Hong Kong, entre la libertad limitada y el nuevo Tibet

Las manifestaciones y protestas en Hong Kong retomaron fuerza y los principales líderes y activistas las endurecieron con la exigencia vehemente de la renuncia inmediata de Carrie Lam, como lo expresó el conocido líder opositor Joshua Wong.


Manifestaciones en Hong Kong


Las actuales manifestaciones de Hong Kong, que han comenzado ya desde mediados de este recién pasado mes de junio 2019, con una participación de más de 2 millones de ciudadanos, en su mayoría estudiantes, han transcurrido en principio pacíficamente y sin mayor intervención de la Policía Nacional. El objetivo principal de estas manifestaciones es el retiro definitivo del proyecto de Ley de Extradición a China Continental elaborado por la jefa del gobierno autónomo de Hong Kong, Carrie Lam.

La única excepción, hasta ahora, se ha presentado recién el primero de julio de 2019 por su coincidencia con el 22 aniversario de la entrega de la excolonia británica a la autoridad autónoma transitoria del territorio de Hong Kong, con el consentimiento de China Continental.

El día de este aniversario sucedieron sin embargo fuertes disturbios. Los medios locales e internacionales reportaron, que los manifestantes, ante las grandes concentraciones de fuerzas policiales y de orden público, desplazadas principalmente en los puntos estratégicos y en el centro de la capital, los activistas se enfurecieron y reaccionaron violentamente con agresiones contra los contingentes de seguridad, en primer lugar en la sede del gobierno y la alcaldía, hubo violentos enfrentamientos entre ambas partes e intervenciones policiales con gases lacrimógenas y el uso de sus armas tácticas. Se produjeron heridos de gravedad en ambos lados. Los manifestantes más violentos esforzaron las entradas al Parlamento con el fin de ocuparlo por poco tiempo.

El movimiento de activistas y estudiantes está dirigido principalmente contra la política restrictiva del gobierno chino de Xi Jinping y su “representante” como jefa del gobierno autónomo de Hong Kong, pues entre la sociedad de Hong Kong existen temor y miedo por el peligro de una posible limitación de los derechos que le garantiza a Hong Kong su estatus como región semiautónoma hasta 2047, especialmente en lo referente a derechos individuales y humanos, el libre ejercicio del actual Estado de Derecho y las facultades económicas que permiten una excepcional y próspera economía.

Por otra parte en algunos círculos de la sociedad hongkonesa, igual que en el mundo occidental, existe el trauma de que los chinos conviertan a Hong Kong en un segundo Tibet, a través de una invasión militar del poderoso Gobierno de China Continental.

En este contexto, cabe mencionar que las características de Hong Kong como excolonia británica, requerirían por parte de China otra estrategia que la empleada en Tibet: El territorio de Hong Kong es meramente una gran urbe, con unos 8 millones de habitantes, de los cuales la gran mayoría habla inglés, que disponen de una formación eminentemente profesional, basada en una estructura social propiamente metropolitana. Esta situación no propiciaría en términos generales una invasión militar, pues incluiría un gran riesgo de una resistencia urbana.

La actual nueva ola de manifestaciones y protestas tiene también como objetivo recordar las violentas y masivas protestas de 2014, que demostraron ante el mundo en general innumerables violaciones de derechos humanos y detenciones ilegales por fuerzas bajo la tutela del régimen de China comunista, que sumaron más de una decena de los más destacados activistas hongkonés, entre los que figuraba el líder estudiantil Joshua Wong, liberado hace poco.

Las actuales manifestaciones y protestas contra la jefa del gobierno autónomo de Hong Kong, Carrie Lam, para que retirara y anulara definitivamente su iniciativa de Ley de extradición a la China continental. Pero ahora, después de que la dirigente gubernamental había ofrecido al comienzo de las manifestaciones un perdón ante la población en general, pidiendo se apaciguaran y cesaran las manifestaciones, sin mencionar siquiera la Ley en cuestión, la oposición exige su renuncia incondicional.

De esta manera las manifestaciones y protestas retomaron fuerza y los principales líderes y activistas las endurecieron con la exigencia vehemente de la renuncia inmediata de Carrie Lam, como lo expresó el conocido líder opositor Joshua Wong, quien expone pancartas ante el céntrico Ayuntamiento de la capital y la sede del gobierno. Así mismo se están difundiendo estas pancartas en todo territorio.

Joshua Wong, actualmente uno de los máximos líderes opositores al gobierno autónomo de Hong Kong, reconocido también a nivel internacional, representa la línea de protesta más dura contra la política de China continental.

Observadores políticos internacionales consideran que Joshua Wong sabe a ciencia cierta, que Carrie Lam fue puesta como jefa de gobierno del autónomo de Hong Kong y depende totalmente en todos sus acciones de las máximas autoridades políticas de China continental, sin ninguna clase de poder político propio como jefa del gobierno hongkonés, por lo que es una vil subordinada, que recibe órdenes sin más.

Las actuales demostraciones y protestas tienen como base fundamental la desconfianza que les inspira el régimen chino de Xi Yingping y sus cómplices en Hong Kong, incluida Carrie Lam como jefa del gobierno de Hong Kong, por la supuesta intención y presión para contrarrestar el de por sí débil Estado de Derecho, las libertades individuales y atentar contra los derechos humanos. En este contexto se considera que la pretendida Ley de extradición podría ser un punto clave y de gran prioridad para el régimen de China.

Ante esta compleja situación, los manifestantes, con vista a la Cumbre del G20 del 28 al 29 de este mes de junio recién pasado en Osaka/Japón, habían programado llamar la atención de los asistentes principales, Donald Trump, Putin, Xin Jinping y los jefes de gobiernos europeos, para reivindicar las libertades y derechos humanos de Hong Kong, de acuerdo con el estatus especial garantizado en principio y firmado en el protocolo de Gran Bretaña y China en 1997, cuando Hong Kong pasó de excolonia de Inglaterra a una especia de protectorado de China, gozando de sus derechos y libertades hasta 2047, año en el que finalizará este acuerdo ante la comunidad internacional, a la que se había conferido el estatus de garantes.

Hong Kong, después de que en 1997 dejó de ser Colonia de Gran Britania, goza de una Ley Básica, parecida a una Constitución, que estipula que el territorio de este nuevo constructo, tiene en principio el derecho de desarrollar su propio sistema democrático bajo las normas de la así formada Región Administrativa Especial como entidad política y económica de Hong Kong hasta 2047. Hasta esta fecha (2047) el sistema legal de Hong Kong está aún basado en el de Gran Britania y le garantiza “de facto” independencia jurídica de Peking.

En resumen: Muchos observadores políticos, principalmente europeos, consideran, que las libertades de Hong Kong, a pesar de sus circunstancias políticas específicas, dependen en realidad de la voluntad y de las circunstancias de la China continental, mientras no haya cambios ni apertura del actual régimen.

Hay que tener en cuenta, que Hong Kong, bajo las actuales circunstancias, es como una de las más pobladas islas en el mundo, ubicada en el sur de China, una “isla estado”, forma parte de China, son de hecho un solo país, pero con dos sistemas.

 

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