“Contando a mis ex” ¿reflejo de la pasión moderna?

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En "Contando a mis ex" ("What's Your Number?"), Ally (Anna Faris) intenta localizar a alguno de los 19 ex ¿novios, amantes, conocidos, amigovios, parejas, "nadas"? con los que ha tenido relaciones sexuales en su pasado, ya que finalmente se dio cuenta de que, aunque haga una gran esfuerzo por impresionar a sus pretendientes, su estilo de vida promiscuo no sólo le impide conocer a un hombre con el cual forjar una relación seria, sino que quizá uno de ellos pudo haber sido "el elegido".

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Faris, en su primer estelar, no es una belleza despampanante y en su carrera se ha dado a conocer por caracterizar personajes simples, lo que repite en esta cinta, pero su actitud espontánea y perpetuamente optimista, combinada con  inseguridad, provoca empatía y resulta agradable la mayor parte del tiempo, a la vez que ayuda a dar un poco de verosimilitud a la empresa ridículamente imposible en la que se enfrasca.

El guión de la cinta está basado en el libro de ficción “20 Times a Lady” (“20 veces una dama”) (titulado así por la canción de 1978, escrita por Lionel Richie para el grupo “The Commodores”, “3 veces dama”), escrito por Karyn Bosnak en 2006.

La autora es una ex conductora de un programa matutino de televisión famosa por abrir una página de Internet en la que solicitaba dinero para pagar la deuda de 20,000 dólares en sus tarjetas de crédito, lo que consiguió en 20 semanas y la inspiró a escribir su primer libro, “Salven a Karyn”, publicado en 2003.

La trama de la película no es novedosa y, como ocurre hoy en día, la mayoría de los momentos cómicos se generan a partir de crudas descripciones de las relaciones sexuales y los genitales, así como de continuas referencias a la “vida” en Facebook y Twitter, lo que acentúa el hecho de que lo que vemos no es más que un reflejo de la idea que se tiene de las relaciones románticas en nuestro tiempo.

El título original de la cinta pregunta “¿Cuál es tu número?”, pero no se refiere al número telefónico de la chica, sino a un artículo publicado en una revista acerca del número de hombres con el que las lectoras han tenido relaciones sexuales. Desafortunadamente, el resultado de esa investigación revela que la mujer estadounidense promedio tiene 10.5 parejas antes de establecerse en una relación duradera.

Un muy apreciado amigo mío, profesor de Matemáticas y Estadística, que me hace favor de leer estos artículos, nos explicaría que hacen falta otros datos para darle sentido a esta cifra; además, mientras la mitad de las mujeres tienen 20 parejas, la otra mitad sólo tiene una.

Y si alguien lo dudara, ahí tenemos la historia en las propias palabras de la joven universitaria Marguerite Fields, de quien hablamos en la serie de artículos “¿Quieres ser mi novio?”, Parte 1, 2 y 3, a quien quizá, como a Ally, este promedio le parezca bajo.

Así que, aunque parece que la protagonista se preocupa por la opinión que otros tienen de su promiscuidad, no tiene inconveniente en tener relaciones sexuales cuando está ebria, con el jefe que la acaba de despedir, o en dejarse llevar por la atracción a un vecino tan promiscuo como ella.

Sin duda, son alternativas muy alejadas de lo que se solía considerar un candidato perfecto, pero que ella y sus contemporáneas en la vida real parecen preferir, quizá un poco como consecuencia de su inseguridad, pero también por el hecho de que la falta de compromiso en una relación de pareja hoy no extraña a nadie.

Por supuesto, los realizadores no hacen mucho, o más bien, nada, por desalentar la promiscuidad, ni siquiera mencionando los riesgos para la salud de quien vive de ese modo, y todavía menos por señalar que la cifra promedio de parejas sexuales en la vida de una persona, hombre o mujer, debería ser una.

Pero por lo menos su protagonista descubre que no puede atraer a un hombre comportándose como ella cree que él quiere que sea, lo que incluye aceptar ser tratada como un objeto, sino que debe buscar a quien la ama por quien es.

Lo que me recuerda aquella frase de Víctor Hugo que todos debemos tener presente en una relación, especialmente cuando se trata de una pareja que se compromete y se esfuerza en hacerla crecer para que se convierta en algo para toda la vida: “La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo, o, más exactamente, a pesar de ti mismo”.

Clasificación: B-15 (Estados Unidos: R, adultos)
Consumo de alcohol, promiscuidad, lenguaje vulgar y referencias de naturaleza sexual frecuentes; tres breves desnudos dorsales femeninos; una escena explícita de relaciones sexuales entre menores de edad; escenas implícitas de relaciones sexuales fuera de matrimonio.

Frases Memorables
“Soy una (promiscua) desempleada que ha dormido con 20 tipos. Quiero un hombre que me aprecie así”.

“Soy más feliz cuando soy yo misma, y soy yo misma cuando estoy contigo”.

cryingangel

Twitter: @yoinfluyo

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oscar_islas@hotmail.com


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