De colores se pintan los uniformes políticos

Cuando se vive un gobierno partidista se apuntala en la personalidad del gobernante, se hacen leyes a modo, se llena de anuncios propagandísticos y no de información.


Gobierno


Antes que otra cosa, esta ñora quiere echar una porra a todas las ñoras del país que sobrevivieron a las vacaciones, porque ya esta semana tooodos los escuincles, perdón, las bendiciones ya están en la escuela, aunque con lo de la “Nueva Escuela Mexicana” que nadie sabe muy bien qué es ni con qué se come ni si va a acabar dando chorrillo a los niños… y los progenitores de los niños.

En eso del regreso a clases hay un elemento poco apreciado que es el uniforme porque sobre todo cuando uno tiene alguna escuincla en casa con la eterna cantaleta de qué me pongo, es un dolor de cabeza. Algunas escuelas no usan uniforme y supongo que las ñoras habrán encontrado la manera de lidiar con eso, pero las que disfrutamos de la estabilidad del uniforme encontramos que la peor tragedia es que la escuela decida cambiarlo.

¿No poder heredar las piezas de una bendición a otra? ¿No disfrutar de los beneficios de heredar el pantalón, el suéter o la falda de la ñora cuyas bendiciones crecen muy rápido? ¿Comprar todo nuevo y gastar una millonada en ese cambio? Pues básicamente es lo que pasa en cada cambio de gobierno en este país, pero no sólo hay que pagar de nuevo algunos uniformes para la policía, para secretarios y empleados, sino papelería, letreros en las puertas, y por supuesto, en las patrullas. Y eso ya sea en el gobierno federal, el de cada estado o en los municipios.

Esta ñora está convencida de que eso debe tener algún efecto en la economía pues se contratan nuevos servicios de imprentas, rotuladores, costureras, claro a los cuates de los nuevos gobernantes y el me-quejo-como-Peña-de-que-no-aplauden-pero-me-creo-que-soy-mejor-que-todos no ha logrado porque ni ha querido eliminar esa lacra del cuatismo en el gobierno. Sin embargo, dado que son los impuestos de cada uno de los contribuyentes cautivos los que pagan esos cambios, pues no parece buena inversión.

Pero lo más grave en realidad es el mensaje que se manda con esos cambios porque no sólo resulta que hay algunos más cínicos como el me-echas-la-mano-Slim-porque-hasta-la-banda-presidencial-renuncié-a-usar cuya papelería, logo y similares usan el color de su partido tal cual sin disimulo. Y no sólo él, muchos lo hacen en alcaldías, municipios o estados.

Esta ñora que ve las series gringas ve como el escudo de los Estados Unidos con fondo azul es el sello de toooodos los gobiernos ficticios que salen en ellas. Las alfombras en la entrada de los edificios federales que retratan esas series no cambian, y hasta donde la ñora puede distinguir tampoco en los estados donde esté Chicago o Nueva York que son los que salen más.

Por ese televisivo camino, la ñora ha llegado a la conclusión de que esos cambios de color además de ser costosos revelan que en México, a diferencia de Estados Unidos por citar un ejemplo, no existe Estado sino gobierno y de pilón gobierno partidista, es decir, más comprometido con un partido que con los gobernados. La diferencia es grave y se padece y se paga todos los días. El Estado es un ente más allá de los gobiernos que son transitorios, es la institución que aglutina, organiza y detenta el “privilegio” del uso de la fuerza y se basa en la Ley.

Cuando se vive un gobierno partidista (y ya no se diga uno que además tiene al Congreso a los pies del exijo-justicia-a-El-Paso-pero-ni-un-minuto-de-silencio-por-muertos-en-Coatzacoalcos-pido) se apuntala en la personalidad del gobernante, se hacen leyes a modo, se llena de anuncios propagandísticos y no de información. Se puede con facilidad desmantelar a organismos autónomos e independientes que deberían apuntalar a un Estado, porque les toca tanto ayudar como vigilar al gobierno en turno. Y como vivimos así, los presupuestos a los partidos se vuelven más intocables que los presupuestos para la salud de los niños con cáncer.

A esta ñora se le estruja el corazón por lo que ha visto en redes y televisión de esos padres, y se pregunta cuántos más estarán sufriendo mientras por otro lado escucha y ve el absoluto triunfo del gobierno-partidista gracias a declaraciones de la presidenta del partido del no-es-por-presumir-pero-soy-buenísimo-inventando-datos diciendo que si no gastan el dinero que ya les dieron, pues lo tendrían que regresar el año que entra y que mejor van a comprar una propiedad modesta, republicana y con todos los servicios de última tecnología… Y eso una semana después de decir que iban a regresar el dinero y a pedir que se bajen los recursos que se les otorgan. Si la ñora dejó de tratar de entenderlo bajo la lógica, porque la única que funciona es la lógica del cinismo.

Esta ñora hoy sí necesita evadirse de la realidad así que va por un café y se pondrá a ver una serie de adolescentes… o no, porque capaz que empieza a sufrir por adelantado lo que le falta a sus bendiciones. Pobre ñora, pobre país.

 

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