Obama vs. Rommey ¿cómo va el proceso electoral?
Bernardo Ardavín Migoni .
El proceso electoral en México, sobre todo por lo que se refiere a la elección presidencial, no ha terminado. |
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Si resulta harto difícil desentrañar los sucesos importantes en las elecciones mexicanas, tratando de entresacar lo significativo de la vasta y abigarrada maraña de datos y sucesos que se da a conocer a la opinión pública, las más de las veces con anécdotas llamativas, sí, y hasta escandalosas pero intrascendentes, es mucho más dificultoso lograr un análisis breve que nos permita acercarnos a la realidad de la lucha que se está librando por el poder en Estados Unidos. Sin embargo, haremos un intento. Podemos atrevernos a decir que sin dejar de haber también un verdadero alud de opiniones y notas en los medios del país vecino pareciera que, en algunas de ellas, se puede percibir un cierto respeto profesional por la transmisión fiel de los hechos. Y por otro lado, en las opiniones editorializadas pareciera haber una identificación más clara y abierta de sus autores con los respectivos intereses de los partidos, Republicano y Demócrata, y con los poderosos grupos de cabildeo que defienden, sin tapujos, los intereses de ambas formaciones políticas mediante análisis de fondo bien sustentados. Aun cuando habrá que esperar a las respectivas convenciones nacionales en las cuales se harán oficiales las candidaturas, es prácticamente un hecho que Barack Obama llegará en el mes de septiembre a la demócrata, que se llevará a cabo en Charlotte, Carolina del Norte, como candidato único. Y que Mitt Romney, quien ya ha superado el número necesario de representantes para asegurar su candidatura, será el abanderado en la republicana que se llevará a cabo a fines de agosto, en Tampa, Florida. Las concepciones morales y religiosas han hecho su aparición en la campaña, como ocurre frecuentemente en la realidad norteamericana. Los políticos parecieran bregar constantemente para presumir un difícil equilibrio entre su tradición liberal, fundamentalmente protestante, que hace énfasis en la separación entre las creencias religiosas y las políticas de Estado, por un lado; y por el otro, la atención que deben prestar indefectiblemente a las diversas confesiones religiosas de los ciudadanos que no están dispuestos a dejar de lado sus valores morales tradicionales, con su correspondiente referencia religiosa, y las consecuencias resultantes de ellas en la antropología, la sociología, la economía y la política. La situación se complica por la profusión de iglesias y de interpretaciones subjetivas que pueden asumir las personas con apoyo en su fe, para sostener o impugnar los posicionamientos políticos. Todos los presidentes norteamericanos han pertenecido a alguna de las denominaciones cristianas, protestantes, de carácter histórico como la presbiteriana, bautista y episcopaliana. El único presidente católico ha sido John F. Kennedy quien, como sabemos, murió asesinado. Actualmente, el vicepresidente Joe Biden también es católico. Una complicación de no poca envergadura para Mitt Romney es que no pertenece a ninguna de esas iglesias cristianas sino que es mormón, una denominación que es vista con sospecha, como secta, por las iglesias tradicionales. Romney heredó la fe de sus padres que vivieron en el estado mexicano de Chihuahua, pese a lo cual su actitud ante la migración latina es sumamente rígida, por lo que muchos le consideran como alguien que sostiene una posición francamente discriminatoria. También en Estados Unidos es cada día más evidente que la pólvora para ganar las batallas electorales es el dinero, el dinero y más dinero. Mitt Romney ha tenido bastante éxito en la recolección de fondos aprovechando recientes reformas legales, con normas más flexibles, que permiten mayores aportaciones a las campañas políticas de personas, empresas y personas morales. Los principales apoyos a Romney provienen, precisamente, de grandes corporaciones que aportan enormes cantidades en su favor. Mientras tanto, Barack Obama ha seguido la práctica que ya le fue exitosa en su campaña anterior, recabando cantidades pequeñas de un enorme universo tanto de la clase media como de sectores menos favorecidos, que han sido convocados a través de las redes sociales. Lo cierto es que Obama ha podido reunir 217 millones, contra un ciento de millones de dólares de Mitt Romney, con datos hasta abril de este año. |










Comentarios
De hecho hoy entra en vigor una ley que obliga a pagar en las primas de seguros por contracepción, aborto y esterilización.
El tema sobre la defensa de la vida, la objeción de conciencia y la libertad religiosa está tomando cada vez más importancia en los EU.