La Constitución de la Ciudad de México no será más que la suma de pactos políticos excluyentes, cobardes y ajenos a la realidad de nuestro pueblo.
Cuando después de largos años de vida íntima, los desposados se den cuenta de que todo lo hacen a dúo, comprenderán que eso es la felicidad matrimonial.
Juan Pablo Aranda comparte un par de reflexiones a manera de continuación de la columna de Jorge Medina, publicada el 30 de diciembre pasado.