¿Y si anulo mi voto?
Maricarmen Rizo . Maricarmen Rizo
El momento de elegir a la persona que durante los próximos seis años nos gobernará se acerca, los cuatro candidatos presidenciales han presentado sus propuestas y lastimosamente, muchos votarán por alguno aunque no les convenza su persona, iniciativas o partido. Ante esta disyuntiva se presenta otra opción, el voto nulo, ¿pero qué efecto tiene, sirve de algo? |
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Si las personas que no van a votar acudieran a las urnas a anular su voto, se incrementaría la probabilidad de que los partidos pequeños perdieran su registro, toda vez que se ampliaría la base de votos emitidos sobre la cual se calcula el porcentaje requerido para mantener el registro de los partidos (2 por ciento). Aunque el voto nulo tiene pocos efectos jurídicos, es un voto de protesta, que se hace en conciencia cívica; así como en una democracia es válido votar por quien se considere el mejor para luego darle seguimiento y exigir el cumplimento de sus promesas en campañas. Pero ojo, si alguien desea anular su voto debe tener cuidado para no darlo a algún partido en coalición, de acuerdo al Código Federal de Procedimientos Electorales (Copife), establecido en el capítulo tercero del escrutinio y cómputo en la casilla, se considera voto nulo: a) Aquel expresado por un elector en una boleta que depositó en la urna, sin haber marcado ningún cuadro que contenga el emblema de un partido político; y b) Cuando el elector marque dos o más cuadros sin existir coalición entre los partidos cuyos emblemas hayan sido marcados; Y es que cuando un elector marque dos o más cuadros y exista coalición entre los partidos cuyos emblemas fueron tachados, el voto contará para el candidato de la coalición. En ningún caso se sumarán a los votos nulos las boletas sobrantes que fueron inutilizadas. El 1 de julio podemos votar por quien consideremos es la mejor opción social y económica para el país, así como anular el voto al no encontrar alternativas y mandar un mensaje de repudio a la clase política de todos los colores, lo que no podemos hacer es no acudir a las urnas, votar por miedo, o vender nuestro sufragio; como mexicanos llegó el momento de decidir y luego respetar la decisión de la mayoría aunque no fuera la nuestra. |






