Una Virgen de Guadalupe ¿laica?

Estuve en la World Youth Conference. Como en botica, los asistentes podemos encontrarnos con cualquier clase de información, de todo tipo, de todas las ideologías, de todas las mentalidades, incluidas desde luego, las más disímbolas que se pueda usted imaginar.

De la tolerancia a la ofensa intolerante

Un evento con las características de la Conferencia Mundial de la Juventud es –evidentemente– un foro de análisis, de debate, de intercambio de ideas. Plural, para entendernos mejor.

Sin embargo, los grupo de aquellos que exigen “tolerancia” y demandan “pluralidad”, son quienes primero lanzan la piedra, esconden la mano, le mientan la madre a quienes no piensan como ellos, y ofenden –con total alevosía y desparpajo, por decirlo amablemente– temas que para muchos millones de mexicanos resultan algo sagrado.

Es el caso de la imagen y el contexto de creencias y religiosidad que encierra la figura de la Virgen de Guadalupe; pues como dice un campirano amigo de este aprendiz de escribano, “¡na’más que con mi Madre no se metan, porque yo sí se las parto!”. Y yo, ya no entendí muy bien esta segunda parte de tan coloquial frase.

La “estampita laica”

Así está escrito el encabezado de un octavo de papel “revolución”. “La estampita laica” tiene en el margen superior izquierdo la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Para que no existan dudas, el texto –muy a la Hugo Chávez– está escrito con tinta roja.

Las burlas y las ofensas en contra de una imagen, insistimos, de tanta representación sagrada para los mexicanos, empiezan con un clásico “¡Oh virgencita (así, con minúscula) de Guadalupe!”.

El siguiente párrafo, nos parece, no sólo de mal gusto, falto de categoría (naco, pues) y con una capacidad pasmosa para decir una cantidad de estupideces en unos cuantos renglones. Veamos:

“Concédenos el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y danos la gracia de no ser vírgenes, ni madres”.

Como mis guapísimas lectoras y gallardos lectores pueden apreciar, hay varias observaciones que formular al respecto del párrafo transcrito líneas arriba.

En principio, quien haya redactado el panfleto que comentamos, confunde a la Virgen de Guadalupe con algún asambleísta de izquierda en el DF. De entrada, porque la Virgen de Guadalupe –habiendo sido dotada por Dios de una “omnipotencia suplicante”, de acuerdo con el Santo Cura de Ars– la verdad es que, hasta ahora, no se ha propuesto modificar la Constitución General de la República a fin de otorgar derechos o conferir nuevas responsabilidades, como serían las correspondientes a los cuerpos de las implorantes.

Por otro lado, los redactores del despistado bodrio panfletario equivocaron el rumbo de manera tan absurda, como torpe. Veamos. La Virgen de Guadalupe no concede gracias, sino que es “medianera de todas las Gracias”.

Y, sencillamente, ¿no será una desgracia –para algunas mujeres-– dejar de ser “vírgenes” por violación, estupro y esa serie de abusos sexuales que implican violencia contra las mujeres, que estas personas dicen defender? Quienes escribieron este texto, nos parece, son la división más machista de las feministas; porque ni madres quieren ser vírgenes –con todo lo feo que se oye esto–, y tampoco lo contrario.

La Virgen en la lucha de clases

El texto que sigue también resulta ofensivo. Veamos por qué: “Líbranos de la autoridad del padre, del hijo y del espíritu santo PARA SER NOSOTRAS LAS QUE DECIDAMOS POR NOSOTRAS MISMAS”.

Desde luego, y aparte de dar un golpe de ironía en contra de la Trinidad, el juego de palabras invita a la liberación de cualquier tipo de autoridad, predominantemente, de aquellas figuras que simbolicen un factor masculino de dominio.

Un laicismo de lo más devoto

En el párrafo siguiente, la Virgen de Guadalupe es la abanderada de un sectarismo curioso: “Ruega porque los poderes del Estado no hagan suyos los mandatos del yunque/provida/ultraderechas e iglesias todas”.

Dicho de otra forma, se trata de un grupo de ateas, gracias a Dios y a María Santísima. Su devota súplica a la Virgen de Guadalupe, las debería llevar a estar libres de “las iglesias todas”.

Ya entradas en gastos

“Protégenos de la misógina opresión tolerada por el gobierno mexicano”.

Y, pues ya encarriladas, se realiza una parodia de la oración del “Padre Nuestro” y del “Ave María”:

“Venga a nosotras el derecho a cuestionar si es bendito el fruto de nuestros vientres.

“Y no nos dejes caer en la tentación A NOSOTRAS LAS YA NACIDAS, de abandonar la lucha por nuestra vida, nuestro gozo y nuestra dignidad. Amén”.

El panfleto es suscrito por un membrete –de esos que se fabrican constantemente– denominado: “Agenda Feminista Jalisco 2009”.

Es evidente que, la petición supuestamente formulada a la Virgen de Guadalupe, encierra –en estos tres párrafos– algunos elementos valiosos a considerar.

Las panfleteras que produjeron este bodrio, seguirán esperando que, de alguien venga a ellas el derecho a cuestionar si lo que hay en sus vientres es “bendito” o “maldito”. Es obvio, se trata de pedirle a la Guadalupana que les deje la puerta abierta para poner en práctica el servicio de aborto. Nos parece que confunden a la Virgen con la jefatura de gobierno en el DF.

Ahora que si están tan a disgusto en Jalisco, la recomendación es que emigren, lo más pronto posible, a su tierra prometida en el DF.

mondragonrene@hotmail.com

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