Juan E. Arton Ambia

Esta obra literaria de J. R. Tolkien, sin duda alguna, será una de las piezas obligatorias a estudiar para ilustrar lo mejor del siglo XX.

Entorno

Esta obra literaria de J. R. Tolkien, sin duda alguna, será una de las piezas obligatorias a estudiar para ilustrar lo mejor del siglo XX.

Durante la primera guerra mundial, Tolkien inició la conceptualización de esta obra, llena de valores que se representan en un mundo que no pretende ser ubicado en ningún espacio físico ni momento histórico en particular, de hecho, esta historia se desarrolla en lo que dentro de su propio contexto se llama simplemente “la tercera edad”. Este hecho hace que su lectura sea segura incluso para los niños o adolescentes, pues no desea establecer ningún sincretismo ni pretende que lo ahí acontecido haya sucedido en realidad.

Con una virtud narrativa de lo más disfrutable, J.R.R. Tolkien concibió esta obra como un libro único, sin embargo, por conveniencia del editor original se dividió en 3 grandes partes, que es como ahora la conocemos y también como fue lanzada a la pantalla grande, pero ni siquiera una de las películas más apegadas a la obra original que se ha visto en Hollywood puede transmitir todos los valores y sabiduría que están plasmados en el libro. Al terminar de leerlo uno siente cierta tristeza o nostalgia, pues desearía que continuara, y este deseo impulsa a buscar más obras del mismo autor.

Síntesis

Uno puede percibir una profundidad en cada uno de los personajes y elementos que componen el libro, producto de una concepción impresionante de la obra desde un génesis musical donde Ilúviatar (Dios) hace el plan de la creación en una versión musical con los Aínur, de entre los cuales se revela Melkor, creando disonancia en los planes originales, y en la realidad, deja en el mundo a su aprendiz, Sauron, quien es casi su mascota que le sobrevive hasta la tercera edad, todo esto puede verse en la obra editada y publicada por su hijo, El Silmarilión, el cual se compone de las notas de J. R. Tolkien, que no fueron elaboradas con el propósito de publicarse, sino de crear todo el universo que rodeara a esta obra y a su antecesora, “El Hobbit”, así como todo un lenguaje hasta con sus propias runas.

La historia del Señor de los Anillos inicia en la comarca, un pequeño lugar habitado por los Hobbits, cuando Bilbo, el tío y tutor de Frodo, está por cumplir 111 años, edad muy avanzada, incluso para un Hobbit, sin embargo, Bilbo no mostraba ni de lejos su edad real, lo cual se debía al anillo del poder, que es identificado por Gandalf, deduciendo que es indispensable su destrucción si se desea detener la expansión de las sombras que dan poder al mal por todo el mundo, desatando todos los sucesos que se dan posteriormente.

Caractereología

Haciendo mención a algunos de los papeles principales que aparecen en el libro, podemos mencionar a Frodo, Sam, Gandalf, Aragorn y Sauron.

Gandalf, no solamente es un mago, sino también un gran sabio del que se aprende el valor del sacrificio, abandono y un ejemplo de una misión que demanda de él aprovechar todas sus capacidades, pero no cabe en él protagonismo alguno, pues las virtudes que tiene, están ahí para servir y no para servirse de ellas. Contrasta con su superior en la orden, que busca acomodarse de la mejor manera a las circunstancias, este es un modelo que nos ayuda a reflexionar sobre lo que cada uno hacemos con los talentos especiales que tenemos. Es conocido como Mithandir por los elfos, y pasa de ser el mago Gris (segundo de la orden) a el mago blanco (superior de la orden) mediante un valiente acto de sacrificio y persistencia.

Frodo es el líder formal de la obra, y lo es de la forma que muchos tienen poder en las grandes corporaciones, es el que está dispuesto a dar un paso adelante, no necesariamente es el más capacitado, ni el más fuerte, ni tampoco necesariamente el más apto, simplemente da un paso al frente en el momento en que nadie más lo da, o cuando todos los que dan ese paso, lo hacen por intereses propios quedando él como el menor de los males para llevar el anillo del poder, y por lo tanto, depende de la autoridad moral, así como de las capacidades de muchos otros para cumplir su misión, formándose así “La comunidad del anillo”, más adelante, la comunidad vive una serie de conflictos internos que obligan a Frodo a seguir adelante solo, y sólo permite ser acompañado de quien muestra mayor lealtad, y quién se le une más adelante, es sólo por interés, y también enseña la dura lección que implica llevar el poder que todos ambicionan y el precio que implica en la vida personal.

