El mercado ni lo vio ni lo oyó

El presidente electo aclaró que simplemente quiso decir que había una crisis constante y profunda. Ello no lo exculpa, porque no se puede usar un término tan específico a la ligera.


AMLO bancarrota 


Fue noticia muy sonada la declaración del presidente electo: “El país está pasando una situación económica y social muy difícil. Posiblemente, por la situación de bancarrota en que se encuentra el país, no podamos cumplir todo lo que se está demandando”. ¿Qué hubiera pasado si los mercados hubieran creído la declaración?

En primer lugar, hay que aclarar la veracidad de aquello. Pocos minutos después de la declaración del presidente electo, la Secretaría de Hacienda declaró que hay finanzas sanas. Aunque eso no signifique que la economía nacional vaya viento en popa; pero estamos lejos de caer en impagos, como sucedió hace 36 años en tiempos de López Portillo.

Posteriormente, hay que pasar lo que hubiera pasado si le hubieran hecho caso. La primera reacción se hubiera visto en el tipo de cambio. En cuestión de una hora habríamos visto niveles superiores a los veinticinco pesos. Por el contrario, el tipo de cambio se mantuvo bastante estático. Ese día, el peso cerró apreciándose en 0.01%. El día de hoy, cerró el tipo de cambio con una depreciación de 0.13%: movimiento mínimo. Posteriormente la calificación de la deuda nacional se hubiera degradado. El Economista, al día siguiente, sacó un artículo en el que se hablaba de cómo Moody’s, Fitch y S&P daban la posibilidad de moratoria entre 0.01% y 1.10%: muy baja. Finalmente las tasas se hubieran subido para atraer o retener capitales. Siendo que el país se convertiría en un lugar de alto riesgo, los fondos tenderían a salir del país en cuanto fuera posible. La subida de las tasas tendría el objetivo de no perder toda la inversión externa, prometiendo un rendimiento superior por todo cuanto se depositara en nuestro país.

El presidente electo aclaró que simplemente quiso decir que había una crisis constante y profunda. Ello no lo exculpa, porque no se puede usar un término tan específico a la ligera.

Por ahora tenemos que agradecer que los mercados ignoraran la declaración; ahora sí que: ni lo vieron, ni lo oyeron. Lo bueno es que no hubo ninguna consecuencia real. Lo malo, las declaraciones del presidente de nuestra nación no deben ser tratadas con tal superficialidad. Para ello será necesario que las declaraciones sean más cuidadas. Si aquellas palabras fueron pronunciadas a la ligera, y fueron tratadas de ese modo, valdría la pena analizar cuál fue la motivación real para esa declaración; pero esto no busca enfocarse a temas políticos.

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