La "Santa Muerte": ¿fuente de esperanza?

¿DE DÓNDE VIENE LA "SANTA MUERTE"?
separacion

Caminar por las calles de Tepito, la delegación Iztapalapa, la colonia Doctores o por la Buenos Aires, en el Distrito Federal, es una experiencia interesante. Los colores y sabores afloran de forma intensa y manifiestan el mosaico cultural que conforma a nuestro país. Entrar a estas zonas urbanas hace pensar en la diversidad social que da vida a México y, en particular, al Distrito Federal.

Es cierto, estas y otras partes de la capital son las más pobres y las que registran mayores índices delincuenciales. Desde hace algunos años, las delegaciones Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero e Iztapalapa son consideradas las regiones con más altos índices delictivos. Los delitos que con mayor frecuencia se cometen, de acuerdo con la Secretaría de Seguridad local, son el robo en todas sus modalidades, así como el tráfico y consumo de droga.

Ahí, entre las calles de los barrios más pobres y violentos de algunos estados de nuestro país, rodada de ornamentos, telas y dinero, se puede encontrar la figura de la llamada "Santa Muerte". Igual puede estar acompañada por una figura de Jesucristo o de Jesús Malverde, quien es venerado como santo por muchas personas dedicadas al crimen organizado y a la vida delincuencial, a pesar de que la Iglesia Católica no reconoce su santidad, dado que ni siquiera está comprobada su existencia.

Con todo, quienes creen en la “Santa Muerte” le hacen peticiones de amor y relaciones personales, piden que les brinde suerte, su protección y que no les falte dinero. El escritor y periodista mexicano, Jorge Degetau, afirma en su ensayo “Credos: Malverte y la Santa Muerte” que el culto a la llamada “Niña Blanca” es producto del sincretismo entre el cristianismo español y cierta modalidad del culto a la muerte de instancia prehispánica.

Afirma Degetau: “Todo parece indicar que su genealogía se remite al Día de Muertos o a la Conmemoración de los Fieles Difuntos católica, cuando se realizan ofrendas en altar a los parientes y amigos difuntos. Este culto heterodoxo y de apariencia pagana es aceptado abiertamente por la tradición católica, que lo justifica e incluye como una fiesta en que se reza por los difuntos.

“Dicha festividad fue la solución adaptativa que el cristianismo ibérico antepuso al culto relacionado con la deidad azteca de Mictlantecuhtli, tal como antes hizo al suplir o encimar el culto a Tonantzin por el de Guadalupe o al sustituir la festividad romana en honor a los muertos, de nombre Feralia, por el Día de los Santos Inocentes. Sin embargo, hacia el interior del culto se estima que éste surgió en los años 60, cuando un hombre vio la primera aparición de la Santa Muerte en Catemaco, Veracruz, dibujada en las láminas de su choza”.

 

El culto a la muerte tiene remite a lo católico cuando se arguye que es “santa”. La también llamada “Niña Blanca”, para quienes creen en ella, es como un gran amigo con al que se le puede platicar, con el que se puede beber un trago, con el que se va de parranda, al que se le pueden dar regalos. Unos prefieren ofrendarle flores, otros le dan marihuana, comida o tabaco.

El que es fiel siempre debe referirse a ella como una amiga, pues se considera que la “Santa Muerte” es mujer. El razonamiento es simple: si una mujer nos trajo al mundo, debe ser otra quien nos saque de él, según refiere Degetau.

Hay quienes se dicen católicos, pero también seguidores de la “Niña Blanca”. Se cree que la “Santa Muerte” es una santa católica que recibe su poder directamente de Dios. Los creyentes aceptan que La Muerte tiene raíces católicas, por lo que no encuentran problemas entre dar culto a la “Niña Blanca” y a otros santos católicos reconocidos por la Iglesia, como San Judas Tadeo, o la propia Virgen de Guadalupe.

En el fondo, la creencia en la figura de la “Santa Muerte”, que no en la santidad de la muerte, en el miedo al final de la vida, momento en el que, según los fieles, habremos de encontrarnos con quien nos acompañará en ese trance individual. Por ello, para ganar su simpatía y favores llegado el momento, se le rinde culto de la forma en que se hace.

CRONOLOGÍA: EL CAMINO RECORRIDO POR LA "NIÑA BLANCA"
separacion

David Romo Guillén es admirador de Michael Jackson, según él mismo ha dicho. Perteneció durante cierto tiempo al Ejército mexicano. Fue militante del Partido Revolucionario Institucional, cuando formó parte de las Juventudes Revolucionarias. Hoy está casado en segundas nupcias y tiene cuatro hijos.

