Lo que se perdió con la 4T

Dice el viejo adagio: “No hay mal que por bien no venga”. Y pese a que este gobierno se brinca las instituciones y viola constantemente la ley que protestó defender, se vislumbran cosas positivas dentro de la sociedad mexicana.


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Este gobierno nació muerto desde que, en octubre pasado, mediante una flatulenta consulta popular fuera de la ley, en la que participó solamente el 1% del padrón electoral, cancelara el aeropuerto de Texcoco. Todavía era presidente electo.

De ahí a la fecha, ha seguido bombardeando instituciones y violando la ley. Uno de los últimos escándalos es no cumplir con lo etiquetado en el Presupuesto de Egresos para este año que dejó preparado el gobierno.

Ese petardo acaba de tronar con la renuncia del director del Instituto del Seguro Social (IMSS), el expanista Germán Martínez, cuando en una carta de renuncia especifica que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), no le ha dado presupuesto para cumplir con sus programas.

No sorprende que el exlíder del partido azul ventilara todo lo que sucede en el gobierno de la 4T. Un gobierno que, en su esquizofrenia, por un lado, desaparece el Seguro Popular para incorporarlo dentro del IMSS mientras que, por otro lado, les reducen recursos para destinarlos en programas clientelares.

Programas que, no causan ni una mejora social ni derrama económica, como el de los ninis, debido a que se les da dinero de forma directa que, en vez de apoyar a los jóvenes, éstos lo dilapidan en alcohol, juego y otros vicios.

Y es que, así como se canceló el Seguro Popular que fue establecido en época del presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, han retirado otros programas que han sido un gran apoyo a la ciudadanía y a sus sectores más vulnerables.

Entre estos programas están las estancias infantiles, también de época de Calderón, el de mujeres violentadas, los comedores populares que estableció el presidente Enrique Peña Nieto.

Otro programa importante el de Solidaridad, que viene de la época de Carlos Salinas de Gortari, en época de Ernesto Zedillo cambiaría al nombre de Prospera, con Vicente Fox Quesada mejoraría y cambiará a Oportunidades, con Calderón se perfeccionaría y perdería impulso con Enrique Peña para que ahora lo desaparezcan.

No olvidemos tampoco otros programas como la Olimpiada de Matemáticas y, por el cual recibió el ejecutivo reclamos por parte de una maestra. También se cancelaron becas para niños genios que estudian en el extranjero.

Es decir, y como podemos observar, el gobierno de la 4T, al cancelar todos estos programas, muestra el trabajo realizado por sus antecesores y que ahora dejarán de hacer.

De preocupar es, tanto que nos costó a los mexicanos tener un IMSS fortalecido en sus finanzas, así se lo entregó Mikel Arriola a Germán Martínez, para que ahora lo vuelvan a poner en una posición vulnerable por recorte de gastos no bien pensados.

Así concluyo este artículo con otro refrán; “Nadie sabe lo que tiene, hasta que lo ve perdido”. Y es que no lo sabíamos ni lo valoramos.

 

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