Ciudadanía: Hágalo usted mismo

La ñora leyó por ahí que ser votante exige el esfuerzo de pararse en las casillas e ir a votar, en cambio ser ciudadano implica mucho más.


Política


Esta ñora tuvo abuela, aunque una vez un taxista en el Circuito Interior lo puso en duda. De hecho, tuvo dos; ambas pero últimamente ha recordado a una de ellas quizá por eso de las fiestas de Día de Muertos que la ponen un poco nostálgica. Esa ñorabuela por muchos años repitió y actuó: “Si lo puedes hacer, hazlo tú; no pagues porque lo hagan”. A una respetable edad la ñorabuela seguía impermeabilizando su casa y pintando las paredes que lo requerían. O sea, la idea del “hágalo usted mismo” la inventó la ñorabuela.

Esta ñora debe admitir que esa enseñanza le caló, aunque en lo de impermeabilizar, la verdad es que sólo lo hizo una vez; pero hasta los últimos años que ya le ganó el “neolibelarismo”, esta ñora hizo cortinas, disfraces para los escuincles, perdón, bendiciones; cuadros para su sala, cabeceras para las recámaras, regalos de navidad, además pintó paredes e hizo un montón de cosas por las que pudo haber pagado, pero “podía hacerlo y lo hizo”.

Quizá por eso hace años cuando en una junta de vecinos, ya algo ha contado esta ñora, no le sorprendió sino hasta le pareció buena idea que un candidato propusiera, al reclamo de una señora de la basura en las calles, que barrieran entre todos los vecinos. Claro, fue la única porque el resto se indignó y dijo que era trabajo del gobierno. Desde entonces, la ñora se ha fijado en la tendencia de sus vecinos, y quizá por extensión de los mexicanos, de que otro se ocupe y, sobre todo, de lo que cuesta trabajo. Y de preferencia que sea una sola persona porque eso de andar persiguiendo a varios para lograr que ocurra algo está de flojera.

De eso se acordó esta ñora porque tuvo un alegre y civilizado intercambio con un grupo de personas a las que les encanta la política. Esta ñora quiere subrayar que fue alegre y civilizado el intercambio no como alguno quiso decir que había sido un pleito, y la ñora nomás iba pasando por ahí, porque como ha quedado claro a ella la política le interesa así, un poquitito, como media uña del dedo meñique.

La discusión comenzó porque los otros estaban buscando establecer posibles perfiles de candidatos que tuvieran el carisma para aglutinar y ser contrapeso al coman-frutas-y-verduras-es-una-excelente-respuesta-cuando-no-tengo-idea-de-qué-me-preguntan y postularse como candidatos a la presidencia. La ñora comentó que considerando que las siguientes elecciones en cosa de año y medio son para diputados federales y locales sería más importante fijarse en ellos para incidir y voltear los actos de gobierno que no sean positivos. Curiosamente, esas mismas personas con su genial plan reciclado se la pasan quejando con la ñora, y sin ella, de lo gravísimo que es perder contrapesos en el país.

Sin embargo, la respuesta fue que un candidato a la presidencia arrastraría a los posibles candidatos hacia su postura “buena”, y así se derrotaría el relajo del soy-más-amor-y-paz-que-cualquier-porque-no-me-dejaron-irme-de-hippie-cuando-era-fósil-de-la-UNAM y sus canchanchanes. ¡O sea reproducir el modelo tlatoani/virreinal/presidencial de toda la vida!

Cuando esta ñora salió de su asombro, y pudo reflexionar se dio cuenta de que conocer, elegir y vigilar a los diputados es muy difícil porque implica hacer muchas acciones por uno mismo. Mientras los presidentes no sólo el actual, salen a cuadro todo el tiempo los diputados se esconden en la “masa”, en la cámara y es difícil saber incluso quién ocupa el puesto en cada distrito. Por eso más fácil nomás quejarse del que está en la silla presidencial porque sólo es uno.

Sin embargo, la única forma en la que se puede realmente acotar el poder presidencial es través de las cámaras de diputados y senadores. Los que las integran tienen hoy en día dos opciones, responder al presidente y sus caprichos, o responder a sus dirigentes de sus propios partidos, y seguirán así porque del lado de la ciudadanía, que es a quienes deberían responder, no hay interesados en vigilarlos porque eso implica “hágalo usted mismo”.

La ñora leyó por ahí que ser votante exige el esfuerzo de pararse en las casillas e ir a votar, en cambio ser ciudadano implica mucho más. La ñora se niega a creer que los pueblos tienen los gobiernos que merecen, sobre todo porque ella en lo personal no cree merecer el que tiene… pero las evidencias apuntan a que es cierto. El gobierno no va a cambiar si no cambian antes los ciudadanos… La ñora quisiera creer que eso va a pasar.

 

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