Es el jefe de la Iglesia Católica Tradicional Mexicana-Estadounidense, la misma que da culto a la "Santa Muerte". Aun así, y a pesar de haberse manifestado en contra del aborto, alguna vez consideró afiliarse al Partido Socialdemócrata para ganar una diputación y defender con mayor contundencia a la secta que encabeza.

Romo Guillén asegura que la Iglesia Católica romana, fiel al Papa y repartida por todo el mundo, lo ha perseguido y ha buscado obstaculizar el trabajo de la secta que dirige. A ésta, en conjunción con la Secretaría de Gobernación, acusa de haber conjurado para eliminar el registro que la secta había conseguido en 2003 como asociación religiosa.

En aquel entonces, la Secretaría de Gobernación retiró dicho registro porque, argumentó, la Iglesia Católica Tradicional Mexicana-Estadounidense no había estipulado desde sus estatutos que daría culto a la figura de la llamada "Santa Muerte", por lo que estaba incumpliendo los compromisos establecidos en el reconocimiento que se le había otorgado.

 

A partir de entonces, a pesar de los esfuerzos de la secta por recobrar su registro, todo ha sido en vano. Es por ello que el propio líder, David Romo Guillén, ha intensificado la promoción y el culto a la muerte.

Luego de que en el norte del país se dieran casos de destrucción de altares de la "Santa Muerte", en abril de 2009, Romo Guillén convocó a los fieles a participar en una "Guerra Santa" para reivindicar su libertad de culto y vengar a la "Niña Blanca". En ese tenor, Romo Guillén acusó a la Iglesia Católica romana de estar detrás de los actos violentos. La Arquidiócesis Primada de México rechazó las acusaciones y recomendó a las autoridades poner atención a las declaraciones de Romo.

Entonces, los seguidores de Romo y fieles de la muerte se manifestaron afuera de la Catedral Metropolitana para "exigir respeto a sus creencias".

Poco después, en julio de 2009, Romo anunció la construcción de un templo mundial en el que se le rendiría culto a la "Santa Muerte". Sobre el lugar donde se asentaría, Romo no quiso dar detalles por temor a que los líderes de la Iglesia Católica boicotearan la construcción del edificio, según hizo saber a la prensa. Del mismo modo, se negó a dar detalles sobre quiénes financiarían el proyecto, mismo cuyo costo se previó en 38 millones de pesos. Hoy, nada se sabe de esta iniciativa.

LA "SANTA MUERTE", ¿FUENTE DE ESPERANZA?
separacion

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 1950 el 98.2 por ciento de los mexicanos afirmaba ser católico. En 2000, el número de católicos rondó el 92 por ciento de los connacionales. Aquellos que renunciaron a la fe han buscado nuevas formas de religiosidad, entre las que se encuentra el culto a la “Santa Muerte”.

Si a la deserción de fieles católicos se le agrega el hecho de que, por sí misma, el culto a la muerte “atrae como un imán a las personas que se enfrentan a situaciones sin una resolución o donde deben actuar con grandes desventajas frente a los demás. Por esta razón el culto seguirá creciendo en el futuro, apoyándose en la persistente situación que enfrentan sus seguidores”, afirma el antropólogo investigador de la Universidad Autónoma de México, Carlos Garma.

Hay una imagen negativa de este culto, según afirma el estudioso. “Personas de los estratos económicos altos lo ven con desdén, como una forma de superstición de personas ignorantes, con la excepción de algunos artistas y políticos que acuden de manera clandestina a los ritos”, asegura.

Como sea, poco importa si el culto a la “Santa Muerte” es propio de narcotraficantes, extorsionadores y ladrones. Poco importa si se construyen grandes templos o si sus líderes llaman a combatir a sus enemigos jurados.

El culto a la muerte es una expresión del debilitamiento del mensaje trascendente que no considera a la muerte una condena fatal, sino el paso a la Vida Nueva. Es una llamada de atención, seria y profunda, de que las expectativas religiosas de los católicos más humildes no están siendo satisfechas por el mismo catolicismo, por el quehacer y la atención de la Iglesia toda. Es, en fin, la muestra de que hay un amplio sector de fieles católicos que requieren mucha más atención pastoral y fraterna de la que hoy se les da. Es una nueva oportunidad.

( 4 Votos )
Imprimir
PDF
The Website Grade for yoinfluyo.com! Website Monitoring - InternetSupervision.com

Website Ranking