- Interpretan los fracasos como modos de adquirir la experiencia que les falta.
- Enfrentan las situaciones difíciles con la seguridad de que pueden controlarlas.
- Este enfoque positivo no elimina la fatiga, y exige capacidad de resistencia, produce logros, reduce el estrés y elimina la depresión.
- Cuando la depresión es exógena puede deberse a no “tomar el toro por los cuernos”, ya sea no pensando, no haciendo nada por mejorar la situación o en dejarse llevar por las circunstancias, hasta ver el mundo negro.
La fuente de la eficacia personal la llevamos dentro de sí o en otros.
- Acudir a la propia experiencia de habilidades. Es lo más eficaz.
El hábito del éxito edifica una firme confianza en nuestra eficacia personal. Es un sentido de eficacia que da serenidad y ductibilidad en el actuar, que implica el sano recuerdo de haber experimentado derrotas y éxitos, que han sido tomados como ocasiones de aprendizaje y han servido para salir avante.
Para afrontar nuevas situaciones, hemos de convencernos que tenemos todo para triunfar, pero que necesitamos identificar los conocimientos y habilidades estratégicas que demanda el entorno.
Con la idea clara de que quien persevera, alcanza lo pretendido.
- Experiencia de otros. Observar a personas que triunfan gracias al esfuerzo sostenido, eleva nuestra confianza. Es una ayuda alentarnos por los ejemplos de personas similares a nosotros, que han alcanzado el éxito. Rechazar los malos ejemplos.
- Persuadirnos de lograr lo que parece imposible. Ello fortalece la confianza en que tenemos lo que hace falta para triunfar, y nos anima a mantener un esfuerzo sostenido, estimulando el desarrollo y perfeccionamiento de nuestras habilidades y virtudes, mientras vamos en pos de los objetivos. El continuar refuerza nuestra fe en la victoria.
- Madurez emocional. Es necesario saber que los logros de largo plazo, implican actividades que requieren fuerza y vigor. Suponen fatiga, dolores y malestares como reflejo de la propia debilidad, y una pronta resistencia a las frustraciones. En ningún momento son una invitación de echar “marcha atrás”, sino de continuar en pos de lo que queremos.
- El buen humor y la alegría elevan la eficacia personal, y eliminan la depresión y el riesgo de darse por vencidos.
La esperanza juega un papel esencial en el logro, por lo que es conveniente darle rienda suelta, pero siendo realistas: soñar, pero con los pies bien anclados en el suelo.
Comportarnos inteligentemente nos asegura que tenemos posibilidad de alcanzar nuestras metas. Esto implica hacer cosas que deberían ser usuales en muchas personas, como por ejemplo aprender –continuamente- de los demás y apoyarse en las cosas que hacen bien o mejor que uno.
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