La política de “mamá, soy Paquito”

La política “mamá, soy Paquito” parece haberse colado hasta el presupuesto presentado al Poder Legislativo.


 Inseguridad


A esta ñora todavía le tocó en su lejana infan… perdón, que le contaran sobre la famosísima declamación de “Mamá, soy Paquito, no haré travesuras…” que básicamente cuenta el drama de un Paquito cuya mamá murió y él promete frente a su tumba portarse bien para que ella vuelva de la muerte. Una cosa con mucho punch lagrimógeno. Es el mismo punch que se consolidó en el glorioso cine nacional y luego se reforzó en la televisión mexicana la figura de la madre como ese personaje abnegado, pero luchón; blandengue, pero generoso… capaz de sufrir en silencio las barbajanadas del escuincle que nunca fue bendición… hasta que un día milagroso las lágrimas maternales ahora sí le hacen ser bendición. A veces nomás frente a la tumba de la progenitora… ni modo.

No queda duda que el necesito-siete-horas-de-culto-a-mi-persona-en-tele-antes-de-dar-el-Grito creció viendo y absorbiendo ese modelo maternal. De hecho lo mamó tan bien que lo considera efectivo apelar a evitar sufrimientos a las madrecitas como estrategia contra la delincuencia, asunto al que desde el principio de su sexenio ha hecho referencia, o sea, todo indica que de verdad lo cree.

Esta columna es muy breve para que la ñora extienda su opinión sobre la valía del mito de la madre llorosa, subráyese tres veces el mito; la ñora por principio y por solidaridad entre iguales siempre respetará a una madre. Simplemente dirá que el mito le parece cuestionable porque esas míticas madres fueron quienes con mayor fuerza arraigaron el machismo, promovieron una educación basada en los sentimientos, alejada del razonamiento, de la formación de la voluntad y de la aceptación de las consecuencias de los actos. Pero, sobre todo, como esta ñora ha señalado en ocasiones anteriores refuerza la idea de que la madre es la única responsable de la educación de los hijos. Ah, no pos sí, qué bonito. Sigan diciéndole a los ñores que se desentiendan, total madre mexicana sobra y hasta combate la inseguridad.

La política “mamá, soy Paquito” parece haberse colado hasta el presupuesto presentado al Poder Legislativo, porque entre los detalles que esta ñora ha leído por aquí y por allá están dos perlas. La primera: el presupuesto asignado a la Guardia Nacional no alcanza para pagar los sueldos del número de efectivos que se prometieron. En términos prácticos se recurrirá a los disfraces: una de las tareas maternales por excelencia, coser disfraces de flor, de pastor, de ángel, de revolucionario, de abejita…

Las mamás de los soldados y marinos les harán disfraces a ciertos soldados y marinos para que en la mañana sean militares militares y en la tarde, miembros Guardia Nacional. ¡Dos por uno! Una de las delicias ñoriles cuando se va de compras. Ahora que tampoco se emocione nadie, la Guardia Nacional primero defenderá los intereses, complejos y problemas del ogro naranja del otro lado de la frontera y ya luego, si le da tiempo, no ha oscurecido y le venden gasolina hará rondines para recordarles su mamacita a los malos. Y si eso no es suficiente, recurrirá a la también cantaleta maternal “fuchi, guácala” que usamos las ñoras al entrenar a los escuincles para señalar a la caca y motivarlos a dejar el pañal. Estrategia a toda madre, pues.

Pero no crean que el a-los-empresarios-les-digo-que-sí-pero-no-les-digo-cuando no piensa a largo plazo, en el presupuesto también puso otra perla: se reduce el presupuesto de las escuelas de tiempo completo. Sí esas escuelas que empezaron en el gobierno de su némesis, que siguieron en el de su amiguito Copetes y que permiten que los alumnos estén hasta la dos de la tarde (o lo de tiempo completo tampoco es que sea mucho, pero es 50% más que el horario normal). Ese modelo no sólo permitía que recibieran más clases sino que estuvieran en un lugar seguro y que sus mamacitas pudieran desarrollar actividades laborales, incluyendo las ventas por catálogo que ahora causarán impuestos a las vendedoras (consejo de ñora compren todo lo que quieran de AVON de una vez).

Esta reducción está pensada por el bien de las mamacitas que ahora que dejarán las ventas de Betterware porque les saldrá más caro el caldo que las albóndigas, tampoco se verán obligadas a hacer mil malabares para ver quién se queda con los escuincles, perdón las bendiciones a la salida de la escuela y así evitar que anden solos por la calle, que los capten pandillas o dealers. Las necesidades de completar el gasto para comer, se sacrificarán en aras de la patria. No se puede negar que esto logrará una carambola de dos bandas.

Las mamás están felices, felices, felices y esperan que muy pronto todos sus Paquitos les prometan que no harán ya más travesuras… ojalá no sea frente a su tumba porque otro con menos madre las mató antes. Así de hermoso se ve el futuro de la seguridad nacional y de la nación. Un des-madre, pues.

PD. ¡Viva México! Porque así como madre sólo hay una, una patria como México, ninguna.

 

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