|
Que en pocas palabras, el bebé si tomaba lÃquidos sus pulmones se llenaban de agua y si comÃa, el alimento no llegaba a su estómago, a parte venÃa acompañado del retraso mental caracterÃstico de un neonato con trisomÃa 21.
Entonces, los padres de este bebé que no le habÃan puesto nombre, hablaron con el médico obstetra que lo habÃa atendido y éste les dijo que una operación bastante sencilla tenÃa un 90 por ciento de probabilidades de éxito, lo cual le permitirÃa al bebé poder beber y comer naturalmente sin afectar su salud, pero les comentó que "no tendrÃa una calidad de vida aceptable debido al severo retraso mental que tenÃa a causa del SÃndrome de Down". Al respecto y relacionado con este comentario, los padres decidieron no operar al bebé.
El caso se volvió público, llegó a todos los médicos del hospital y no estuvieron de acuerdo con la pragmática decisión. Por ello se reunieron con los directivos y con un juez de Bloomington para pedir que se le otorgara al niño un tutor ad litem, a lo cual el magistrado negó la petición. El abogado del distrito intervino y apeló tal decisión a la Corte del Condado, y luego de perder, apeló a la Corte Suprema de Indiana. Ambas apelaciones fallaron y cada una de ellas otorgó la jurisdicción a los padres. Luego se apeló a la Corte Suprema Federal de los Estados Unidos para una intervención de emergencia, pero el bebé murió a los seis dÃas de edad, antes de llegar el caso a Washington DC.
Es una historia verÃdica, que causó tanta polémica que se le denominó el caso "Baby Doe" (Bebé sin identidad) porque los padres se mantuvieron en el anonimato y el bebé nunca tuvo un nombre. Y también porque fue un claro caso de eugenesia, de discriminación y de ilegalidad. Un caso que catapultó la Ley Baby Doe, que defiende a los seres humanos nacidos con una discapacidad para que no sufran de abuso o negligencia, más que de discriminación.
En 1984 dos años después del trágico desenlace, podemos constatar que un mártir sirvió para salvar a otros inocentes que han nacido desde aquél 9 de abril en que sus padres cegados por el utilitarismo y las corrientes eugenésicas que determinan quien vale y quien no, que deciden qué es la vida al decretarla como si fuera un estado cambiante, cuando en realidad no cambia en matices ni da saltos cualitativos, simplemente está o no está presente, optaron por no defender la vida de su propio hijo por ser "imperfecto".
No obstante, fue insuficiente con esta Baby Doe Rule, por ello en 2002 el presidente George W. Bush firmó el BAIPA ("Born Alive Infants Protection ACT" por sus siglas en inglés) que otorga protección legal al recién nacido; defiende y asegura la vida de cada niño nacido vivo, inclusive el que sobrevive a un aborto provocado/inducido fallido.
Las cosas de la vida suceden y siempre acontecen por una razón, pero es buena, por más mala que pueda parecer en su momento, pero nada es casualidad, sino una nueva posibilidad. Este bebé murió para salvar otras vidas, para mover la conciencia de más personas y sobre todo para dejarnos una lección que más allá de un ser humano con un defecto congénito, es un llamado a darnos cuenta de la dignidad de una persona humana, que participa de la espiritualidad del alma. Que no solo somos carne sino espÃritu también y que se nos debe de respetar como tal, como templos vivos de esa espiritualidad.
Por ello desde una perspectiva filosófica antropológica el respeto al cuerpo humano es imprescindible, no podemos reducirnos a objetos que sirven o no, que vale más o menos, la persona vale simplemente por el hecho de existir y mientras no nos demos cuenta como especie que esto es una realidad, seguirá habiendo niños sin identidad.
A partir de la semana próxima estaré reportando desde la 56 Conferencia Internacional de la Mujer en la ONU, desde Nueva York a través de www.informandoyformando.org en Informando Radio, en mis colaboraciones de Yoinfluyo.com y en video en directo desde la Gran Manzana. Estén pendientes y nos leemos la semana que entra para no quedarnos atrás y ver hacia delante.
Twitter: @yoinfluyo
|