Compromiso permanente

A últimas fechas, es notoria la proliferación de iniciativas enfocadas a devolver el equilibrio a la estructura del poder político en México.


Que alguien haga algo


Son cada vez más las personas inconformes con el estado de cosas imperante en nuestro país, y quienes sí están conformes suelen encontrarse en algunos grupos claramente identificables.

Entre esos grupos sobresalen los impreparados, manipulados y engañados por el discurso populista, los preparados ávidos de venganza porque fueron despojados de privilegios en regímenes pasados y los que, al amparo de un espejismo, aprovechan para sacar ventaja de las posiciones que les han sido asignadas recientemente.

A ellos se suman los ingenuos que, como integrantes de la mayoría de los mexicanos, están hartos de la corrupción, pero no dejan de poner su esperanza en que “alguien haga algo”.

Ese es el problema. Son muchos quienes se quejan del deterioro económico, político y social de México, pero muy pocos los que asumen su parte y se deciden a ejercer su derecho a decidir el rumbo del país.

A últimas fechas, es notoria la proliferación de iniciativas enfocadas a devolver el equilibrio a la estructura del poder político en México, sobre la base de que ese equilibrio político permitirá, primero, frenar el deterioro económico y social, y después, revertir ese deterioro.

Se trata de iniciativas que promueven la unidad entre los mexicanos, tanto en agrupaciones naturales como en organizaciones de la sociedad civil formalmente estructuradas y también mediante la participación en partidos, asociaciones y grupos políticos orientados a la verdadera búsqueda del bien común.

Hay que decir que es absolutamente acertada y plausible la invitación, cada vez más enérgica y creciente, actuar en unidad y trabajar de manera conjunta mediante la participación, por esas vías, en el proceso electoral de 2021 con un voto pensado, inteligente, libre y razonado. Muy acertado y muy plausible iniciativa, pero corta de alcance.

A estas alturas resulta cada vez más imperativo que los mexicanos se asuman como los causantes del estado de cosas actual, sea por acción o por omisión. No hay “alguien que haga algo” si ese alguien no es precisamente la persona que espera que “alguien haga algo”.

Es decir, se hará algo en la medida en que cada mexicano sepa que es realmente parte del mando que pretende mejorar, se comprometa a asumir su parte y se ponga a trabajar en ese sentido, pero no solamente para cumplir con su obligación de votar en junio.

Participar responsablemente en los comicios de 2021 es necesario e imprescindible, pero también insuficiente. Sólo la organización sólida, permanente y comprometida de los mexicanos podrá servir como base para que el rumbo no se vuelva a torcer, para alejar los fantasmas de las “dictablandas”, las alternancias simuladas y los mesianismos.

Y eso sólo ocurrirá si somos capaces, todos, de entender que somos los mandantes, no una vez cada seis o tres años, sino siempre, y que mandatario no es el que manda, sino quien recibe de todos nosotros, los mandantes, un mandato que está obligado a ejecutar.

A menos que la falta de compromiso haga que no exista tal mandato…


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@yoinfluyo

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