Infidelidad, un negocio millonario
José Antonio Méndez .
¿Se imagina que para cambiar una rueda el mecánico le sugiriese destrozar el motor de su coche? ¿O que su médico le recomendase contagiarse de malaria para curar una gripe? Pues eso es lo que proponen quienes promueven la infidelidad para, no sólo satisfacer las fantasías sexuales más truculentas, sino resolver los problemas de la pareja. |
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Anuncios en televisión, cuñas de radio, banners en portales de correo electrónico y en los diarios online más visitados, reportajes en revistas femeninas..., la publicidad de las agencias especializadas en facilitar el contacto entre personas que quieren ser infieles a su pareja, se ha colado en todos los soportes mediáticos españoles. Y lo hacen no sólo con sugestivos mensajes a través del ordenador, sino también con polémicas campañas de publicidad, que utilizan la imagen de personajes famosos cuyos escarceos extramaritales son vox populi. Cada pocos meses, estas agencias dan a conocer el incremento de sus usuarios: ¡50 mil en un mes!, dice una; ¡Ya hay medio millón de infieles en España!, pregona otra. Sin ir más lejos, la pasada semana, aprovechando el imaginario colectivo del amor de verano y con la excusa de los Juegos Olímpicos, varios medios publicaron un reportaje de una agencia que alienta una Olimpiada de la infidelidad, y que engancha a sus usuarios recordando que la vida es breve... Una vez en su web, los usuarios del club XX se registran de manera gratuita, rellenan un formulario en el que seleccionan sus gustos sexuales (la oferta incluye prácticas tan brutales que pueden suponer un riesgo para la salud), e inmediatamente pueden entrar en contacto con otros infieles. A los pocos minutos, los nuevos usuarios reciben varios correos con los perfiles más afines a sus gustos, y los usuarios antiguos reciben un correo con la noticia del nuevo ingreso, que tal vez les interese. Eso sí, para leer los mensajes privados que reciben de otros usuarios, ver el perfil de otros infieles y poder concertar una cita, es necesario pasar por caja, con tarifas que van de 50 a 300 euros. Otros, dicen que ser infiel, curiosamente, ha salvado su matrimonio, (soy un hombre como otros, con una mujer fantástica; lamentablemente, la pasión ya no era como antes, pero tener una aventura de vez en cuando la ha reavivado y ahora estamos más unidos que antes). Y para muestra, un botón: en un reciente debate televisado, emitido en el “late night” del sábado, una terapeuta familiar afirmaba que “ser infiel puede salvar a una pareja y, además, mejora la autoestima”. La estrategia es sencilla: quien busca ser infiel es que ya tiene un problema de pareja, pero al banalizar la infidelidad y presentarla como un bien, se invierte la percepción del mal cometido y más personas son capaces de adentrarse en esta senda. Curiosamente, quienes alteran esa percepción son aquellos que se lucran con estas relaciones... Como explica Gómez, “la infidelidad genera, en quien la ejerce, una ilusión de valer más, mientras que la persona afectada ve disminuir su autoestima; implica un manejo deshonesto de las relaciones, mentira, deslealtad y vivir en una realidad ficticia; afecta a la confianza en el sexo contrario y en la relación que se establece a futuro con el sexo opuesto; y repercute en los hijos y parientes cercanos, pues es reiterado que quien actúa de manera desleal con su pareja suele tener antecedentes familiares”. Dinamitada la confianza que exige el amor, es cuestión de tiempo que la pareja se derrumbe. Además, la infidelidad suele ir de la mano de la pornografía, que tampoco es buena aliada del matrimonio: un estudio publicado por el “Family North Caroline Magazine” revela que el porno hace que aumente la infidelidad en un 300 por ciento, y la AAML confirma que, en el 56 por ciento de las rupturas, uno de los cónyuges era adicto a la pornografía. “Las motivaciones que estimulan a los esposos a no faltar a sus promesas tienen sus raíces en el amor; la fidelidad es indiscutiblemente un bien para el matrimonio y la familia, pero es un bien que hay que conquistar cada día. Supone el respeto a la palabra dada y el convencimiento de que siempre que nos comprometemos a algo, y luego no lo cumplimos, provoca sufrimiento, la infidelidad es lo contrario del amor, porque procede del engaño y provoca la desdicha”. Porque mientras la infidelidad genera dolor, el compromiso es garantía de felicidad: “La fidelidad que ata al marido y a la mujer es un lazo amoroso que supone generosidad, entrega, paciencia, buen humor, y capacidad de perdón y de sacrificio, porque requiere que los dos superen los malentendidos y conflictos. “Mientras la infidelidad piensa que se puede reconsiderar cualquier decisión, la auténtica libertad supone una capacidad de tomar decisiones responsables y definitivas, es decir, supone la fidelidad”. Por algo, infidelidad suena tan parecido a infelicidad... |








