Aprender de los errores

¿Ya aprendimos a ser mejores como sociedad?, ¿ya aprendimos que el presidencialismo no puede ser nuestra opción porque a veces nos tocan presidentes que les gira la ardilla y otros que ser ardillas es lo único que les mueve?


Más allá del voto


Esta ñora no es un modelo de paciencia, perdón, esta ñora es un modelo de paciencia, por eso cuando sus escuincles, perdón, sus bendiciones cometen un error les explica con toda calma y precisión en qué se equivocaron y cómo pueden mejorar porque eso es lo importante, ¿aprender de los errores, no?

El error de que ganara el si-los-montones-de-muertos-se-murieron-antes-y-que-los-contemos-ahora-nomás-muestra-que-somos-rebuenos-domadores no lo cometimos todos, pero todos podríamos aprender de cómo llegó al poder y cómo se ha mantenido en él, y cómo aparentemente sigue teniendo 60 por ciento de aprobación en algunas encuestas.

Y sí esta ñora está pensando en las coche-manifestaciones del sábado pasado. Antes que nada, la ñora manifiesta su reconocimiento porque quienes salieron y dieron un paso para expresar su desacuerdo, lo han venido haciendo en medios, en WA, en FB y demás. En su interior la ñora comparte el sueño de que el inauguro-un-trenecito-turístico-con-vagones-de-carga-porque-es-lo-que-hay desaparezca de nuestras vidas y de pronto con eso todo mágicamente estará mejor.

Pero ahí está el problema, la magia es creer en las salidas tipo cine, son salidas espectaculares, son las salidas de cuento de hadas: fueron felices para siempre. No son las salidas de aprendemos de nuestros errores.

La coche marcha, al igual que las firmas masivas en plataformas, ofrece a muchos que están enojados la sensación liberadora de estar haciendo algo. Pero hacer algo no siempre quiere decir hacer lo correcto o lo que al final nos llevará a crecer como sociedad, son un primer paso. De hecho, se parecen demasiado las soluciones mágicas que ofrecían acabar con la corrupción nomás con la gracia de su persona.

A esta ñora le agobia mucho que los únicos movimientos de protesta no se anclen en un modelo propositivo: ¿qué me ofreces?, ¿cuál es tu propuesta concreta?, ¿cómo vamos a aprovechar para reconstruir en lo que ya se demolió?

Porque por supuesto que a esta ñora le encantaría que el estamos-mejor-que-otros-países-vean-lo-mal-que-anda-Nepal-para-que-aprendan renunciara y desapareciera de la escena, pero le gustaría que el trago amargo que este desastre nacional ha significado también fuera fuente de aprendizaje. No es que esta ñora quiera que este sexenio o periodo dure muchísimo, cada segundo se le hace eterno, pero si termina con una sociedad igual o peor a la que existía antes del 1 de julio de 2018 será un doble fracaso.

Esta ñora se hace muchísimas preguntas: ¿ya aprendimos a ser mejores como sociedad?, ¿ya aprendimos que el presidencialismo no puede ser nuestra opción porque a veces nos tocan presidentes que les gira la ardilla y otros que ser ardillas es lo único que les mueve?, ¿ya aprendimos que es necesario apuntalar mejor a los organismos autónomos?, ¿ya tenemos opciones para que el sistema judicial no sea asaltado o sometido por dinero, por presupuesto, por nombramientos?, ¿ya nos preocupamos por saber en qué distrito vivimos y como se llama el diputado cuyo sueldo pagamos y que vota a favor o en contra de nuestros intereses?

Los chilangos que pocas veces nos acordamos de que tenemos autoridades locales y que pagamos a asambleístas, ¿ya nos asumimos como vigilantes de esas autoridades? ¿Ya supimos dónde sesiona el Concejo de cada alcaldía y quiénes son los diez concejales de cada alcaldía?

O simplemente, estamos reaccionando al momento, nomás tratando de matar al mosco (pterodáctilo en realidad) que nos incomoda, que nos molesta en el momento, pero sin que estemos dispuesto a ser ciudadanos más allá del voto.

Si mágicamente se lograra esa ilusión de que haya elecciones para presidente o cuando lleguemos al 2021 a votar por diputados: ¿dónde está una oposición partidista capaz de ser propositiva? Porque francamente, en estos meses lo de “opositiva” tampoco les está saliendo nada bien.

Al igual que esta ñora es paciente, como ya ha quedado claro, es absurdamente optimista y todavía cree posible que ciudadanos y oposición aprendan de sus errores y se unifiquen en un pliego sencillo, realista y objetivo de propuestas realizables que, aunque cuesten sangre, sudor y lágrimas den resultados. Es decir, sean el antídoto al pensamiento mágico que hoy domina y que tanta sangre, sudor y lágrimas inútiles está costando.

 

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