No hay novedad con la reforma eléctrica

Si se aprueba la reforma eléctrica, el país enfrentará litigios con empresas nacionales y extranjeras a las que habrá que indemnizar o comprar antes sus activos para evitar las demandas millonarias.



No hay novedad en lo que pasará si se aprueba como viene la propuesta de Reforma Eléctrica que envió como iniciativa preferente el titular del Ejecutivo al Poder Legislativo. No hay novedad porque todas las acciones de este gobierno han tenido la misma motivación; pero también el mismo desenlace: nos han alejado del futuro y nos han arrastrado al pasado dejando una factura enorme a corto, mediano y largo plazo.

No hay novedad en su contenido, se trata de una propuesta que va a favor del férreo control estatal de la energía que mueve al país. No sólo de la eléctrica, sino de todas las que se usan porque se desaparecen los órganos autónomos que ejercían como moderadores de los participantes para que compitieran de forma equilibrada y justa. Es lo que se buscó hacer desde los primeros momentos del sexenio: primero hablando mal de los organismos; luego, acomodando en los puestos que quedaban vacantes a aliados cuyo único mérito era la lealtad; y más adelante, suspendiendo las propuestas de ternas para llevar a la inoperancia por falta de miembros a esos mismos organismos.

No hay novedad en que se busque consolidar el poder del Estado en todos los ámbitos incluso donde las empresas particulares ya proveían servicios más o menos satisfactorios, pero regidos siempre por la competencia. Con la creación del Gas Bienestar con condiciones especiales para su operación o la construcción desbordada de sucursales del Banco del Bienestar con la amenaza de hacer al banco el medio de pago hasta de los burócratas entre otras lindezas, se buscó exactamente lo mismo desplazar a los particulares y favorecer al Estado.

No hay novedad en que, de aprobarse como viene, el país enfrentará litigios con empresas nacionales y extranjeras a las que habrá que indemnizar o comprar antes sus activos para evitar las demandas millonarias. Es lo que sucedió con la cancelación del aeropuerto de Texcoco que implicó una compra de los bonos de los inversores para evitar demandas por su suspensión; pero hay un remanente que se paga todavía con el impuesto TUA y quedará liquidado en el 2047, aunque poco se hable de ello.

No hay novedad en que se recurre de forma sistemática a esparcir mentiras como las dichas por la Secretaría de Energía el lunes 11 de octubre de que había generadores “ilegales” de energía, sin mostrar ni una sola prueba de que eso es así o iniciar antes de reformar algún proceso para castigar esa ilegalidad. Igualmente, sin demostrar ni abrir una sola investigación judicial se cancelaron todos los fideicomisos en octubre de hace un año o se desmanteló el sistema de adquisición y distribución de medicamentos desde el primer semestre del sexenio.

No hay novedad en que si esta reforma pasa como viene, se seguirá golpeando al sector productivo que, en pleno apego a la ley vigente, ha encontrado en la generación de energía eléctrica no sólo caminos para ser empresas más sustentables, sino también para abaratar costos trayendo beneficios incluso a la misma CFE y generando empleos adicionales a los de sus objetivos empresariales.

No hay novedad en que los mexicanos tarde o temprano pagaremos los elevados costos si es aprobada tal como viene. Los precios de la gasolina y el gas se han ido elevando no sólo por cuestiones de precio internacional, sino por los diversos esquemas de control gubernamental o de cobro de impuestos. Y si no es en los recibos de la luz, será porque se incrementará el subsidio al consumo de los hogares que ya costará 73 mil millones de pesos en 2022 sin reforma.

No hay novedad en que se ignora el cuidado del medio ambiente y el fomento de energías más limpias. Desde el inicio, el titular del Ejecutivo o miembros de su gabinete han ridiculizado la energía eólica porque “afea el paisaje” o por “robar” el oxígeno. Además, cualquier estudio que señale que alerte sobre la deforestación de la selva por el paso del Tren Maya o la devastación de un manglar para construir Dos Bocas se oculta o se despide al funcionario que se atreva a firmarlo.

La única novedad que se vislumbra en el horizonte es que la composición de la Cámara de Diputados no es igual a la de los primeros tres años de este sexenio y que los ciudadanos hoy están más conscientes de que ellos fueron los que con sus votos pusieron en sus curules a los que tendrán que votar. Hagamos que ahí sí haya novedad.


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