Víctimas tempranas del coronavirus

Los mexicanos sacaremos la casta y haremos frente al desafío al que nos enfrentamos, el del coronavirus. Siendo muy optimistas hasta saldremos como una sociedad más cívica, más unida y más proactiva.


Saldremos Adelante


Esta ñora ya se encerró con sus escuincles, perdón, bendiciones desde hace unos días, porque prefirió desobedecer al secretario de Educación que dijo que hasta hoy era el último día de clases. Y así como murió la obediencia de la ñora, y aunque apenas el miércoles por la noche ya se anunció el primer muerto por el coronavirus, para la ñora van varios más, aunque algunos no se han enterado.

El caso de la credibilidad del subsecretario López-Gatell fue un caso fulminante; quien en varias semanas en las que había construido una imagen de alguien coherente y buen comunicador y daba cierta tranquilidad que estuviera al frente de la estrategia. Aunque había estudiado en el extranjero y que antes era motivo de descalificación ahora era motivo de orgullo. Si fuera serie de Netflix, iba para esos personajes secundarios que se roban el programa.

Siguiente escena, a raíz de una pregunta le da por responder aquello de la “fuerza moral y no fuerza de contagio…”. Esta la ñora sospecha que los que lo veían como un gran tipo era simplemente por contraste junto al resto de los floreros a los que habíamos visto desfilar. Pero así, de guamazo, ya nadie puede confiar en un hombre que prefirió no tocar ni con el pétalo de una advertencia al sino-oigo-aplausos-aunque-sean-pagados-no-puedo-vivir-porque-soy-megalomaniaco.

Según esta ñora pudo recordar, con las pocas imágenes que vio del concurrido evento de el-coronavirus-es-neoliberal-deshonesto-y-chance-hasta-fifí, que Pemex ha cumplido 82 años, es decir está en el grupo de edad más riesgoso. Además, tiene muchos padecimientos anteriores como una enorme sangría por parte del gobierno y del sindicato, una grave hipertensión porque dejó de tomar sus medicinas de la Reforma Energética; sin contar, conque por su Dos Bocas a cada rato tiene vómitos. No se puede negar que el contagio se le agravó por la guerra de precios que se traen un jeque y un zar, a no, que no es zar que nomás es Putín. Esta ñora no es profeta; pero como van las cosas, o se muere definitivamente Pemex vendiendo los fierros o la gangrena nos la pasa al país completo.

Las mañaneras también han muerto. Aunque el me-como-los-cachetes-de-las-niñas-porque-mi-ego-es-muy-frágil se aferra a ellas como en las telenovelas las actrices gritan sobre el cuerpo del difunto y lo sacuden… o como Luis Miguel gritando: ¡Mi pierna noooo! ¡Nooo! El ejercicio de mediana información, que evolucionó a show de entretenimiento más malo que la Carabina de Ambrosio, ahora nada más sirve para confirmar que quien está al frente dejó de aparentar que gobernaba y ha optado por ser un “líder moral”, nomás que no fue para eso para lo que postuló. Ha dejado claro que quería ganar, no gobernar. Las mañaneras son la prueba agonizante de eso.

La rifa del avión también parece haber muerto en esta contagiadera. Esta ñora no está muy segura porque sus roces con la alta sociedad se limitan a pasar las páginas de los suplementos de sociales; es que el ñor se preocupó tanto por lo del papel de baño que decidió reinscribirnos a la prensa escrita para entretenernos y de paso tener sustituto en caso extremo. Claro que ahora teme que los vecinos le empiecen a robar el periódico, así que hace guardia muy temprano y cuando oye la moto… ya me desvié, perdonen, pero con tanto encierro la ñora está perdiendo la concentración.

Esta ñora, pues, no sabe si los empresarios que hace cosa de un mes (12 de febrero) se comprometieron a comprar cachitos con una hojita firmada igualita a las circulares de la escuela (tan bonita la escuela) ya habrían depositado sus compromisos. Es poco probable, y ahora, como están las cosas pues menos. Seguro los cachitos se acumularán en una bodega, y luego se venderán ahora sí a precio de oro; pero cuando la crisis de papel higiénico nos desborde.

Esta ñora ha estado dando vueltas porque la muerte, o por lo menos la agonía de la economía mexicana, y mundial, la tienen aterrada. Le han contado, tratando de tranquilizarla, que se ha superado las constantes de la Docena Trágica, y luego la de 94 con el error de diciembre y hasta la de 2008 y 2009 con todo e influenza. Pero como todos sabemos, las recuperaciones se debieron a gente dispuesta a gobernar: como Zedillo, que probó que ser un niño aplicado y sacar diez en la escuela, sí valía para ser presidente; o Calderón que sin que esta ñora sea especialmente fan sí reconoce que era un presidente con todas las letras; y en eso de los contrastes hasta el Copetes Peña estaba dispuesto a que avanzáramos aunque fuera “uno, ah, no menos cinco”.

Como esta ñora no es pesimista, (lleva sólo cinco días de encierro no garantiza nada dentro de dos semanas), confía en que como siempre los mexicanos sacaremos la casta y haremos frente a este desafío, y ya extendiendo el optimismo a sus límites hasta saldremos como una sociedad más cívica, más unida y más proactiva.

 

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