"Más allá del Cielo": la vida tras la muerte

“Más allá del Cielo” está basada en la novela “The Death and Life of Charlie St. Cloud”/”La muerte y vida de Charlie St. Cloud”, de Ben Sherwood, publicada en 2004, la película nos narra la extraordinaria experiencia de Charlie (cuyo apellido es el nombre original en francés de San Clodoaldo de los Francos, presbítero, nieto de Santa Clotilde y patrón de los fabricantes de clavos, muerto en el 522), un adolescente interpretado por Zac Efron.

Después de ser víctima, junto con Sam (Charlie Tahan), su hermano de 12 años, de un accidente automovilístico provocado por un conductor ebrio, es resucitado por un milagro atribuido explícitamente a la intercesión de San Judas.

Pero Sam no sobrevive y Charlie, incapaz de superar la culpa, abandona sus sueños como campeón de vela y becario universitario para quedarse a cuidar el cementerio en el pueblito donde nació y así cumplir la promesa de reunirse con su hermano –con cuyo espíritu puede interactuar después del accidente– todas las tardes para jugar y platicar, lo que mantiene a ambos lejos de sus destinos.

Efron hace una muy buena química con Tahan para mostrarnos la cercanía entre los dos hermanos, mejor que con Amanda Crew, su interés romántico. Ray Liotta destaca en su pequeño, pero importante papel como un paramédico de nombre Florio (por San Florián, patrón de los bomberos), quien confía sus pacientes a Dios.

Pero lo importante es que, sin actuaciones extraordinarias, el director Burr Steers consigue que el elenco nos muestre personajes realistas que son buenas personas, pero cometen errores, desobedecen a sus mayores, pierden los estribos, e incluso siendo físicamente atractivos, se muestran inseguros en sus relaciones con el sexo opuesto.

Además, no necesita que un personaje toque fondo con sus caídas antes de intentar superar el problema, así que nos ahorra escenas de drogadicción, alcoholismo, promiscuidad, etcétera, que parecería ser la única forma que el cine tiene hoy en día para representar la desesperación o soledad de una persona.

La fotografía e iluminación muestran bellísimos paisajes de la costa norte del Atlántico, pero su misma majestuosidad resalta la pequeñez del ser humano y, por momentos, sobre todo las puestas del sol, anuncian las tragedias que han de venir.

La historia no es del todo original, pero si se está dispuesto a aceptar la premisa de que Charlie puede hablar con los muertos, su tratamiento resulta en una película divertida, triste, emocionante o conmovedora en los momentos apropiados.

Es evidente que los padres de los protagonistas en realidad no se han ocupado mucho de ellos (no se menciona al padre, la madre se muda después del accidente), salvo para atender sus necesidades materiales, así que su formación espiritual es escasa, o más bien nula, al punto que el alma del pequeño Sam piensa que dejará de existir si su hermano deja de pensar en él.

Charlie, vencido por la tristeza y la culpa, tiene problemas para encontrar sentido a su vida después del accidente, y sólo descubre su valor cuando decide hacer algo por otra persona, aún a costa de su integridad física.

Así que no piensen que se trata de una historia romántica, sino que toca, con diversa profundidad, temas como el dolor, la lealtad, el desapego y las segundas oportunidades, e incluso la perspectiva sobrenatural acerca de la vida y la muerte.

El filme nos deja lecciones importantes como que todos tenemos un destino que cumplir, pero debemos encontrarlo, y la trascendencia de nuestra existencia, pues deja claro que a quien muere, lo aguarda una recompensa inimaginable y quien queda, lo menos que puede aprender de la muerte de otra persona, especialmente si es joven, es a reconocer el valor de su propia vida para no desperdiciarla.

Sin duda es una película que podría ser para toda la familia, pero desafortunadamente se juega un poco con la imagen de ídolo sexual del protagonista y hay algunas escenas de sensualidad que nada agregan a la trama, y lo peor es que cuando se conoce el desenlace, no tienen sentido alguno.

Clasificación: B (Estados Unidos: PG-13)

Algo de lenguaje vulgar e insinuaciones de naturaleza sexual; imágenes perturbadoras de un accidente automovilístico; una escena implícita de relaciones sexuales fuera de matrimonio, sin desnudos; consumo de alcohol

Frases Memorables:

“No existen las causas perdidas”.

“Debes de pensar por qué (vives). Dios no presume. No malgastes el don que has recibido”.

“(El cielo) Es mucho más que cualquier cosa que pudieras imaginar” (parafraseando a San Pablo en 1 Corintios 2,9: “Ni ojo vio, ni oído oyó, ni pasó por el corazón del hombre las cosas que preparó Dios para los que lo aman”).

Y tomadas del poema “Dive for Dreams”/“Lánzate al agua por tus sueños”, del poeta vanguardista estadounidense Edward Estlin Cummings (1894-1962), conocido como “e.e. cummings”, escrito en minúsculas por sus editores para representar su sintaxis inusual:

“Confía en tu corazón aun si los mares se encienden/ vive por amor, aunque las estrellas caminen hacia atrás”.

“Y lo que sea que haga sólo yo, es tu obra/No le temo al destino, pues tú eres mi destino”.

“Preferiría aprender de un pájaro cómo cantar, que enseñarle a mil estrellas a no bailar”.

:) :) :|

 
oscar_islas@hotmail.com

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