La verdad y la justicia son la base del buen gobierno

En muy poco tiempo la nueva administración de México ha demostrado un mal comienzo, pintando su esencia como el gobierno nazi o el antiguo PRI; una administración que busca doblegar a quien se le ponga enfrente, sin la búsqueda del bien común por el país.


El mal comienzo en la administración de AMLO


“Los buenos gobiernos se conocen cuando lo que hacen vale más que lo que sus opositores dicen”, Alberto Moravia.

Es una realidad que cuando alguna persona escribe, o expresa verbalmente sus críticas u opiniones sobre un gobierno en turno se genera disgusto en algunos o se genera aceptación en otros, lo importante es que cuando uno lee o escucha sobre el tema se genere opinión y se pueda analizar el sentir de las cosas, además de corroborar si lo dicho lleva un sentido meramente destructivo o un sentido de generar opinión y conciencia.

La preocupación de ser un ciudadano que busca la libertad, el Bien Común en base a la participación no debe ser motivo de enojo, desde luego que es válido que haya libertad de expresión, es válido que haya ópticas diferentes de ver como debe ser un gobierno, es válido el desencuentro de ideas, pero no es válido que los votantes no participen, aplaudan todo de las acciones del gobierno que ellos pusieron y mucho menos no se sientan responsables de los fracasos de ese gobierno.

No quiero decir, y mucho menos garantizar que el gobierno actual de México ya fracasó, desde luego que no, va iniciando, faltan muchos años por venir, pero el inicio ha sido malo, ha sido incierto, ha sido un gobierno de contradicciones, no hay claridad en el rumbo que se seguirá. Hoy tenemos un gobierno que me recuerda mucho las frases de Goebbels el principal propagandista nazi. Ellos para justificar acciones se dedicaban a crear enemigos externos y los internos eran los judíos. Hoy vemos lo mismo se dedican a crear enemigos internos y los discursos del presidente así lo dicen.

La repetición constante de una idea para que quede grabada en la mente de las masas. Apostaban a que las masas olvidan. Y ese esquema de anécdotas pequeñas hacerlas una amenaza grave también lo usó el viejo PRI. La dictadura de partido se dio con estas circunstancias y hoy se repiten. El todopoderoso porque tiene la conciencia limpia y no es corrupto puede violar la ley de adquisiciones. Nos lleva de la mano con su retórica y su rueda de prensa diaria a una lucha innecesaria, que me recuerda el Fascismo. La palabra “fascis” en la antigua Roma era usada como símbolo de la unión de los luchadores. Hoy une a los desposeídos, a los olvidados, a los luchadores sociales para emprender una batalla contra la mafia del poder.

Siempre los que han buscado la libertad han combatido el abuso del poder, los gobiernos se forman por seres humanos y éstos con su capacidad dirigen las riendas de una nación, por eso ningún gobierno es mejor que los hombres que lo integran. Carlos Castillo decía que “no era una lucha de ángeles contra demonios” el formar gobierno y democracia. Y yo opino que es un trabajo de comunicación entre gobernantes y ciudadanos.

Hemos oído hasta el cansancio que los gobernantes y, sobre todo, el gobernante en turno, que dicen que por encima de la ley nadie. ¿Por qué si es así no respeta la ley? Y regreso al punto de la compra de más de 500 pipas para transportar gasolina que costarán millones de dólares. La Ley de Adquisiciones es muy clara en su artículo 41 y no encuentro en los supuestos que marca la Ley nada que justifique la falta de licitación. No hay urgencia por eventualidad. La eventualidad la propició el propio gobierno. La urgencia se resuelve abriendo los ductos. Ustedes señores del gobierno deben recordar a Analectas que decía: “¿Cuál es la esencia de un buen gobierno? No resolver los asuntos con precipitación y no buscar el propio provecho”.

Otro problema es que las malas acciones que vemos por la falta de experiencia y por querer imponer ideas populistas nos está llevando a dejar de lado acciones concretas que generen trabajo y bienestar. Además, está arrastrando a los gobiernos locales a trabajar con ocurrencias y guiados por el “Sí, señor, lo que usted diga”, no hay contrapesos. Esto es peligroso ya que genera dictaduras y autoritarismos. Es un estado de ocio político, y el ocio político no contribuye a la sociedad ni con el trabajo ni con la riqueza.

Hasta el momento no conocemos a ciencia cierta las acciones encaminadas a generar empleo, por cierto, en diciembre la tasa de desempleo creció a 3.6% superior a la de diciembre del 2017 y a la de noviembre de 2018 y de eso no dice nada, el presidente de México insiste en combatir la pobreza con dádivas y no con generación de empleos. ¿Cuál es el programa real y definitivo del sexenio para generar empleo? No dice nada de la continuidad y perfeccionamiento de los programas de Mejora Regulatoria que permitan incentivar el empleo y acabar con los trámites innecesarios.

No tenemos claro el programa sexenal de Infraestructura. Solo habla de su eje aeroportuario que ni siquiera estudios de factibilidad tiene. Y si nos vamos a los años 30 en EUA para salir de la gran depresión Roosevelt implementó acciones mixtas de apoyo social y de obra pública, más innovación de tecnología. Francia socialista abandona el patrón oro, implementa regulación de precios agrícolas y obra pública. Estos comparativos se hacen porque en la medida que el gobierno tenga obra pública importante se genera riqueza, y en México quitando su Tren Maya y su aeropuerto de Santa Lucía no vemos claro más obra.

Y hablando de crecimiento y seguridad no podemos olvidar las vías de comunicación, aunque la infraestructura carretera ha crecido no es suficiente. Las carreteras de México están en malas condiciones, son caras e inseguras. Aprovecho para decir a los detractores, si los gobiernos del PAN y del PRI no lo hicieron, no es justificación, para que el gobierno de AMLO no lo haga. Las carreteras son inseguras por accidentes generados por el trasporte público y por los asaltos. ¿Qué están haciendo? No hay verdad ni justicia. Son caras porque seguimos pagando peajes que no debemos pagar y no se hace nada. Estas malas condiciones encarecen el cobro para el transporte de mercancía y eso genera inflación.

Llegó el momento para que el gobierno de México, y los gobiernos locales se coordinen y dejen atrás diferencias y las noticias sensacionalistas que distraen la atención ciudadana como el huachicoleo que ya cansa en las noticias y se pongan a trabajar presentando acciones concretas que den certeza y confianza con tranquilidad al ciudadano. Queremos acciones concretas y no ruedas de prensa diarias.

Te puede interesar: La encrucijada del Gobierno Federal

@yoinfluyo
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com