Una de las instituciones que ha sido más atacada en los últimos tiempos ha sido la familia. Se han propuesto diversos “modelos de familia” que se ofrecen como formas de vida viables a la sociedad.

La realidad es que en un entorno cada vez más complejo, caracterizado por el cambio, la convivencia al interior de las familias requiere que sus miembros ejerzan de manera más activa un liderazgo orientado al servicio a los demás, que contrarreste los embates de las corrientes individualistas y hedonistas que dominan el ambiente.

Una de las instituciones que ha sido más atacada en los últimos tiempos ha sido la familia. Se han propuesto diversos “modelos de familia” que se ofrecen como formas de vida viables a la sociedad.

La realidad es que en un entorno cada vez más complejo, caracterizado por el cambio, la convivencia al interior de las familias requiere que sus miembros ejerzan de manera más activa un liderazgo orientado al servicio a los demás, que contrarreste los embates de las corrientes individualistas y hedonistas que dominan el ambiente.

Considerando que algunas teorías de liderazgo afirman que una situación concreta puede motivar a ciertas personas a asumir roles de liderazgo que en circunstancias normales no podrían o no querrían ejercer, podemos decir que la convivencia en familia crea un ámbito de relaciones afectivas que por sus características demanda el ejercicio de liderazgo de cada uno de sus miembros.

En todo caso, proponemos seis elementos (6 C’s) para ejercer un liderazgo al interior de las familias que permita a sus miembros alcanzar su realización:

• Caridad
• Comunicación
• Compromiso
• Comprensión
• Corresponsabilidad
• Coherencia

El primer elemento es la caridad. El amor como la virtud que nos ayuda a buscar el bien de la otra persona debe ser el eje central de cualquier familia. Si bien es cierto que en otros grupos sociales se pueden lograr metas sin que exista un nexo de amistad o de amor entre sus miembros, en la familia el vínculo más importante debe ser el amor.

El origen de cualquier familia es el compromiso que de manera expresa hacen dos personas que se obligan de manera personal a buscar la propia felicidad a través de la felicidad del otro. Esa voluntad que se expresa en algún momento, no es un evento que queda en el tiempo, sino que se debe ejercer de forma cotidiana a través del tiempo.

La comunicación es un elemento fundamental en las comunidades, más en las familias, ya que difícilmente se podrá definir un proyecto de familia si no se parte del conocimiento de las aspiraciones y necesidades de cada uno de sus miembros.

La comprensión es el siguiente elemento. Siendo muy realistas, los seres humanos tenemos errores y defectos. Somos seres perfectibles. Comprender a nuestros seres queridos, aceptar sus defectos y ayudarnos a corregir nuestros errores es una de las piedras angulares de la convivencia familiar, tanto entre los esposos como entre los padres y los hijos.

La responsabilidad del mantenimiento y desarrollo de la familia no puede caer únicamente en el padre o la madre. Evidentemente ha habido cambios en cuanto a algunos roles que se vivían al interior de las familias. Cada vez son más los matrimonios que juntos comparten los compromisos económicos y la formación de los hijos. Sin embargo, yendo más lejos, la responsabilidad de mantener unida a la familia y de asegurar su permanencia debe ser también de los hijos, a través de la participación (de acuerdo a sus capacidades) de los asuntos que involucren a todos.

Finalmente, la coherencia. El ejemplo motiva, compromete y comunica sin palabras. No se puede ejercer liderazgo sin coherencia que contagie a los demás para lograr una meta.

Como dijo G.K. Chesterton: “El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina, ni un comercio, ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia”. Estando de acuerdo con el gran escritor inglés, es en la familia donde debemos empezar a ejercer el liderazgo.

 

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