No le tengas miedo al amor

Toda pregunta adquiere sentido al responderse. Pero en esta ocasión, a la pregunta que nos hacemos, no basta darle sentido, sino de encontrar en la respuesta el sentido a nuestra vida. Y para esto, habrá que dedicar tiempo en reflexionar sobre lo que debe determinar la trascendencia de nuestro actuar; puesto que, en esa pretensión de “trascender”, equivocadamente buscamos tener dinero, tener poder, tener éxito, tener fama…

Aspiraciones que lejos de acercarnos al verdadero sentido de nuestra vida, nos conducen a un miedo constante a la muerte aparente de lo que en esencia no puede ni debe acabar: nuestra vida. Y en ese afán desmedido de evitar dicha “muerte”, morimos en vida y vivimos muertos.   Por eso es importante tener claro el sentido de nuestra existencia, para aprender a vivir.

No es tan sencillo como parece; pero, ¿quién dijo que la vida era fácil? La vida no es sencilla, pero se torna más difícil para quien no encuentra una justificación a su dificultad. Y son las dificultades las que hacen de nuestra vida un triunfo; y ese triunfo podrá valorarse en relación al esfuerzo consciente que hayamos empeñado.

“A lo fácil, es difícil descubrirle su valía”. Por eso, es importante esforzarse y, más aún, encontrar una justificación trascendente al propio esfuerzo; pues esa justificación es lo que hará trascender nuestra vida y, por tanto, le dará un sentido.

La trascendencia de nuestra naturaleza humana es el amor. ¡Esa palabra que hemos leído y escuchado tantas veces! Palabra que da vida, palabra que se hizo vida. Y,  al mismo tiempo, palabra vacía si no se practica, si no se patenta, si no se descubre, si no se hace vida.

Si mi justificación es el amor, mi esfuerzo logrará trascender a mi persona y, además, rebotar en los demás; lo que me hará sentir impulsado, esperanzado, trasformado.

¿Dónde está el amor? ¿Quién nos enseña a amar?

Si fuimos creados a imagen y semejanza del amor mismo, y nuestra vida es el primer acto de amor supremo, podemos concluir que el amor está dentro de nosotros; pero para encontrarnos con él necesitamos morir a nuestro egoísmo y reconocer la grandeza a la que hemos sido llamados: reconocernos amados y repartir con los demás ese amor desbordado.

Bien dicen que no importan los años de tu vida, sino la vida de tus años. Así es que si la prisa te lleva demasiado tiempo; si buscas tu felicidad en algo que se agota, descompone, envejece o aprisiona; si haciendo lo que quieres no obtienes lo que esperas; si tienes lo que quieres, pero no disfrutas lo que haces; si no haces lo que quieres, ni obtienes lo que esperas; o, en el peor de los casos, no sabes qué hacer ni tampoco qué esperar, ¡despreocúpate, la respuesta ya la sabes: “comienza a amar”.

Pero recuerda que necesitamos del amor mismo para poderlo lograr: “Comulgar al amor, comulgar con el amor, amar en comunión con Él”. ¡No tengamos miedo al esfuerzo; no tengamos miedo al amor! No nos conformemos con una razón que nos permita continuar sobreviviendo, encontremos el sentido que nos impulse a avanzar viviendo.

 
var_001@hotmail.com

( 6 Votos )

Comparte este contenido
Imprimir
PDF

Comentarios 

 
0 #1 Evelyn 30-07-2010 08:57
En lo particular, pienso que la felicidad está en amar en todos los sentidos y en el amor manifestado en todas las acciones que emprendemos.

Excelente artí***.

Saludos!
Citar
 

Website Ranking
The Website Grade for yoinfluyo.com! Website Monitoring - InternetSupervision.com