"El Rito" del exorcismo

En “El Rito” (“The Rite”) Michael Kovak (Colin O’Donoghue) es un escéptico seminarista enviado a la escuela de exorcismo en el Vaticano para que resuelva sus dudas, no sólo vocacionales, sino también sobre su Fe, antes de decidir si será ordenado o no.

Ahí es presentado con el exorcista local, el Padre Lucas (Anthony Hopkins), un sacerdote poco ortodoxo, que para orientar a Michael le compartirá no sólo cómo ha enfrentado sus propias dudas, sino sus experiencias con las realidades sobrenaturales.

Las actuaciones son aceptables, pero el relativamente desconocido O’Donoghue no consigue inspirar empatía por su personaje, a pesar de que el guión nos da una idea bastante clara de quién es. Por su parte, Hopkins, sin hacer un gran esfuerzo, convence como un hombre cansado de librar batallas, pero que no está dispuesto a darse por vencido.

La cinematografía trata de crear un ambiente espeluznante mediante una paleta de colores tenebrosa y posiciones de la cámara muy arriba o al nivel del suelo, dando al espectador la sensación de estar presenciando los acontecimientos desde el cielo o el infierno, todo aunado al uso de la lluvia como un presagio ominoso. Pero el ritmo de la cinta es un poco lento y tiene escenas menos espectaculares que las que agradan a los amantes del género.

La cinta está basada en el libro del periodista estadounidense Matt Baglio, "The Rite: The Making of a Modern Exorcist"/“El Rito: La Formación de un Moderno Exorcista”, publicado en 2009, en el cual describe la historia del exorcismo y las enseñanzas de la Iglesia Católica sobre el mismo, la posesión diabólica, y la jerarquía de los ángeles y demonios.

También incluye testimonios de exorcistas reales, especialmente los del Padre Gary Thomas, un sacerdote estadounidense a quien Baglio siguió durante tres años durante el curso para preparación de exorcistas en el Vaticano, así como en su participación en más de 80 de estos ritos al acompañar a un veterano cura italiano.

Estas experiencias cambiaron los puntos de vista  tanto del  autor como del P. Thomas acerca del mundo espiritual, y este último pasó de ser un escéptico racionalista a dedicarse al exorcismo. Por su parte, Baglio sirvió como asesor en la película que Mikael Håfström aceptó dirigir intrigado al saber que estaría representando hechos reales; incluso asistió a varios exorcismos.

Todo esto se refleja en la caracterización de los protagonistas, sacerdotes o laicos, quienes no dudan en arriesgar su vida por ayudar a otros, pero lo más importante es que no se cierran a conocer la verdad, y cuando la descubren no tienen problema en aceptarla.

Incluso admiten que sólo gracias al poder de Dios es posible enfrentar estas pruebas, que se manifiestan en situaciones que pueden parecer tan cotidianas, como la obscuridad de la duda ante la luz de la Fe.

Aunque la historia tiene más paralelos con el pseudodocumental “El último exorcismo”/“The Last Exorcism” (2009) que con el libro que dio origen al guión, la representación del rito de exorcismo es más realista que lo acostumbrado en el cine, sin los tradicionales efectos especiales (vómito, cabezas girando, contorsiones imposibles, derramamiento de litros de sangre), ni escenas de sexo, siempre gratuitas, sino más bien con situaciones centradas en el sacerdote.

Ello nos recuerda los pasajes del Evangelio en donde los espíritus se someten a Nuestro Señor Jesucristo con tan solo escucharlo, lo que puede resultar más aterrador para quien tiene conciencia de lo que está presenciando.

También se hace énfasis en que la Iglesia usa todos los medios a su alcance para distinguir una posesión real de una enfermedad mental, y que aun cuando un sacerdote realice malas acciones, no se trata de la Iglesia en su conjunto.

Desafortunadamente, el director se toma varias licencias artísticas que engañan al espectador acerca del proceso de selección de seminaristas, con comentarios como que se aceptan candidatos homosexuales o con grandes dudas sobre su vocación, que podrían resolver después (¿?).

Esto es especialmente grave en esta época en que muchos medios de comunicación no distinguen las acciones de una persona de la institución a la que pertenece, pero que no siempre representa. Asimismo, se muestra a un  seminarista administrando los Sacramentos de la Reconciliación y la Unción de los Enfermos, lo que sólo puede hacer un sacerdote.

Si bien “El Exorcismo de Emily Rose” es más poderosa visualmente,  e incluso más exacta en la representación del ministerio sacerdotal, “El Rito” por lo menos sirve para hacernos pensar en unas realidades a las que los habitantes bautizados no practicantes del mundo racionalista-materialista actual no dedican mucho tiempo, en beneficio de aquél cuya actividad se basa en el engaño y a quien le va mejor si creemos que no existe.

Clasificación: B15 (Estados Unidos PG-13, adolescentes y adultos)

Escenas de violencia intensa y terror sobrenatural que pueden ser perturbadoras para algunas personas; un aborto espontáneo implícito; un poco de lenguaje vulgar y algunas referencias verbales de naturaleza sexual, incluyendo violación e incesto; consumo de tabaco y alcohol; un anciano golpea a una niña.

Frases Memorables:

“El que decidas no creer en el diablo no te protegerá de él”.

“Eres un buen hombre… Tienes un alma buena. Defiéndela, protégela, atesórala”.

“La Fe se vuelve parte de ti. Quédate con ella. Sigue dando la pelea por el bien”.

“La eficacia del exorcismo no tiene nada que ver con el poder de un hombre frágil. Es el poder de Dios”.

“No estás solo. Él (Dios) siempre estará contigo”.

“¿Acaso un ladrón enciende las luces cuando está robando tu casa? No, prefiere que creas que no está ahí. Tal como el demonio”.

“La batalla contra el diablo, que es la tarea principal de San Miguel Arcángel, todavía se libra hoy en día porque él está vivo y activo en el mundo” (Papa Juan Pablo II, 24 de mayo de 1987).

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oscar_islas@hotmail.com

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