Pistorius, atleta paralímpico en Olimpiadas convencionales
Sarah Zetune .
Oscar Pistorius, atléta sudafricano, nació sin tobillos ni peroné, pero esto no fue obstáculo suficiente para detenerlo en su carrera al éxito. Su meta, es llegar a ser el hombre más rápido sobre la tierra. |
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Tras la operación, el pequeño Pistorius vivió como cualquier niño, corriendo y saltando de aquí para alla, jugando con sus amigos, sin embargo, cuando llegó el colegio, la burla social se hizo presente y Oscar encontró refugio en el deporte. Primero el rugby, que con pena tuvo que abandonar tras una lesión de rodilla, luego la natación y finalmente el atletismo, en donde ha alcanzado el éxito y reconocimiento deportivo. A través de su voluntad de hierro, un enorme espíritu competitivo y dos prótesis con las que burlada a la naturaleza, alcanzó la cima de la velocidad en los Juegos Paralímpicos de Atenas, en 2004, con un oro en los 200 metros y un bronce en la carrera de 100, mientras que en Beijing 2008 obtuvo tres medallas doradas en los 100, 200 y 400 metros. Año tras año, el sudafricano se ha planteado nuevos records y de a poco los ha conquistado, no necesariamente con el triunfo, sino con el simple hecho de intentarlo y de demostrar de que cuando se quiere se puede. Ejemplo de ello fue el lograr la marca para participar en los Campeonatos Mundiales de Daegu en 2011 y calificar a las semifinales de los 400 metros. También ayudó a Sudáfrica a llegar a la final de los relevos de 4 x 100 metros, pero fue injustamente omitido de la carrera por la medalla. Pero este 2012 ha sido testigo de historia pura. Luego de la desilusión de no calificar a los olímpicos en la prueba individual de los 400 metros, Pistorius fue incluido en el equipo de Sudáfrica en relevos 4x400, convirtiéndose en el primer atleta con alguna amputación, en participar en los Juegos convencionales. El nombre de Oscar Pistorius ya esta escrito con letras doradas en la historia del atletismo y Londres 2012 será testigo de su valentía, esfuerzo, dedicación y de la igualdad, alma de los Juegos Olímpicos. |









