Comunicación: un camino de esperanza

 

Del 22 al 24 de mayo, el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales organizó un evento fundamental: “Una mirada al futuro de la comunicación junto a toda la Iglesia”. Sea o no creyente el lector, el mensaje pronunciado por Benedicto XVI resulta enormemente enriquecedor.

Un vistazo a la comunicación

La forma en que el Pontífice conceptualiza a la comunicación de nuestro tiempo no deja de llamar la atención: (1) Las distintas formas de comunicación –diálogo, oración, enseñanza, testimonio, proclamación– y sus diversos instrumentos –prensa, electrónica, artes visuales, música, voz, gestualidad y contacto– son manifestaciones de la naturaleza fundamental de la persona humana.

Es la comunicación la que revela a la persona, crea relaciones auténticas y comunidad, y permite a los seres humanos madurar en conocimiento, prudencia y amor.  Por ello, es también un poco extraño cuando en el formato de los Derechos Humanos no se precisa la comunicación como tal, sino solamente se considera una de su partes: la libertad de expresión.

El aspecto es de primera prioridad en razón de lo que representan, por una parte, las distintas formas de comunicar, que sin duda son expresiones propias, básicas y fundamentales de la naturaleza humana. En efecto, como señala Benedicto XVI, “la comunicación revela a la persona, crea relaciones auténticas y comunidad, y permite a los seres humanos madurar en conocimiento, prudencia y amor”.

Escenarios Cotidianos

Al trasladar esta conceptualización Papal de la comunicación a nuestra realidad de todos los días –en el ámbito familiar, social, cultural, académico, laboral e incluso económico– la reflexión es contundente:

En los medios electrónicos el manejo que se hace de la comunicación, ¿nos lleva a encontrarnos con el cónyuge, con los vecinos, con los hijos, en términos de una real y eficaz solidaridad con el otro? Hagamos un muestreo ranchero: ¿cómo se llama el vecino que vive a tres casas de la suya y en la acera de enfrente? ¿Sabe usted cuál es el segundo apellido de la persona que apoya en la labores del hogar?

En la prensa escrita, ¿encontramos caminos y formas para crear relaciones auténticas y hacer sociedad, generar vida comunitaria? ¿La información que ahí aparece desarrolla y potencia la vida comunitaria? Permítame un segundo muestreo: ¿ha visto en su periódico favorito alguna nota de portada invitando a una campaña para recuperar nuestra vida en común re-aprendiendo a saludar a los vecinos?

Al dar y recibir comunicación, ¿usted madura en conocimiento, prudencia y amor? Verifique, por favor, cuáles son las telenovelas de mayor raiting. Un segundo favor: analice cuál es el fundamento estructural del manejo comunicacional de los llamados “talk shows”.

Ciertamente, la comunicación procura e impulsa la unidad de las personas. Por ello, señala Benedicto XVI, es “un don y una tarea” que se genera a través de nuestro amor, nuestro conocimiento y nuestro servicio a los demás. Aquí surge el compromiso de la comunicación con la verdad.

Relación toral: comunicación y veracidad

Citado por el Papa, Platón ya visualizaba los peligros de cualquier tipo de comunicación que busque promover los objetivos y los propósitos del comunicador o de aquellos para quienes trabaja sin considerar la verdad de cuanto se comunica.

¿Por qué la ciudadanía está harta de las mentiras de algunos políticos que dicen defender a los pobres… y nunca se aparecen cuando se inundan pueblos enteros habitados por familias en extrema pobreza? ¿Por qué los hombres y las mujeres de trabajo “montan en santa cólera” ante una manifestación, plantón o protesta que conseguirá que les descuenten el día laboral por llegar tan tarde a trabajar? La respuesta es simple. Quienes comunican sólo promueven sus propósitos o los propósitos de aquellos para quienes trabajan, sin importar la verdad de todo aquello que se comunica.

Alguien podría argumentar que ese alejamiento de la veracidad es fruto de la pasión por lo que se hace o derivado de la fuerza de cierto tipo de convicciones. No obstante, el proceso de comunicación, no debe distorsionarse ni convertirse en un cinismo relativista según el cual toda apelación a la verdad y a la belleza es habitualmente rechazada o ignorada.

De aquí que resulte prioritario atender, de manera especial, a la dimensión ética de la comunicación y observar la formación de los nuevos comunicadores. Es importante que esta formación jamás se considere como un sencillo ejercicio técnico o como mero deseo de dar informaciones; es oportuno que sea mucho más una invitación a promover la verdad en la información y a hacer reflexionar a nuestros contemporáneos sobre los acontecimientos, a fin de ser educadores de los hombres de hoy y edificar un mundo mejor.  

No cabe duda que, para quienes amamos intensamente este bendito oficio, la comunicación abre el corazón a la esperanza. Por ello se transforma en una “preciosa actividad” –como la llama Benedicto XVI– que también consideramos una labor privilegiada. No hay vuelta de hoja.

(1) Cfr. www.zenit.org

 
mondragonrene@hotmail.com
{mos_fb_discuss:13}
( 0 Votos )
Imprimir
PDF
The Website Grade for yoinfluyo.com! Website Monitoring - InternetSupervision.com

Website Ranking