Hizo énfasis en la caridad y aceptación del otro que debe reinar entre los cristianos, a los cuales recordó la importancia de aceptar las diferencias de los demás para poder vivir en armonía. “El Cristiano debe ser como la flor y el canto”, dijo. Canto para ser la armonía en las relaciones humanas y flor para recordar que somos criaturas especialmente creadas por y con el amor de Dios. Algunos momentos de la misa estuvieron animados por la música de Mariachi. Al finalizar la celebración, la tradicional oración a la Virgen María estuvo también a cargo de la cantante Guadalupe Pineda quien entonó a Capella el “Ave María” de Schubert. Los celebrantes y los fieles se reunieron a cantar y rezar frente a la imagen de la Guadalupana, que se encuentra de manera permanente en una de las capillas laterales de la Catedral. Como de costumbre, a los pies de la imagen se encontraban una gran cantidad de arreglos florales y veladoras que iluminan a la Virgen todos los días del año. Destacaba también la bandera de México. Cantos, oración, emoción, unas cuantas lágrimas pensando en el México querido que está tan lejos físicamente, pero tan cerca en el corazón. Niños y niñas franco-mexicanos vestidos de "Juandieguitos" o de "chinitas poblanas" para llevar su ofrenda a la Virgen Morena. Como buenos latinos, “primero la devoción y luego la diversión”. Después de la misa, el atrio de la Catedral se convirtió en un pedacito de la Plaza Garibaldi, ubicada en el centro de la ciudad de México. Al son del mariachi se entonó “El Sol Internacional” y, a pesar del frío, la cantada y el bailongo subieron de intensidad. Y para sentirse aún más cerquita de la tradición, no faltaron los ambulantes para la venta de tamales y de artículos mexicanos en París, que dieron el toque necesario para sentirse realmente en el atrio de la mismísima “Villita”. La celebración del 12 de diciembre en París deja muy claro que la distancia ni la inmersión en otra cultura hacen olvidar el amor a las tradiciones, a las creencias y a la esencia del ser mexicano. Algunos franceses que descubrieron la tradición de la Virgen de Guadalupe, se mostraron gratamente sorprendidos por la devoción y la alegría del festejo de los mexicanos. Ya al final, dijeron que hubieran preferido que toda la misa fuera en español y no solamente la homilía. |