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Se crearon en todo el paÃs multitud de hospitales, ya fuesen clÃnicas, leprosarios, manicomios, asà como asilos y hospicios y todo tipo de obras de beneficencia gratuitas y bancos que prestaban con un interés de 3 por ciento anual para auxiliar a la industria, el comercio, las artes y artesanÃas en todos los niveles, no existiendo un solo documento de demanda en tres siglos de dominio, por falta de pago.
Esta obra inapreciable se recababa gracias a la administración de bienes muebles e inmuebles que calumniosamente llamaron los radicales del liberalismo "bienes de manos muertas".
La Corona Española respetó desde un principio y siempre la propiedad comunal de los pueblos indÃgenas o "calpulli" y legisló leyes justas o "Leyes de Indias" para protegerlos de la voracidad de los encomenderos de las minas o haciendas.
Hombres como Fray Bartolomé de las Casas los defendieron, con un celo implacable, de abusos y crueldades, y Tata Vasco de Quiroga educó a pueblos enteros en la especialización de distintos oficios y artesanÃas para sustentarse de éstos con gran éxito e independencia económica.
Frailes como JunÃpero Serra y Eusebio Kino inculcaron a las tribus salvajes del norte del paÃs el oficio de sembrar toda clase de frutales y legumbres, a pastorear los ganados, caprino y ovino, a criar animales de granja, a construir casas, trazar ciudades y ahorrar para su progreso.
España trajo prosperidad a las ciudades ornándolas con hermosos monumentos, paseos y palacios que aún hoy perduran. HabÃa pocos desocupados y malvivientes, y de los pobres, los enfermos o minusválidos, siempre se ocupaba la Iglesia, incluso habÃa escuelas para educar a las jovencitas en el arte de la costura, las artesanÃas o cuidado doméstico, para evitar su prostitución.
¿Porqué entonces la Independencia?
Muchas cosas cambiaron cuando los masones (Pedro Campomanes y Rodrigo Conde de Floridablanca) llegaron a ser ministros de Carlos III (1716-1788) y decretaron leyes injustas, como la expulsión de los jesuitas y algunos impuestos abusivos.
Estas condiciones se agravaron por la invasión francesa de Napoleón Bonaparte a España (1808-1814).
Fue entonces cuando Miguel Hidalgo en un principio se levantó en defensa de Fernando VII, en un movimiento que degeneró en "mueran los gachupines", para asaltar negocios y comercios para la chusma.
Para 1821 ya habÃan sido expulsados los franceses, pero España se encontraba bajo el poder masónico de las Cortes de Cádiz y contra ese gobierno se levantó AgustÃn de Iturbide...
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