Arnulfo Casterona, campeón paralímpico y ejemplo de vida
Sarah Zetune .
La vida de José Arnulfo Castorena Vélez estaba marcada incluso desde antes de nacer. Su madre, Eva, falleció al momento de dar a luz, mientras que su padre, Antonio, no quiso luchar por sacar adelante a su hijo, que presentaba malformaciones congénitas. |
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La vida de Arnulfo encontró esperanza cuando cumplió 17 años, descubrió la natación y convirtió ese deporte en su pasión, su refugio y su fuerza interior. El entrenamiento diario y la disciplina que tuvo durante toda su vida le llevaron a ganar cinco años más tarde su primera medalla paralímpica, en Sydney 2000. Los éxitos continuaron para el mexicano al repetir la hazaña en Atenas 2004, donde se colgó tres preseas, una de oro, una más de plata y otra de bronce. En Beijing 2008, su más reciente participación, no ganó presea debido a que combinaron categorías, siendo la suya una de las más afectadas al competir contra nadadores más fuertes. En el 2010 las marcas y las victorias siguieron cayendo para el tapatío, durante el Campeonato Mundial de Natación, donde obtuvo el oro en 50 metros mariposa con sede en Holanda. Dentro de los Juegos Parapanamericanos de Guadalajara 2011, Castorena se cubrió de oro en los 50 metros pecho con récord incluido. Ahora el reto para el atleta es Londres 2012, donde con 34 años prácticamente se despedirá de las competencias. José Arnulfo es una más de las historias de esos competidores que a fuerza de tesón, deseos de sobresalir y de triunfar en la vida, se esfuerzan al máximo en cada competencia internacional en la que participan. Pese a su falta de extremidades, su corazón se ha mantenido intacto y eso le ha sido suficiente para ser un vencedor. |









