Vecindad of cards

La hija de Florencia Serranía, el hijo de Pablo Gómez y hasta el hermano de Gibrán se andan preparando en el extranjero con dinero de los mexicanos para ser corruptos y ladrones.



Esta ñora ha visto la famosa serie de House of cards y por más que trata de imaginar que la política mexicana se maneja igual que sucede ahí con elegantes planes secretos, moviendo con sigilo las piezas y pensando fríamente cada movimiento, la verdad es que está más cerca de creer que acá traemos una producción más nacional tipo “Vecindad of cards” donde los chismes y los pleitos en el patio son lo más común.

Resulta que el actual administrador de la vecindad, o sea el le-echo-en-cara-a-los-rusos-el-asesinato-de-Trosky-con-tal-de-evitar-hablar-bien-de-Iturbide quiere sacar a unos 31 inquilinos, los cuales creyó que eran sus fieles, por eso les pidió un dictamen sobre el Tren Maya en 2019. Pues resulta que el famoso dictamen, que está escondido bajo siete llaves, señalaba los daños a las comunidades mayas, a la ecología de la región y a los restos arqueológicos de la región y pues, como no le gustó, usó a sus aliados en la vecindad para incomodarlos para ver si le dejan libre el cuarto del Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT) que estaba diseñado para aconsejar al presidente al más alto nivel.

Esos inquilinos traen un chorro de enemigos y el pleito de vecindad se pone mejor, porque resulta que la directora del Conacyt, María Elena Alvárez-Buylla, ya traía pleito desde chiquita con quien estuvo al frente del FCCyT, Julia Tagüeña Parga, porque aunque ambas son descendientes del exilio español parece que la familia de la segunda que sí vivió en la URSS, según leyó esta ñora, pues como que les quitó un poquito lo comunistas; mientras que a la Elena se le subió no sólo lo rojilla sino lo anticientífico.

Total, que como la Elena empezó a negarles el poder colgar su ropa en los tendederos comunes, (o sea, les negó una lana que por ley le debía dar al FCCyT), la Julia llevó el caso a la Corte mientras que la Elena cambiaba la ley para ya no tener que darles dinero, lo cual no estuvo nada difícil porque en la Cámara de Diputados había puros fieles su causa y así desapareció legalmente el FCCyT. O sea, básicamente la Elena se llevó quesque por “austeridad vecindal” los tendederos a su casa y ahora los acusa de robárserlos porque los usaban antes de que ella los quitara. Y si no le creen a la ñora, lean las acusaciones que dos veces ya ha rechazado el Poder Judicial.

Ese gritoneo y pleito le cayó como anillo al dedo a otro de los activos habitantes de la vecindad of cards, el fiscal vengativo Gertz. La ñora se disculpa, pero es que lo de “anillo al dedo” no es propiedad del me-hice-mi-fiesta-privada-de-34-millones-de-pesos-nomás-porque-me-sigue-dando-coraje-no-haber-sido-presidente-en-2010. Lo cierto es que Gertz estaba enojado con varios de esos 31 científicos porque no lo dejaban jugar a las canicas en el patio, pero porque él no tenía ¡canicas! (O sea, no tenía méritos suficientes para ser miembro del Sistema Nacional de Investigadores). Así que ahora además de haberse apropiado de todas las canicas, se ha abocado a animar al usaré-las-inauguraciones-de-las-sucursales-del-banco-de-Bienestar-para-hacer-eventos-de-campaña para que apoye seguir adelante con la tercera acusación y seguir acusando de corruptos a los científicos y académicos.

Justo en medio de estos pleitos por los tendederos, alguien difundió que la hija de la Clau lleva años recibiendo dinero de becas del Conacyt que en total suman casi seis millones de pesos para estudiar un doctorado en Filosofía en la Universidad de California.

La jovenzuela de 34 años no empezó a recibir esa lana en este sexenio, fue desde que estaba Peña de hecho, la beca fue autorizada por algunos de los 31 que hoy temen estar en una celda. Además, destaca que el monto es mucho mayor que lo que se recibía desde el sexenio pasado y por supuesto más grande que lo que la “austeridad vecindal” autoriza para los pocos becados. No fueron pocos lo que se quedaron colgados como la ropa cuando llueve sin poder concluir sus doctorados porque en este sexenio no les renovaron las becas del pasado.

Pero lo mejor de este chisme es que la hija de Florencia Serranía (la que sólo era directora del Metro), el hijo de Pablo Gómez (miembro distinguido de Morena que perdió la reelección para diputado en Coyoacán) y hasta el hermano de Gibrán, se andan preparando en el extranjero con dinero de los mexicanos para ser corruptos y ladrones… según ha repetido hasta el cansancio el ya-no-saco-pañuelito-blanco-sino-que-hago-el-ridículo-parándome-de-cojito-para-fingir-que-combato-la-corrupción.

Pero no se crea que los chismes de vecindad se quedan nomás entre científicos y becados. Resulta que una inquilina llamada Layda se acaba de cambiar de cuarto, vivía en la Álvaro Obregón y ahora se fue a Campeche de gobernadora y le dio por nombrar como parte de su gabinete a un señorcito. Así que la esposa de Beatriz-no-es-primera-dama-ni-zopilota-ni-pseudoescritora-aunque-yo-lea-un-tuit-que-dice-eso le pasó un papelito debajo de la puerta (en Twitter) avisándole que el señorcito una vez le gritó fea cuando pasaba por el patio… Esta ñora no sabe si Layda va a actuar como gobernadora (está difícil) y mantendrá la autonomía de su nombramiento; pero lo más seguro es que el señorcito se quede desempleado.

Esta ñora está consciente de que todos estos chismes resultan muy divertidos, sino fuera que mientras se andan echando agua en los lavaderos, los daños por falta de mantenimiento, por la ausencia de inversión, por la creciente inseguridad, por la crisis en salud, etc. están dañando la estructura de la vecindad y sí como una “house of cards” se puede desmoronar con el más simple suspiro.

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