La cuesta del 2022

La inflación es un fenómeno que por sí mismo va restando poder adquisitivo a los recursos, y aunque esta se mide a través de una canasta, lo cierto que la inflación no es uniforme para todos.



Para quienes vivimos las crisis recurrentes, ver cómo sube la inflación, se fugan capitales y el precio del dólar se bambolea, son señales de alarma que indican que la economía entre en crisis y nosotros con ella. Por eso, más que decir que después de la fiesta Lupe-Reyes viene la cuesta de enero, hay que advertir, desde ahora, que más bien será una cuesta que durará todo el 2022.

La complejidad del escenario económico para los particulares indica que los recursos de que dispondremos nos permitirán menos gasto y más restricción, pues los golpes vendrán por todos lados, directa o indirectamente.

La inflación es un fenómeno que por sí mismo va restando poder adquisitivo a los recursos, y aunque esta se mide a través de una canasta, lo cierto que la inflación no es uniforme para todos. Hay para quienes el incremento de los precios es mayor de lo que se señala oficialmente, despendiendo del tipo de consumo acostumbrado. Ante ello se puede optar por comprar menos o cambiar de tipo de productos adquiridos a algunos más baratos y, quizá, de menor calidad. Ante la inflación no hay defensa, a todos nos afecta, y tampoco hay previsión. Se calculó que para este año rondaría en el 3 por ciento, y llegó 7 porciento ¡4 puntos más!, o sea que fue más del doble.

Para combatir este fenómeno, el Banco de México decreta incremento a las tasas de interés, lo cual también pega a quienes tienen deudas que no están contratadas a tasa fija. Eso implica otra reducción a los recursos disponibles en el bolsillo.

La paridad también se convierte en un tema que afecta al bolsillo, tanto si en lo personal se tienen deudas tasadas en dólares, como si algo semejante ocurre con las empresas. En cuanto a las mercancías importadas, todas las adquiridas en la divisa verde, que normalmente son la mayoría, también elevan su precio. Y otro tanto si la divisa del intercambio son los dólares.

Algunos piensan que el incremento del salario mínimo es un escudo, pero en realidad, cuando este empiece a operar, apenas servirá para recuperar lo ya perdido y en caso de sobrar un poco, tampoco durará el efecto. Además, quienes reciben el salario mínimo son minoría en la actualidad, y si bien el incremento es una referencia, esto no necesariamente se traslada a los salarios contractuales. Pero, en cualquier caso, el ajuste se convierte en un costo para las empresas, que se refleja en los costos de los precios o servicios que ellas producen.

Por si fuera poco, en algunas entidades del país se realizan ajustes a los impuestos locales o se crean nuevos, como los que la creatividad de Claudia Sheinbaum ha introducido para la Ciudad de México, y que poco a poco se acercan a las pretensiones de Antonio López de Santana, quien quería cobrar de acuerdo al número de ventanas de las casas.

Por lo pronto, las plataformas de servicios móviles que usan la infraestructura de la Ciudad de México para la distribución de mercancías, pagarán el 2 por ciento por cada entrega que realicen. También los intermediarios de hospedaje en línea mediante aplicaciones móviles, pagaran un 5 por ciento de impuesto. Por su parte, los eventos en vivo que usen streaming, o sólo lo hagan por este medio, pagarán un 8 por ciento de impuesto de sus ingresos. Todo ello adicional a los impuestos que ya se pagan. Eso, sin duda, también incrementará los precios.

Habrá que esperar el comportamiento de los combustibles: electricidad, gasolina y gas, para los particulares, y otros para las empresas.

Como se puede apreciar, son costos que se incrementan aquí y allá, para algunos parecerán pequeños, pero como se repiten en cada actividad que los genera, pues se van acumulando y, por tanto, la inflación se mantiene. Resolver el tema no es fácil ni a corto plazo, por lo que requerirán medidas enérgicas “de austeridad” que afectan al desarrollo del país. Ya vimos cómo la austeridad y políticas equivocadas del Gobierno Federal se reflejaron en desabasto de medicina y deterioro de servicios públicos.

Así, pues a amarrarse el cinturón y redoblar los esfuerzos para enfrentar la cuesta del 2022.


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