La fe mueve taquillas

José María Aresté / Aceprensa
  
miércoles, 12 de noviembre de 2008

Su éxito en Estados Unidos ha sorprendido a propios y extraños. Fireproof, “A prueba de fuego”, una película sin actores de renombre y con un presupuesto de tan sólo medio millón de dólares, ha conseguido recaudar 12.5 millones en 10 días, o sea, ha ingresado una cantidad 25 veces superior a la de su costo.

La semana del estreno ocupaba la cuarta posición del box office, por delante de Milagro en Santa Ana de Spike Lee, que también era novedad esa semana. Tal proeza bien podría calificarse de milagro, lo que le viene ciertamente apropiadamente, ya que la película está producida por Sherwood Pictures, una pequeña compañía ligada a la Iglesia Baptista de Sherwood en Albany (Georgia).

La trama quizá haga sonreír a los cínicos, pero no a los que saben lo que cuesta mantener a flote a una familia. El filme trata de un bombero que realiza a la perfección su trabajo de salvar vidas de personas en edificios en llamas, pero cuyo matrimonio está a punto de ser consumido por el fuego del fracaso.

In extremis, su padre le recomienda leer un libro, Atreverse a amar, que desarrolla un método a aplicar durante 40 días para matrimonios en crisis, donde La Biblia es un apoyo primordial.

A la hora de explicar la buena acogida que está teniendo Fireproof, no debe olvidarse que existe un amplio público cristiano deseoso de ver buenas películas respetuosas con sus creencias, con tramas interesantes y positivas.

La Pasión de Cristo de Mel Gibson demostró en su día que existe ese nicho de mercado, al que los estudios hollywoodienses no prestan toda la atención que debieran, ni siquiera por el terrenal motivo de llenar sus arcas.

El caso es que Alex Kendrick, que ya logró buenos resultados con Gigantes hacia la victoria, ha vuelto a dar en la diana, con ayuda de su hermano coguionista Stephen Kendrick, y del pastor de su iglesia, también productor, Michael Catt.

Aunque el protagonista es el televisivo Kirk Cameron (Los problemas crecen, éxito de los 80, cuando el actor era un chaval), el resto del reparto y del equipo son en general no-profesionales, fieles de la iglesia que trabajaron como voluntarios.

Todo apunta a que la película se ha beneficiado de un marketing que ha sabido dirigirse al primer público interesado, los creyentes; pero es que además han tenido ideas tan ingeniosas como la de editar, de verdad, un libro que se titula Atreverse a amar, muy promocionado en la cadena de librerías Barnes & Noble, y del que se han impreso 600 mil ejemplares.

Alex Kendrick lo explica todo de un modo muy sencillo: “No tenemos la preparación ni somos lo bastante listos para hacer películas exitosas y escribir best-sellers. La única forma en que esto ha podido suceder es que primero rezamos, y luego Dios respondió de verdad a nuestras oraciones”.

 
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