90 años de autonomía universitaria

En el marco de los 90 años de autonomía de la máxima casa de estudios de nuestro país, el historiador Miguel León-Portilla escribe una reflexión sobre el aporte de la UNAM a México y el mundo.


 Goyo con CU de fondo


La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), considerada una de las mejores instituciones educativas de nivel superior en el mundo, cumple 90 años de autonomía.

En México, el 23 de mayo se celebra el Día del Estudiante en honor al movimiento del alumnado de la entonces Universidad Nacional de México, que en 1929 salió a las calles a manifestar su inconformidad por una serie de reformas de las cuales los estudiantes no estaban de acuerdo, entre las que incluían un cambio en el sistema de exámenes.

En la manifestación hubo actos violentos entre autoridades y estudiantes hasta que intervino el jefe del Departamento del Distrito Federal, José Manuel Puig Casauranc.

Dos días después Puig Casauranc envió un memorándum al entonces presidente Emilio Portes Gil, sugiriendo otorgará la autonomía a la universidad. Después de una reunión con los estudiantes se llegó a un acuerdo.

El 29 de mayo se concedió la autonomía universitaria. Portes Gil informó que en los próximos días, en junio, se aprobaría una ley al respecto. Y el 10 de julio fue promulgada la Ley Orgánica con la que nació lo que hoy es la Universidad Nacional Autónoma de México.

En un suplemento llamado “Humanidades, ciencias sociales y autonomía universitaria” el historiador mexicano Miguel León-Portilla puntualiza que la autonomía no es un regalo del Estado, sino una “conquista del pensamiento que sólo puede desarrollarse en un ámbito de libertad”.

Pero, ¿por qué es tan celebrada la autonomía en dicha universidad? La respuesta reside en sus aportaciones no sólo en México, sino a nivel internacional, ya que existe una libertad responsable para ejercer la investigación, docencia y difusión de las humanidades y las ciencias sociales.

Partiendo del significado de autonomía como “la potestad que dentro de un Estado tiene tal entidad para regirse mediante normas y órganos de gobierno propios”, la entidad educativa es presentada dotada de atributos en virtud de los cuales es posible su ser y desarrollo en un sistema de libertad. Entre las actividades que puede realizar gracias a ser una universidad autónoma, es decir, que se gobierna a sí misma, destaca el ejercicio de elegir libremente a sus autoridades, tal como la designación del rector; la aprobación de estatutos de docentes, investigadores y planes de estudio por parte del Consejo Universitario.

Un ejemplo de ello, es la designación de rector, que antes con la ley de 1929, el presidente de México en turno enviaba una terna de candidatos y posteriormente era elegido por el Consejo Universitario. A partir de la Ley Orgánica de 1944, el rector es nombrado por la Junta de Gobierno (de la universidad).

El beneplácito de ser autónomos

En el marco de las nueve décadas de ser autónomos, el historiador Miguel León-Portilla, enumera los beneficios y logros de la autonomía de la máxima casa de estudios.

En el ámbito de las humanidades y ciencias sociales, indica que gracias a la autonomía en la UNAM, los docentes y los cuerpos colegiados pueden participar en el diseño de los planes de estudio.

En ese sentido, en la docencia, cada maestro tiene plena libertad de cátedra, es decir, nadie le puede imponer al profesor una ideología determinada para impartir sus clases, pero cada quien es responsable de las ideas que sustenta.

Además, existe la posibilidad de proponer cursos, seminarios y diplomados en torno a temas no atendidos en los planes de estudio.

Con respecto a las investigaciones en las ramas de las humanidades y las ciencias sociales, señala que se han caracterizado no sólo por la libertad de investigación, sino en un fortalecimiento que “ha abierto nuevas perspectivas de comprensión”. En este caso, deja de lado la llamada “histografía oficialista” y se opta por una investigación comprometida a la verdad.

León-Portilla también destaca el papel de los estudios en el campo del derecho que han contribuido a la reflexión sobre temas de interés nacional y su aplicación a las problemáticas. Por ejemplo el Instituto de Investigaciones Jurídicas, dedicado a la enseñanza, divulgación y generación de elementos para la aplicación como resultado de una investigación.

Por otra parte, destaca el interés de la UNAM en el desarrollo de la cultura y la preservación del patrimonio cultural, que muchas veces se ha visto vulnerado por los intereses personales y corporativos. Su aportación a la concientización a los gobiernos y ciudadanos se ha dirigido a proteger y conservar, adecuadamente, diversos legados de cultura.

Por ejemplo, en 1991, el Instituto de Investigaciones Estéticas organizó el Seminario de Estudio y Conservación del Patrimonio Cultural con el objetivo de iniciar un trabajo de reflexión sobre los diversos problemas teóricos y prácticos que genera el estudio, la protección y el cuidado del patrimonio artístico y monumental.

Como parte de su mensaje, Miguel López-Portilla resalta que “la misión de la Universidad es irradiar su influencia más allá de sus recintos y sus integrantes, e incluso más allá de las fronteras nacionales”.

Y destaca la presencia de la UNAM en distintos ámbitos, como la música, con la Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM); la cultura, con 13 876 actividades artísticas y culturales, en las que asistieron más de 2 890 000 en 2018; la literatura, con producción de 2 215 libros electrónicos y en papel el año pasado, es decir, publica en promedio 6 libros al día.

Además cuenta con 26 museos, 18 recintos históricos y más de 435 000 grabaciones de cintas y discos musicales o sonoros, títulos fílmicos, piezas de arte y materiales videográficos.

 

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@yoinfluyo

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