¿Dónde está papá?

Ni a la mamá le toca dedicarse exclusivamente al cuidado de los niños y del hogar; ni al hombre le corresponde proveer el gasto económico; ambos pueden hacerlo, pueden combinar los roles libremente.


Papá jugando con niño


Existe una lucha por la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres. Se han dado grandes pasos en reconocer para las mujeres, derechos que antes eran exclusivos de los varones, se ha trabajado mucho en ese sentido a través de programas sociales, centros de ayuda y demás.

Pero esta equidad no es total, en lo que respecta a temas de familia casi siempre se le da la preferencia a la mujer sobre el hombre.

Los papás también importan. Es necesario promover la corresponsabilidad para que hombres de todas las edades participen como cuidadores, señala el informe Estado de la paternidad: América Latina y el Caribe, elaborado por MenCare.

Y es que, subraya el estudio, las relaciones de los padres con sus hijos, en todas las comunidades y en todas las etapas de la vida, tienen impactos profundos y diversos que perduran.

En ese mismo sentido, un texto titulado “La suerte de tener papá”, emitido por Red Familia, indica que el contacto frecuente del hijo con el padre refuerza su sentimiento de seguridad y favorece la identidad de cada uno, facetas que no son cubiertas por la madre.

Asimismo, señala que es un error pensar que todas las necesidades afectivas del hijo pueden ser satisfechas únicamente por la madre. “El padre representa, en primer lugar, el apoyo para la mamá; no es lo mismo enfrentarse sola a la responsabilidad de un hijo que compartirla con el papá”.

 

¿Dónde está papá?

A la madre soltera se le reconocen públicamente su esfuerzo, su dedicación, las precariedades que vive, el hecho de que, a pesar de la circunstancias, siga adelante con su hijo, etcétera. Prueba de ello es que en el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) existen estadísticas sobre las madres solteras, pero sobre los padres solos, no las hay.

La separación de un padre y una madre, encargados de velar por la integridad de los hijos, puede darse por diferentes motivos, pero destruye la familia y representa un riesgo potencial para el desarrollo de los infantes. La importancia de ambas figuras, tanto la paternal como la maternal, reside en que cada una de ellas es clave para el pleno desarrollo infantil.

La presencia del padre en la vida de los niños ayuda al desarrollo emocional, social, y empático. Cuando el infante crezca y entre a la etapa de la juventud, tendrá como beneficios futuros tasas más bajas de depresión, de temor y de desconfianza.

La figura del padre también contribuye al desarrollo cognitivo y del lenguaje, así como a un mejor rendimiento escolar.

La participación del padre en actividades de los quehaceres del hogar, dice el estudio de MenCare, se verá reflejada cuando los niños crezcan; mientras que las niñas se visualizarían como mujeres con la posibilidad de hacer cosas que tal vez no les eran permitidas a sus madres.

No hay igualdad

A pesar de todos los esfuerzos, no existen aún condiciones de igualdad para el hombre ni para la mujer.

En el caso de la guarda y custodia de los niños y adolescentes tras una separación, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido que, tanto la madre como el padre, están igualmente capacitados para atender a sus hijos, de manera que la decisión del otorgamiento de la guarda y custodia a uno de los progenitores no debe basarse en prejuicios de sexo. Es decir, no debe dar preferencia a las mujeres por considerarlas como “más aptas”.

La realidad parece ser otra. Según datos de la Asociación Mexicana de Padres de Familia Separados (AMPFS), 90% de los juicios de guarda y custodia se resuelven en favor de la madre, aún cuando no sea ella la más apta para el cuidado de los hijos.

 

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@yoinfluyo

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