Sam es exactamente el modelo de lealtad, que regresa al amigo aún a pesar del amigo, no espera reconocimiento ni premio alguno, es más, espera la muerte al lado de su amigo y poder servirle en los momentos más desesperados, tampoco es protagónico ni ambicioso aunque las intrigas puedan hacer parecer lo contrario.

Hay personajes que aparecen mal representados en la película (sin restarle el gran mérito que tiene, pues sería imposible plasmar una historia tal cual aparece en el libro), y la más grande injusticia se hace a Faramir, hermano menor de Boromir, pero que se comporta completamente diferente, pues mientras su hermano mayor se obsesiona por robar el arma del enemigo, forma parte de la comunidad del anillo y es capaz de traicionar a sus amigos si ese es el costo de sus ambiciones, Faramir, a pesar de ser el menor y de carecer de la aprobación de su padre por lo que no es enviado al concilio de Elrond, y por tanto no forma parte de la comunidad inicial, se topa con el anillo más adelante, y al momento de ver la tentación la rechaza de inmediato, y permite que Frodo continúe su camino sin necesidad del uso de la fuerza, simplemente por el sentido de hacer lo correcto, a diferencia de lo que aparece en la película, donde busca apoderarse del anillo para llevarlo a su padre.

Aragorn rechaza el poder ya que siendo el heredero de Isildur, y teniendo el derecho a acceder a la corona del reino mas poderoso de los hombres, él mismo cuestiona su capacidad de mantener su nobleza después de acceder al poder, manteniéndose como un montarás o sobreviviente en terreno salvaje con una identidad menos ostentosa, usando el nombre de Trancos, así es como se convierte en el líder nato de la comunidad, siendo de hecho mucho más notorio su liderazgo que el de Frodo, protegiendo a los miembros de la comunidad del anillo, sabiendo ceder el poder cuando no era el momento de tomarlo, tomando todos los riesgos necesarios para poder vencer al enemigo, y en ese trayecto, no le queda más remedio que tomar la corona, pues de no hacerlo, no podría reclamar la fuerza de quienes adeudan honor a sus antepasados. Este es otro gran ejemplo donde el poder está para servir a los demás, en la película no se aprecia como al final de la historia, después de las heridas que quedan tras la batalla, es Aragorn quien se pone al servicio de todos los enfermos y combina su experiencia de montaraz con sus conocimientos de medicina élfica,

Sauron personifica al mal dentro del libro, es quien coordina las fuerzas de los horcos y mediante el temor hace de Saruman, (superior de la orden de Gandalf) una marioneta a su conveniencia, quien a su vez siembra la discordia entre los pueblos libres para hacer que se desgasten y permitir un avance fácil de parte de las tropas invasoras que buscan cubrir de sombras al mundo, para hacerlo apto para ser habitado por los seres obscuros.

Conclusión

Un buen amigo me mencionó una interesante observación, durante la obra se percibe al mal unificado alrededor de Sauron, mientras que el bien se encuentra fragmentado,  ¿no es así como frecuentemente percibimos las cosas? ¿Sobre todo cuando luchamos en contra de un enemigo común?, y también existen otros puntos de análisis interesantes, como el legendario pan de lembas élfico, el cual sacia el hambre con la mínima parte que se coma de él, y se llama pan para el camino, y es el que permite a Frodo y Sam llegar a un lugar donde la fuerza normal no alcanzaría.

Esta obra es apta para todo aquel que tenga la capacidad de leer sus numerosas páginas, quizá de 13 años en adelante, y será una experiencia muy superior a las películas, que bien encaminada, puede ser una puerta para retomar la literatura y su perfecto aislamiento de nuestro mundo lo hace seguro para separar la fantasía a la que nos invita de la realidad.
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Juan E. Arton Ambia

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