¿Revolución en la aldea global? Una reflexión sobre el caso George Floyd

Un golpe como este fue la gota que derramó el vaso. Aunque a muchos les duela aceptarlo, el mundo cambiará drásticamente.


George Floyd


¿Qué resulta de la suma de un gobierno opresor y el hartazgo de un pueblo vulnerado? Inminentemente, la revolución. El 2020 es un año que nos ha dejado claro que la realidad siempre supera la ficción, y es que, al llegar a la mitad de esta travesía, los eventos –y la indignación– se magnifican cada día más. Pero de todos los sucesos desafortunados, hay uno en particular que ha hecho al mundo arder recientemente; el abuso de autoridad por parte de un oficial estadounidense en contra de un hombre afroamericano (George Floyd), a quien sometió y humilló de la manera más cruel, hasta provocarle la muerte.

Probablemente, las autoridades pensaron que se trataría de un número más, el cual manipularían para ser olvidado. No fue así. Al contrario, jamás pensaron que la horrible imagen de un oficial hincado sobre el cuello de un hombre de color se convertiría en el estandarte de una revolución global, donde quedarían plasmados los dos grandes factores de descontento en la actualidad; un gobierno enfermo de poder cuyo complejo de superioridad lo ha llevado a creerse más grande que Dios y un grupo poblacional a quien han despojado de sus derechos y dignidad a lo largo del tiempo.

Bien dicen que las grandes revoluciones no se hicieron en silencio ni pidiendo permiso… por ello, la sociedad civil, cansada de la injusticia e impunidad que se vive en contra de determinados grupos raciales, salió a tomar las calles para protestar y exigir justicia a favor de, no sólo el caso de George Floyd, sino todo lo que este representa: el hartazgo del pueblo frente al abuso de poder de sus gobernantes. Y es que el día de hoy se alzan las voces por un crimen cometido en contra de un hombre afroamericano, pero éste representa a cuantos grupos vulnerables o discriminados existen; llámese la comunidad negra, latina, LGBT, etc.

Pero ¿por qué esto no sucedió antes? Aparentemente las autoridades no se percataron de la inestabilidad social que existía previamente, derivado de la crisis económica y sanitaria que ha generado el año en curso, así como el cambio que todo esto ha acarreado consigo. Un golpe como este fue la gota que derramó el vaso. Aunque a muchos les duela aceptarlo, el mundo cambiará drásticamente y los sistemas arcaicos no soportarán su evolución. Ahora los pueblos exigen voz y la demandan a gritos, ya no quieren dejarse aplastar por los intereses de unos cuantos, y mucho menos volver a ser vistos como un simple medio para satisfacer fines políticos.

Un gobierno no debe olvidar que el pueblo que le dio el poder es el mismo que se lo puede retirar. Las potencias y sus gobernantes podrán esconderse, la Casa Blanca podrá apagar sus luces, pero el tiempo y la revolución siempre los encontrará hasta condenarlos.

“El descontento es el primer paso en el progreso de un hombre o de una nación”: Oscar Wilde.

 

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