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Yo escuchaba, y cuando me dejaron opinar les pregunté si estaban seguras de si podrÃan tener hijos. Les cuestioné sobre un tema natural, la fertilidad de la mujer decrece ya que se ha comprobado que declina con la edad y después de los 35 años la probabilidad de embarazarse es de 15 por ciento cada mes, esta situación es peor después de los 40 años cuando esta probabilidad disminuye a menos de 10 por ciento.
Antes de nacer una mujer cuenta con cuatro millones de óvulos, pero al nacer sólo le quedan unos 400 mil, luego de la pubertad ovula normalmente un óvulo cada 28 dÃas. Aunque la cantidad de óvulos exceda la que necesitarÃa en toda su vida, a los 35 años tiene óvulos de 35 años y la calidad de éstos va a disminuir progresivamente con la edad. Es decir, si postergamos la maternidad, nos arriesgamos a nunca gozarla. Pero me dirán que para eso existen las clÃnicas de fertilidad asistida, los bancos de espermas y demás avances cientÃficos que parecieran hablamos de pelÃculas de ciencia ficción. Y sÃ, es cierto, las mujeres hoy en dÃa ya no necesitan de un hombre para ser madres, o al menos para el acto conyugal en sÃ, no necesitamos de un varón.
Estas jovencitas, serias me dijeron que la medicina ha avanzado tanto que por ello pueden darse el lujo de retardar su fertilidad si asà lo desean. Obviamente en lo que llega el momento de casarse, si es que llega, tendrÃan una vida sexual activa, la cual implicarÃa evitar un embarazo, para ello recurrirÃan a hormonales, preservativos, y demás anticonceptivos (microabortivos) que les ayudarÃan a no concebir.
Entonces en pocas palabras, les mencioné, dedicarÃan la mitad de su vida tratando de evitar un embarazo y la otra mitad tratando de embarazarse. Las hice pensar, y reflexionaron conmigo, y añadà que posiblemente a la edad de 30 años ya serÃan unas mujeres importantes, con puestos ejecutivos altamente remunerados económicamente y que lo más seguro es que serÃan tan autosuficientes, tan viajadas, paseadas y besadas que no encontrarÃan a una hombre que les aguantara el paso y se quedarÃan solteras. Entonces, defendieron este punto diciendo que las madres solteras son lo de hoy, que cada vez hay más mujeres con este estado y que no pasa nada, a parte que los bancos de espermas cada vez son más accesibles.
Intentando no develar mis pupilas totalmente dilatadas de asombro, guardé la calma y comencé, como buena economista, a dar datos duros; les mencioné un ejemplo muy común y difÃcil en la frontera de México con Estados Unidos con respecto a la situación de las madres solteras. Ya que se acentúan las responsabilidades, obligaciones y aunque existen oportunidades en empleo, recursos y apoyos, se limita con el qué hacer con los hijos mientras ellas trabajan.
La maquila, que es una de las fuentes de trabajo más importantes en el norte, tiene guarderÃas, pero no todas las madres pueden acceder a un trabajo ahÃ, por el horario y además las guarderÃas sólo atienden hasta cierta edad. También les mencioné que según cifras proporcionadas por el Consejo Nacional de Población (Conapo) indican que en México de los 25 millones de mujeres que tienen hijos vivos, casi 4.5 millones (la quinta parte) son madres solas y una de cada cinco mujeres de las generaciones jóvenes -menores de 30 años- inicia su primer embarazo siendo soltera.
A su vez, por lo menos la mitad de las mujeres en edad reproductiva en el paÃs educan solas a sus hijos: 11 por ciento de divorcio, 17 por ciento por viudez, 12 por ciento por abandono del hombre, y el 60 por ciento restante por ser madres solteras. Además, agregué que se estima que 80 por ciento de las mujeres que se someten a un procedimiento de inseminación asistida en México, son solteras y sin pareja que buscan un hijo a través de semen donado.
Estas chavas me atendieron con interés, y escuchaban lo que les platicaba, cosa que me dio tranquilidad porque consideré que reflexionaban mientras hablaba. Algunas hacÃan muecas y querÃan opinar, decÃan que no tenÃa nada de malo criar a un hijo en un hogar monoparental, es decir solamente con una madre, entonces continué con los números, y estadÃsticas oficiales que recientemente salieron en Estados Unidos y que refieren que 90 por ciento de los hijos que huyeron de casa provenÃan de familias sin padre. Asimismo, 70 por ciento de la criminalidad juvenil provenÃa de familias donde el padre está ausente, 85 por ciento de los jóvenes en prisión crecieron en familias sin padre, y 63 por ciento de los jóvenes suicidas tenÃan padres ausentes.
Duro, muy duro pero es la realidad, y estas mujercitas comprendieron lo que les comentaba y lo consideraron como unos consejos que aplicar en sus vidas, algo que me tranquiliza porque por lo menos no me tiraron a loca, pero sobre todo lo que busco con este escrito es que quien lo lea lo analice y lo considere. La sociedad ha sido formada desde los inicios de la humanidad en familias, gracias a que un hombre y una mujer, seres sexuados por naturaleza, se unieron en un acto sexual lograron crear más seres humanos, y vieron que unidos en comunidad progresaban y fortalecÃan su estructura social.
Hoy en dÃa, pareciera que la soberbia nos ha nublado y nos ha quitado la claridad del panorama, haciendo que esa libertad maravillosa que tenemos por esencia humana, la confundamos con algo que no es en realidad lo que nos hará trascender. Las mujeres tenemos el don maravilloso de dar vida, gracias al otro asombroso don del varón que es lograr esa vida. Creemos que solos viviremos felices, cosechando el egoÃsmo innato en nuestro ser y que si nos sentimos abandonados, pues siempre podemos tener un hijo como si fuéramos a un supermercado a elegir la fruta del dÃa. Consideremos las evidencias y pensemos en lo que nos conviene como humanidad, no en particularidades.
Nos leemos la semana que entra para no quedarnos atrás y ver hacia delante.
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