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Vaticano, por diálogo budista-cristiano

Encuentro del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, en el marco del  Vesakh, la principal festividad de la vida de Gautama Buda.

Ciudad del Vaticano.- El cardenal Jean-Louis Tauran y el Padre Miguel Angel Ayuso Guixot, MCCJ, respectivamente presidente y secretario del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, firman el mensaje que, con motivo de la festividad de Vesakh, ese dicasterio dirige anualmente a los seguidores del budismo.

Vesakh provoca encuentro en el Vaticano

Vesakh es la principal festividad budista que recuerda los tres momentos fundamentales de la vida de Gautama Buda. Según la tradición, el Buda histórico nació, obtuvo la iluminación y desapareció alcanzando el Nirvana durante la luna llena del mes de mayo. Es, por lo tanto, una festividad móvil según los diferentes países.

En estos días los seguidores del budismo decoran sus hogares con flores y los perfuman con incienso, visitan los templos locales, escuchan las enseñanzas de los monjes y les ofrecen dones.

El mensaje de este año se titula: ''Budistas y cristianos: promovamos juntos el crecimiento de la fraternidad".

Ofrecemos amplios extractos del texto:

Nuestra felicitación se inspira este año en el mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz, de 2014, titulado ''La Fraternidad, fundamento y camino a la Paz", en el que se señala que 'la fraternidad es una dimensión esencial del hombre, que es un ser relacional. La viva conciencia de este carácter relacional nos lleva a ver y a tratar a cada persona como una verdadera hermana y un verdadero hermano; sin ella, es imposible la construcción de una sociedad justa, de una paz estable y duradera'.

Su tradición religiosa inspira la convicción de que las relaciones amistosas, el diálogo, el intercambio de regalos, y el intercambio armonioso y respetuoso de puntos de vista, conducen a una actitud de bondad y de amor, que a su vez genera relaciones auténticas y fraternas.

También están convencidos de que las raíces de todos los males son la ignorancia y la incomprensión que nacen de la codicia y del odio que, a su vez, destruyen los lazos de hermandad. Desafortunadamente, 'el egoísmo cotidiano, que está en el fondo de tantas guerras e injusticias' nos impide ver a los otros como ‘seres hechos para la reciprocidad, para la comunión y para el don’.

Nosotros, los budistas y los cristianos, vivimos en un mundo demasiado a menudo desgarrado por la opresión, el egoísmo, el tribalismo, la rivalidad étnica, la violencia y el fundamentalismo religioso; un mundo donde se trata al ''otro" como a un ser inferior, una no-persona, o alguien a quien temer y, si es posible, eliminar.

Sin embargo, estamos llamados, en espíritu de cooperación con otros peregrinos y con las personas de buena voluntad, a respetar y defender nuestra humanidad común en los diversos contextos socio- económicos, políticos y religiosos.

Basándonos en nuestras diferentes creencias religiosas, estamos llamados, en particular, a ser francos en la denuncia de todos los males sociales que perjudican a la fraternidad; a ser cuidadores que ayudan a otros a crecer en la generosidad desinteresada, y a ser reconciliadores que derriban los muros de división y promueven en la sociedad una verdadera fraternidad entre personas y grupos.

Asistimos en el mundo de hoy al crecimiento del sentido de nuestra humanidad común y de una búsqueda global de un mundo más justo, pacífico y fraternal. Pero la realización de estas esperanzas dependen del reconocimiento de valores universales. Esperamos que el diálogo interreligioso, reconociendo los principios fundamentales de la ética universal, contribuya a promover un sentido renovado y profundo de la unidad y la fraternidad entre todos los miembros de la familia humana.

En realidad, "cada uno de nosotros está llamado a ser un artesano de la paz, uniendo y no dividiendo, apagando el odio y no conservándolo, abriendo canales de diálogo y no alzando nuevos muros. Dialogar, encontrarnos, para instaurar en el mundo la cultura del diálogo, la cultura del encuentro''.

“Para construir un mundo fraterno, es vital que aunemos nuestras fuerzas para educar a las personas, especialmente los jóvenes, a buscar la fraternidad, a vivir en fraternidad y tener el coraje para construir la fraternidad.

“Rezamos para que la celebración de Vesakh sea una oportunidad para redescubrir y promover de nuevo la hermandad, sobre todo en nuestras sociedades divididas''.

Con información de VIS

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