muy loables de muchísimos particulares que se han esforzado por meses para apoyarlos.

Estas campañas a la ñora le dan una horrible muina porque por una parte alaba la solidaridad de la gente, pero por otra cuando los recursos de ayuda se tienen que usar para subsanar lo que el gobierno debería hacer nuestros impuestos, pues ya le no cuadra tanto. Porque no es lo mismo organizarse para sacar a los vecinos que ante un terremoto quedan atrapados porque es una urgencia y es imposible que el gobierno venga a rescatarlos a tiempo, y otra suplir lo que sí tuvo tiempo, presupuesto y obligación de hacer.

Pero ya que la cosa está así, esta ñora piensa que las miles de personas e instituciones que están tomando como propia una obligación gubernamental deberían ser conocidas y publicitadas porque apuntan a fortalecer que unidos los ciudadanos podemos más que un mal gobierno y que no merecemos tener uno malo. Cerrar filas en torno la ineficiencia del gobierno con los esfuerzos ciudadanos es la genuina fuerza oculta detrás de cualquier oposición exitosa. Hay que saber administrar también eso. Cacarear el huevo, además de tenerlo.

Y las quejas sobre el desabasto de medicinas y artículos de protección son las más obvias porque directamente implican pérdidas de vida de manera evidente, pero la falta de acciones de gobierno para apuntalar la economía apoyando a las empresas eso también matan. Probablemente, va a matar de hambre a muchísimos mexicanos, o los va a exponer a perder su dignidad por verse acorralados y no encontrar otra opción que rendirse a cooperar con la delincuencia.

La negativa del lo-único-que-sé-hacer-es-hablar-frente-a-un-micrófono-porque-lo-demás-implica-trabajar a escuchar las muchas propuestas de organismos empresariales e instituciones internacionales que darían un respiro a muchos y amortiguarían, aunque fuera un poco el golpe de crisis económica, sí es criminal, organizarse por la vía democrática para acabar con un gobierno que está matando mexicanos, no lo será nunca.

Así que la explicación de que su pecho no es bodega muestra una vez más que ni eso sabría hacer, confirma que sólo es bueno montando espectáculos desde que inició su carrera política quemando pozos hasta el plantón fantasma en Paseo de la Reforma o no-rifar un no-avión; pero claramente gobernar no. Y gobernar, que es para lo que se le contrató y se le paga, eso no lo hace ni por error estadístico.

PS Si alguien conoce un buen plomero la ñora familia se los agradecerá.

PS 1 Esta ñora prefiere mostrar su solidaridad en ayudar a las familias desprotegidas como la que se hace con la campaña Dona Despensas. Por si ocupan.

 

Te puede interesar: Aprender de los errores

* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

@yoinfluyo

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.