AMLO es una pésima versión de Javi Noble

Esta ñora espera con toda su alma, y por el bien del futuro de sus escuincles, perdón, bendiciones que todavía sea posible un final feliz para esta pésima película.


Nosotros los nobles


Dicen que la ociosidad es la madre de todos los vicios, y esta ñora se negaba a creerlo. No es que una ñora pueda estar ociosa en estos tiempos, pero digamos que el encierro sí ha dado más tiempo para pensar tonterías. Por ejemplo, las extrañas semejanzas entre Javi Noble, uno de los hermanos de la célebre “Nosotros los Nobles.

El ñor se rio y lo negó, sin embargo, esta ñora no es de andar perdiendo discusiones, así que la primera semejanza es que Javi finge que trabaja en la empresa de su exitoso padre. Igual que el que-mi-esposa-haga-videos-para-defenderme-porque-ando-malito-de-mi-popularidad ha hecho desde que comenzó su periodo presidencial. Dice que hace, que habla, que ve, que anda de gira, que abraza(ba) viejitos, graba videos. Pero eso de leer informes detallados, analizar con cuidado los datos que se le presentan, entrevistarse con líderes mundiales como si fueran tus iguales, sacar propuestas inteligentes y no repetir hasta el cansancio y como loro, no lo hace y eso sí sería gobernar.

Javi era absolutamente feliz con en los antros y las fiestas, lo suyo estar rodeado de multitudes. Y besar mujeres era una de sus actividades principales. Aquí la ñora quisiera usar el cloro para desinfectar sus memorias de aquella ignominiosa imagen del quiero-meter-el-anillo-de-la-4T-al-cuello-de-los-empresarios besando y succionando el cachete a una niña en pleno inicio de la pandemia. Pero ahí está, quizá no hubo segunda intenciones, sin embargo, mostró ese lado de su personalidad.

Es posible que Javi, si le hubiera tocado esto de la Susana Distancia, hubiera pagado por mantener en funcionamiento un antro, con luces, música, bebidas, servicio para él solo. Es fácil verlo con su camisa mostrando el pecho, manga arremangada, bailando desaforadamente, pretendiendo que está rodeado de una multitud, quizá contrataría a alguien para que le proyectara a las multitudes que no estaban ahí. O en una de esas hasta les pagaba por arriesgar su salud, pero no dejar su hábitat ideal.

Y sí, es igual a lo que se hizo el domingo pasado cuando se montó el enorme e innecesario escenario para dar su “informe”, ya sin número. O tal vez su administración no sabe contar más allá de “tercer”, que fue el último que dio. La imagen fue absolutamente patética, esta ñora quería llorar de desesperación al escuchar la repetición barata y vacía de las mismas frases que se han repetido hasta el cansancio. Como bien dijo alguien por ahí, hubiera sido hasta más imponente y creíble que hubiera hablado desde su despacho. La vaciedad del patio sólo le sirvió para acrecentar lo vacío de su gobierno.

Ay, perdón, esta ñora anda un poco inestable de sus emociones, ya no se desvía. Regresando al Noble en comparación con el Populachero, Javi nunca dio pie con bola en la escuela. ¡Caramba, otra coincidencia! Claro en la película, queda claro que fue por un problema de aprendizaje, TDHA, que nunca fue superado. Esta ñora ignora si fue por el mismo motivo, pero las carencias educativas de uno, nos están saliendo terriblemente caras.

A pesar de todo, Javi siempre tiene proyectos, ideas fantásticas. Ya durante la primera crisis de desabasto de gasolina, se revivió su idea de negocio de llevar la estación de gasolina a las casas, para que la gente no anduviera haciendo filas. Pues, ¡pum! Dos Bocas, por no hablar del Tren Maya o de Santa Lucía, no son nada diferentes. Innecesarias, inoperantes, con daños colaterales más grandes que beneficios, sin planeación…

Y esto nos lleva a la última, ¿con qué hubiera financiado Javi ese o sus otros negocios? Sí, con el de su papá, con dinero que no era suyo, que no le había costado ni un mínimo esfuerzo ganar, no había sudado ni media gota por obtenerlo, no había pasado horas sentado analizando cómo o en qué invertir… Las palabras sobran. La comparación se desborda. Es sí es una pésima versión de Javi Noble.

Mientras veía nuevamente la película y descubría todas esas semejanzas, la ñora se preguntó: ¿Si a los Noble los salva la argucia del papá quién salvará a los mexicanos? Javi y sus hermanos se ven expuestos a la realidad, a sudar la gota gorda trabajando, y así cambian su perspectiva. No cuentan con un gabinete, o unos cuantos como Gatell o Ebrard que trabajen por ellos y den las declaratorias de emergencia, o anuncien la suspensión de clases. Las medidas fuertes, las que sí hay que tomar.

¿Quién podrá hacer el trabajo del papá para lograr que el decir-que-combato-la-corrupción-es-mi-mantra-aunque-a-estas-alturas-no-sepa-reconocer-la-corrupción-ni-aunque-la-vea-frente-a-m í asuma con madurez el gobierno? ¿Serán los gringos? ¿O será, que de pronto alguien se acuerde que este país es una República y que tiene otros dos poderes: Legislativo y Judicial? Esos dos que se han cobardemente escudado en el presidencialismo que los mexicanos tenemos tan metido que ni siquiera extrañamos a estos dos poderes y no se les reclama nada…

Esta ñora espera con toda su alma, y por el bien del futuro de sus escuincles, perdón, bendiciones que todavía sea posible un final feliz para esta pésima película.

 

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