Sexo, ¿qué aprenden mis hijos en la escuela?

La sexualidad siempre ha sido un tema escabroso para los padres de familia. Preguntas como ¿a qué edad debo hablar del tema con mis hijos?, ¿cómo orientarlos cuando los medios abordan este tipo de situaciones?, son algunos de los cuestionamientos que se plantean con frecuencia.

A esto se aúna el hecho de que tanto en los programas y anuncios de televisión, los de radio, en el cine, los espectaculares e incluso en los puestos de periódico, este aspecto se aborda con una superficialidad alarmante, la cual contribuye a la cosificación de hombres y mujeres.

Además de todo lo antes mencionado, algo igual de peligroso es la educación que los niños reciben en la escuela. ¿Qué les dicen sus amigos y maestros sobre el sexo y la sexualidad?

Como parte del programa de educación oficial, en las escuelas públicas y privadas el tratamiento de las materias de esta índole comienza en quinto y sexto de primaria, pero ¿qué tipo de información se da y se discute en el salón de clases?

Tomando como base el libro de Ciencia Naturales de la Secretaría de Educación Pública (SEP) de sexto de primara, podemos hacer un análisis del tipo de ideas que se intenta permear en la mente de los jóvenes, las cuales se centran en dos puntos: evitar embarazos no planeados y enfermedades de transmisión sexual.

¿Pero qué acaso la sexualidad no implica mucho más? Sí, ¿y quién se lo dirá a los niños y jóvenes mexicanos? Si queremos que tengan una formación integral, no queda más que los padres estén al pendiente de lo que sus hijos aprenden en la escuela y tomen cartas en el asunto para que no adquieran una percepción errónea de la realidad.

Y es que simplemente con leer los objetivos del capítulo “Implicaciones de las relaciones sexuales en la adolescencia” podemos darnos cuenta del tipo de educación que los niños y jóvenes reciben.

“En este tema valorarás la importancia de tomar decisiones basadas en información para analizar críticamente las implicaciones de los embarazos en la adolescencia. Argumentarás a favor de las conductas sexuales responsables que inciden en la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS) como el VIH”, se lee en la página 38.

El capítulo plantea que “las relaciones sexuales forman parte de la vida del ser humano”, lo cual es cierto, pues sin ellas ninguno de nosotros estaríamos aquí, pero la intención de la frase es hacerlas ver como cualquier cosa, como ir de compras, y que lo único que tienen que hacer al respecto es “protegerse”, tener una relación “responsable”.

El texto va más allá al afirmar que “algunos jóvenes después de tener relaciones sexuales se sienten mal consigo mismos”, como si se tratara de una minoría, que  sólo unos pocos resultan afectados, cuando el sexo conlleva una serie de aspectos psicológicos y emocionales que tampoco pueden dejarse de lado. Esto no se menciona.

Además de trivializar las relaciones sexuales, el libro promueve excesivamente el uso de los anticonceptivos, de hecho, en la página 42 se presenta un cuadro en el que se describen de forma somera los métodos que existen, si su uso es para el hombre o la mujer y su descripción.

Los presentan como “medidas para tener relaciones sexuales de una manera responsable, sin la consecuencia de un embarazo no planeado o alguna infección de transmisión (ITS)”, apunta el texto.

¿Y sobre los efectos secundarios y daños físicos y emocionales que estas sustancias le causan a quienes las consumen? De eso no se dice ni una palabra. ¡Ah!, pero es clara la preocupación de que una joven quede embarazada sin haberlo planeado, porque para eso no está preparada ni física ni emocionalmente. Ahí sí puede haber daños.

Los anticonceptivos, principalmente el condón, se presentan como la protección necesaria para evitar contraer una enfermedad sexual, pero no se dice que no son 100 por ciento efectivos ni se enfatiza este dato con la misma frecuencia con que se promueve su uso.

Lo único que se menciona es que “no usar esta protección aumenta el riesgo de contagio de una de esas infecciones (el sida, el papiloma humano, la sífilis, la gonorrea), algunas de las cuales provocan serios problemas de salud, incluso la muerte”.

Es como si les dijeran a los adolescentes: si quieres tener relaciones, pero no quieres morir a causa de una enfermedad, sólo “protégete”. Sin embargo, un pedazo de plástico o el consumo de pastillas u hormonas realmente no implican una conducta responsable, ni el ser humano puede permitir que su vida y salud dependan de su efectividad.

Por otro lado, el tema de los embarazos no planeados se presentan como un lastre, como una responsabilidad que implica obligaciones y deberes para los que el adolescente no está preparado, pues una nueva vida genera gastos en alimentación, vestido y educación. En pocas palabras, se reduce el asunto a una cuestión de dinero. ¿Así se pretende formar la conciencia y voluntad de los educandos, apelando a su egoísmo?

A lo largo del capítulo, sólo en dos ocasiones se menciona la palabra abstinencia, pero no se enfatiza en sus beneficios ni en la necesidad de su práctica de la misma forma en que se promueven los anticonceptivos. ¿Será acaso porque la abstinencia no es negocio?

En ambas ocasiones se maneja como una forma de prevenir las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados. Sin embargo, en ninguna parte se menciona que es el método más efectivo.

En ese mismo sentido, el fomento de las pláticas con los padres como referencia fundamental en un tema tan delicado y definitorio en la vida de cada persona tampoco tiene eco en el libro de la SEP, pues solamente se les menciona en una ocasión, pero no se recomienda el diálogo padres-hijos.

Además, a lo largo de los capítulos se presentan imágenes de jóvenes promoviendo el uso del condón. ¿Son esos los modelos que queremos que nuestros niños y jóvenes evoquen y tengan en mente?

Querido padre de familia, ¿estás de acuerdo con que ésta sea la información que le dan a tus hijos en la escuela? ¿Una visión reduccionista del ser humano en donde la entrega y donación quedan de lado y la abstinencia sólo se menciona “de pasadita”?

Si la respuesta es negativa, entonces no te quedes con los brazos cruzados, habla con tus hijos antes de que alguien más gane su confianza, su mente y moldee sus decisiones. No es tarde.

 
msalinas@yoinfluyo.com

( 1 Voto )
Imprimir
PDF
The Website Grade for yoinfluyo.com! Website Monitoring - InternetSupervision.com

Website Ranking