Me deslindo, luego existo
René Mondragón . Cortando orejas
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-Y usted, mi dilecto y conspicuo fígaro, ¿todavía no se deslinda de nadie?, dijo el abogado De la Alameda y Pérez. |
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-Pero, señor leguleyo. Eso no tiene nada de novedoso. Eso de andarse deslindando de todo lo que incomoda, no sirve, funciona como lastre, o estorba en las campañas y afecta la imagen, viene de tiempos inmemoriales. -A ver, mi querido don Sebas, hagamos un poco de historia como dice el poeta Héctor Gagliardi. -¡Acuérdese de sus tiempos de juventud, señor abogado! ¿No es cierto que Obregón se deslindó de Calles? -Sí, es correcto. -¿No es cierto que Miguel Alemán Valdés se deslindó de todos la época de los generales? -¡Está usted en lo cierto! -Y así, sígale abogado. López Mateos se deslindó de Ruíz Cortines; lo mismo hizo Díaz Ordaz, del presidente "López Paseos"; y fue algo idéntico entre Luis Echeverría que se deslindó de Díaz Ordaz por el asunto de Tlatelolco; y luego López Portillo, se deslindó de su antecesor, con aquel desplegado que decía: "¿Tú también Luis"? -En efecto, señor peluquero. -Tiene toda la razón, don Sebas. -Pues, entonces, ¿de qué le extraña a usted, que la teoría y práctica del "deslinde" sea un modelito que emplean los señores del PRI para dejar al que está en problemas, agarrado de la brocha porque los caciques priístas le quitan la escalera? -¿Eso equivale a algo más o menos coloquial, que podríamos denominar: "de que el partido es bravo…" -Sí, abogado. ¡Hasta los de casa muerde! Dígame usté si me equivoco: Enrique Peña, ya se deslindó de Tomás Yarrington… Pedro Joaquín Coldwell, ya se deslindó de Yarrington y de Agundiz el ex gobernador de Baja California Sur. Andrés Manuel, ya se deslindó también del señor Narciso Agundiz. Todo mundo se quiere deslindar de Humberto Moreira, porque los gringos ya andan tras sus huesitos. Es más, don Quique Peña, ya también se deslindó del pasado priísta, diciendo que si llega, no tolerará más corrupción. Lo que en buen español significa que los priístas que tienen poder, sí han tolerado toda clase de chapucerías. -Pero, don Sebas, dijo De la Alameda. Quien no se midió fue mi colega Coldwell, que aseguró que en el PRI no se toleran impunidades. -Pues, como dijo William Shakesperare: ¡No azoteishon tu yu! Porque, no me vayan a decir que el presidente nacional del PRI no está enterado de las cosas realizadas por Raúl Salinas, por Mario Marín, por Fidel Herrera, por Tomasito Yarrington y Nicho Agúndiz, y toda la larga…muy laaaarrrrgaaaaa lista de innombrables. -¡Qué pena mi estimado don Sebas! -Así es, señor abogado. Por eso me temo que el discurso don Quique refleja que el llamado "nuevo PRI", sigue siendo más de lo mismo. |






