México necesita reconciliación

México está sufriendo muchas decadencias en fecha de fiestas, todo por culpa de un mal gobierno populista e injusto que quiere resolver todo con consultas.



Qué amargos fueron Navidad y Año Nuevo para las familias de los despedidos por el gobierno de López Obrador; fechas tradicionales que son fuente de alegría, renovación de planes y propósitos de superación. Mas cuántos jefes de familia (hombres y mujeres) no hallan cómo remediar la zozobra de los suyos ante los desmanes de un gobierno insensible.

Cuando medio mundo esperaba que éste fuera un revulsivo del país, vemos que lanza planes más bien inconexos, que perjudican a mucha gente y dan la impresión de orientarse a crear otro México, como si todo lo logrado hasta ahora fuera negativo y partamos de una tabula rasa.

Parece que su designio principal es dar esos empleos a morenistas para recompensarlos, aunque sean ineptos y empantanen la administración pública, pero hacia allá encaminan a México.

Los $3 600 mensuales que dará a 2.3 millones de “ninis” de 18 a 29 años para que aprendan a trabajar, sería mejor destinarlos al Conalep, que por 40 años ha formado miles de técnicos profesionales. Aunque no es clientelar, y quizá no se preste a que el dinero vaya a otros fines.

Son proyectos nacidos de rencores: AMLO desapareció el Estado Mayor Presidencial, porque le impidió protestar personalmente al gobernante; cerró Los Pinos y “vende” el avión presidencial, porque no lo dejaron acercárseles.

Aunque en los hechos el EMP es sustituido por cuidadores menos avezados y no de élite.

El avión no es propiedad del gobierno mexicano, paga estacionamiento caro y se deteriora en California, en busca de clientes. Una nave como ésa se deprecia más parada que en vuelo, según los entendidos.

Rebajar a rajatabla los sueldos de expertos de la alta burocracia; despedirlos de instituciones, como el SAT, que requiere técnicos diestros para recaudar, y querer mudar las dependencias federales a la provincia, además del enorme gasto innecesario que supone, para el que no hay fondos, dividirá y destrozará a las familias, sólo para hacer la voluntad del poderoso.

Cambiar leyes y la Constitución misma para dar cargos a partidarios que no llenan los requisitos; como la directora del SAT, el director del Fondo de Cultura y la jefe de administración del Congreso de CDMX, para cumplirle sus caprichos, independientemente de que sean capaces o no.

Caprichos cuyo primer asomo fue decretar el cierre del NAIN que (entre otras cosas es un golpe muy severo a las afores de los trabajadores por 136 mil millones, mientras se preveían dividendos muy grandes) para mostrar quién manda, pese a la serie de problemas con acreedores foráneos y nacionales, dizque para no dar gusto al mercado, que en el mundo globalizado es el que manda, nos guste a o no.

El chistecito le costará al país 145 millones de dólares más, según el exsecretario de Hacienda J. Antonio Meade, a quien los nuevos secretarios Jiménez Espriú y Miguel Torruco sólo contestaron con puntadas de mal gusto y ni un solo dato.

AMLO recurre a decir que hubo corrupción en los proyectos de Peña, y en vez de investigarla y remediarla, la da como hecho.

Además, iba a barrer la corrupción con escoba y con 500 mil millones que recuperaría realizaría muchos planes en favor de los pobres; pero más bien está fabricando más mexicanos indigentes, mientras otorgó amnistía a quienes defraudaron al país y les aplicó el “punto final” porque, según él, no cabrían en las cárceles.

Así blinda también a la ralea de corruptos que lo rodean, bien conocidos por los mexicanos.

Contra la otra lacra que tanto censuró a Peña Nieto, la inseguridad pública, anunció militarizar al país (más que Felipe Calderón, al que tanto criticó por ello), mientras los asesinatos aumentaron 65% y la impunidad para sus victimarios, incluidos los cárteles; por lo que la suspicacia alerta hacia la complicidad.

Acostumbra cantar victoria de los planes antes que rindan frutos, como hicieron los peñistas con las reformas estratégicas para autopublicitarse, y hubo escasos resultados.

Además, la Bolsa de Valores cayó al iniciar 2019 como no ocurría en 10 años; ése y otros factores hacen peligrar el equilibrio económico, quizá el fondo estabilizador del nuevo presupuesto egresos no alcance y haya de recurrirse a conseguir otros recursos, máxime si el SAT no recauda lo esperado tras despedir a tantos especialistas y por el paro montado por éstos.

La locuacidad presidencial impide tratar debidamente la muerta accidental de la gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso y su esposo Rafael Moreno Valle, líder de la facción senatorial panista. Si expertos calificados no manejan el siniestro, serán los primeros muertitos que le cuelguen a AMLO y lo perseguirán todo su gobierno, como los estigmas que cargó Peña, también por un pésimo tratamiento.

Obrador debió encabezar el funeral de ambos políticos y de sus tres compañeros de tragedia, y mostrarse como el presidente de todos los mexicanos, filiación política aparte, para apagar el amargo sabor que dejaron sus expresiones sobre la gobernadora antes de fallecer.

Que sus funcionarios dejen los informes del siniestro a los peritos imparciales; al intervenir ellos su versión se ve interesada. Tomen en cuenta lo dicho por Reyes Heroles: “En política lo que parece, es”.

Es claro que el país requiere reconciliación; que todos podamos vernos las caras, más allá de diferencias políticas; que Andrés actúe como presidente, y deje de buscar epítetos (mezquinos, canallas, neoliberales, conservadores) para fustigar a quienes difieren de él.

Si hablara menos, no erraría tanto y no se crearía enemigos aun entre sus propios partidarios.

Falta recapacitar en lo expresado por Beltrones: “Si a México le va bien, le irá bien a López Obrador”; en vez de la afirmación consabida: “si al presidente le va bien, le irá bien al país”.

P. D. Causa indignación la forma como trataron al estimado amigo y colega Juan Manuel Rentería en el ámbito policial y judicial, no sólo por su estado de salud, sino por su inocencia.

Es hora de que la Subprocuraduría de Defensa de los Periodistas hiciera algo, pues jamás emite ni un boletín para condenar tanto asesinato de comunicadores. AMLO debería amputar ese ente inútil. Ahí sí.

Te puede interesar: ¿Magnicidio poblano?

@yoinfluyo
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com