El medio ambiente y la ecoteología

El medio ambiente está en peligro y es tarea de México participar junto con más países para salvar y cuidar lo poco que queda en nuestro planeta.


México y la ecoteología


Constantemente aparecen noticias e información sobre el daño que la humanidad ha estado haciendo al medio ambiente y a la humanidad misma, pues con la contaminación del aire y del agua, la destrucción de los bosques, el deterioro del suelo y la extinción de todo tipo de animales, se rompe el equilibrio ecológico, afecta la salud de hombres, mujeres y niños de hoy y los de mañana, si es que se logra que haya un mañana.

Aun desde ámbitos que no comúnmente se refieren al tema ecológico salen noticias inquietantes. Así, en la Cumbre Finanzas Sustentables MX 2019, la Coordinación General de Crecimiento Verde del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, informó que México requerirá 126 mil millones de dólares para cumplir con los Acuerdos de París en mitigación ambiental para el año 2030, fecha en que se calcula que, de no tomarse esas medidas se llegaría prácticamente al punto de no retorno. México se comprometió en los Acuerdos de París, a disminuir 51% las emisiones de carbono y en 22% los gases de efecto invernadero, compromisos que no parece se vayan a cumplir, vistas las decisiones del nuevo gobierno de utilizar más carbón como energético, construir más refinerías, destruir selvas y fauna con el tren transpeninsular, etc.

La Iglesia Católica también ha levantado la voz ante la realidad de una crisis medioambiental. El papa Francisco, en la encíclica “Alabado seas, sobre el Cuidado de la Casa Común”, denuncia el calentamiento global, la deforestación, la destrucción de los glaciares, el cambio climático, los desechos tóxicos, la contaminación del agua, la destrucción de los ecosistemas, etc., todo lo cual está afectando a la humanidad, pero especialmente a los más pobres.

Como lo ha sintetizado el obispo vicario de Aysen, Chile, Luis Infante de la Mora, al reproducir la frase del papa Francisco, “El grito de la Hermana Madre Tierra y el grito de los pobres es un solo grito”, en su artículo publicado en la Revista Querens de la Universidad del Valle de Atemajac. La depredación de los bienes naturales por los ricos y poderosos es lo que hoy se llama “la huella ecológica”, cuyos efectos, según el obispo Luis Infante son: “entre los habitantes del sur del planeta, 1 500 millones no tienen agua potable, 4 000 niños mueren cada día por falta de agua saludable…; con las propiedades de las 10 personas más ricas del mundo se podría alimentar a 1 000 millones de personas durante los próximos 250 años; en este tiempo de Pascua en la que se inicia una nueva creación que alcanza a toda la humanidad y a todo lo creado; ‘una creación que aún sufre y gime dolores como de parto’, por las heridas provocadas por la maldad humana a los seres creados”. Todo esto forma parte del nuevo concepto de la Ecoteología.

Según el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, urgen acciones que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero para limitar el incremento de la temperatura media del planeta por debajo de los 1.5 grados centígrados, básicamente reduciendo el consumo de combustibles fósiles en fábricas, autos y hogares.

Según la periodista Lorena Rivera, “la tierra está enferma de gravedad”; por ejemplo, “la Gran Barrera de Coral se ha reducido 89%”; “el cambio climático es una amenaza a la salud pública” y son las poblaciones más vulnerables las que menos protección tienen.

Otra noticia inquietante la expone el columnista Gabriel Quadri sobre “el colapso en las poblaciones de especies de insectos en todo el planeta, que son la base de cadenas ecológicas fundamentales en polinización y reproducción de plantas vasculares”. Se calcula que hay entre 5 y 50 millones de especies de seres vivos, de los cuales apenas se han descrito y catalogado unos 2 millones, de los cuales, más de un millón son insectos de los alrededor de 30 millones que existen. Su destrucción masiva se ha dado por el uso incontrolado de plaguicidas, destrucción de bosques y hábitats y por el cambio climático que está afectando los patrones de crecimiento y reproducción de plantas y animales.

En el día Internacional de los Bosques, la FAO, indicó, según artículo de Nelly Toche en El Economista, el ritmo de pérdida de bosques a nivel mundial es de 30.6%, pues 40% de las 230 cuencas hidrográficas más importantes, han perdido más de la mitad de su cubierta original de árboles en los últimos 25 años y en México, las selvas húmedas y secas han perdido cada una, más de 30 000 kilómetros cuadrados de bosques.

Y todavía hay mucho más que comentar en cuanto a la destrucción del medio ambiente.

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