Los estragos de la cuarentena

Cierto gobernador quiere quedarse con ¡la educación privada de su estado! Curiosamente, donde a través de universidades privadas y una sociedad organizada le habían armado un par de manifestaciones muy bien cuidadas.


Listas las giras


La vida familiar de cualquier ñora se ha alterado es estas semanas de cautiverio, perdón, de cuarentena. Entre la intensa e ininterrumpida convivencia con el ñor y los escuincles, perdón, bendiciones, los problemas para las entregas del súper y lavar (y planchar) todo lo que entra en la casa, sin contar con los platos gremlin que esta ñora compró y no había notado. (Por los dos centénials que lean a esta ñora: son como los de la película, se ponen agresivos si les das comida y se multiplican si los mojas).

Pero lo que pasa en las casas, parece que también está pasando con los funcionarios a los que nuestros impuestos les pagan el sueldo. Primero tenemos al mi-política-exterior-es-tan-limitada-que-ni-siquiera-sé-decir-belgas, que es igualito a las señoras que se han apoderado del tik-tok. Aunque hay que reconocerle que ya desde hace varios meses había demostrado que lo suyo era hacer videos cómicos, perdón, videos informativos… o amenazantes si se toma en cuenta que de la “fealdad” de los ventiladores de generación eólica pasamos a absurdos legaloides que benefician ¡a la sucísima generación de electricidad quemando combustóleo!

Y claro como las locaciones del Palacio, que era de todos pero ahora solamente es suyo, se le andan acabando pues ya anda planeando cuanto antes irse a Cancún, ni más ni menos. Quizá al juzgar por la cara de fastidio de la no primera dama cada que nos sale a leer un elevado libro o nos regaña porque somos ñoras que sí lavamos los platos y no recitamos a Amado Nervo, quizá sí le convenga poner muchos metros de distancia. Duda marginal: ¿Qué dirá el testamento del no-traigo-más-que-mi-dólar-de-la-suerte-y-mi-detente?

No es que esta ñora quiera que se tenga que abrir próximamente ese documento legal, aunque el ñor sí le anda entrando a las apuestas con un grupo de amigos, a ver si el virucillo ese le toca ahora en una de las giras. Pero esta ñora vuelve al tema, porque el amigo de todas las ñoras con síndrome de Estocolmo, el doctor López-Gatell es como el esposo de la prima segunda que todos evitaban invitar a las comidas familiares antes de la pandemia, porque era el típico que usando un lenguaje suavecito, ojitos de borreguito cegatón y sus bonitas manitas de no he puesto una inyección ni de bótox acaparaba la conversación, citando a autores que apenas alguien había leído, pero si le preguntas si invertiría en comprar un seguro de protección para su auto dice que no, que son muuuuy caros. Y cuando jugaban lotería lo cachaban que ya había puesto frijolitos en las imágenes que todavía no salían, argumenta que él sabe que están en el montón por tanto él puede poner el frijolito donde quiera, porque al ratito “van a cantarla”, o sea, que el orden de los factores no altera el producto porque la gente de todas maneras se va a morir.

Los del gabinete se comportan como muchos alumnos en las clases on line. Ya desde antes de la pandemia se sabía que nomás iban a clase a pasar lista, y su voz sólo se oía cuando los pasaban a exponer; pero ahora además de sólo se enlazan y apagan su micrófono y su camarita, ahora además alguien les hace las tareas y ellos ni siquiera las revisan. Así dijo la secretaria de Economía cuando descubrieron que se había publicado un absurdo en el Diario Oficial de la Federación donde se buscaba someter al INE a una cuestión de control económico sin pies ni cabeza y que ella no había sido que los duendes malvados de la imprenta o algo así capaz que sí. Y quién sabe si el alumno, que además literalmente metió la pata y anda en muletas, que se hace pasar como secretario de Hacienda sí haya hecho ese decreto, también publicado en el Diario Oficial, donde se ordena recortar ¡SETENTA Y CINCO POR CIENTO! el gasto del gobierno, esta ñora siempre había pensado que eso de menos gobierno, era muy neoliberal… Claro, lo que sea por proteger sus obras de relumbrón, emblemáticas y tan útiles como un agujero negro en el espacio.

Al igual que el mundo los animales y la naturaleza están reclamando su espacio, según se lee por ahí, los gobernadores también andan ganando terreno. Algunos son como los hermosos cisnes y delfines que aparecieron en Venecia, majestuosamente (la ñora quería usar esa palabra, no corresponde tanto a la realidad) están actuando con orden y determinación en la protección de sus ciudadanos y la economía de sus estados; en cambio, otros son como las ratas que también están reclamando territorios que no les corresponden (como la cocina de la vecina de la ñora). Como cierto gobernador que básicamente se quiere quedar con ¡la educación privada de su estado! Curiosamente, el estado donde a través de universidades privadas y una sociedad organizada (que fue la misma que lo eligió y lo dejó ser electo) le habían armado un par de manifestaciones muy bien cuidadas… Esta ñora no cree en coincidencias.

 


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