Gobernar como viuda (negra)

Ni la viuda negra habría sido tan hábil para tejer su telaraña, acá cayó una nación entera en sus hilos.


AMLO


La ñora tuvo una tía, bueno tuvo y tiene varias, pues. Pero ahora se refiere a una que era prima o algo así de su abuela. Esa tía se había casado muy bien como decían, o sea, se había casado con alguien que tenía mucho dinero; pero pues se murió. Cosa obvia, si no, no hubiera sido viuda. Pues la viuda era afortunada, no por quedarse viuda sino porque tuvo una herencia bastante considerable. Aunque claro, como había sido consentida por su esposo, la verdad es que no sabía ni llenar un cheque; los primeros meses se le pasaron pagos de la luz, el agua y el teléfono.

No pasó mucho tiempo antes que comenzaran los verdaderos problemas, porque se fue quedando sin dinero. Desoyó los consejos financieros de algunos familiares y siguió su tren de vida, regalando maravillosos presentes en Navidad y dando comidas como si no hubiera mañana. Muy pronto tuvo que recurrir a vender sus “joyitas”, como les decía ella. En esa “vendimia” conoció a un hombre encantador, que le juró y perjuró que si invertía su dinero con él, obtendría un chorrocientos de interés. La familia de la ñora nunca supo cuánto era ese chorrocientos, porque por más que se le preguntaba o se le pedía que explicara en qué invertiría, se enojaba y defendía que era un hombre incorrupto del que estaban hablando. Se engolosinó, y ojalá hubiera sido comiendo Carlota o Milhojas; no, le dio por hipotecar su casa. Evidentemente, sin remedio la perdió. Luego se peleó con toda la familia porque la acusó de no haberle advertido del desastre que se venía.

Las similitudes de la tía viuda son tantas con el gobierno del no-merezco-que-se-me-planten-aquí-porque-tengo-sueño que da miedo. Es que hasta la venta de “joyitas” que tendrá lugar en unos días es evidentemente una estrategia que tiene más de propaganda que de efectos reales. Porque siempre se han hecho esas subastas por parte del SAE, pero hoy las publicita y las vende como si realmente solucionaran algo. Sobre todo, porque una vez que vendes o regalas ya no tienes nada más.

Había viudas como la tía de esta ñora que en el mejor de los casos rentaba las propiedades que había heredado, podía sobrevivir si a la par tenía una forma de organizar sus gastos. Porque ya pedirle que invirtiera una parte de lo que obtenía de rentas en algún negocio era pedir mucho, pero si empezaba a rematar los bienes, pues además perdía cualquier opción a largo plazo. Y eso está ocurriendo hoy en la administración.

Los mayores gastos se están haciendo, por una parte, en regalar dinero en becas que no garantizan que la gente que las reciba, vaya a mejorar su nivel de vida, sino más bien apuntan a mantenerlos en el mismo nivel de pobreza.

Por otra parte, los grandes proyectos anunciados por el gobierno del yo-no-me-meto-en-el-robo-de-orden-constitucional-en-Baja-California como son los de la refinería de Dos Bocas o el Tren Maya o el Aeropuerto de Santa Lucía no han recibido la aprobación de ningún experto en finanzas, negocios o similares. Y la ñora quiere aclarar lo de experto, porque merolicos como el que engañó a su tía hay muchos.

En algo que la viuda de la tía de la ñora no era experta era en distraer a la gente, como sí lo es el amo-tanto-a-Juárez-que-quiero-dormir-en-su-cama y lo hace muy bien con los temas de la reelección y jurando por el rajá de marajá que no se va a reelegir nunca de los nunca, porque es un hombre de principios. La ñora lleva dos días preguntándose, ¿no debería ser un hombre de ley? Sí, defensor de la ley a ultranza. La ñora le cree que no va a buscar la reelección, pero no porque será de principios, sino porque es de finales. Si se hace reelección se abriría la posibilidad de que cualquiera que ya haya detentado el poder pueda jugar nuevamente, hasta Echeverría si no estira la pata de aquí a mañana. Pero lo ocurrido en Baja California apunta claramente hacia donde le conviene. ¡A tener otros números y mágicamente pasar de seis a ocho, doce o quince años de periodo presidencial!

Ni la viuda negra habría sido tan hábil para tejer su telaraña, acá cayó una nación entera en sus hilos. La ñora odia las arañas. La ñora está aterrada.

 

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